Comunistas culminan hoy análisis de sus principales definiciones

PCU ratifica rol central de la clase obrera y condición de partido marxista leninista

Los comunistas culminan hoy, en el segundo día de su Conferencia Nacional, el análisis de un documento de 126 páginas, que contiene las principales definiciones partidarias sobre la propia identidad y los rumbos, que entienden, debe tomar el país para resolver la crisis y las injusticias del modelo.

El texto, al que tuvo acceso LA REPUBLICA, reafirma la ideología marxista leninista del PCU y la centralidad de la clase obrera en la construcción de una sociedad distinta. «En esta realidad es que la clase obrera debe cumplir su papel histórico. Podría ser más o menos favorable, pero no hay ningún elemento que indique que no lo puede desempeñar (…) Sin dudas, el grado y las formas de explotación están en permanente cambio, y por lo tanto también cambian las condiciones en las que trabaja y debe luchar la clase obrera por el poder político, pero no cambió lo esencial, el origen de la explotación y de la tasa de ganancia del capitalista: la plusvalía, la diferencia entre el valor de la fuerza de trabajo del obrero y el valor generado por su trabajo. Por lo tanto no cambió su misión histórica».

Sobre la situación nacional, destaca que los gestores del capital financiero han tomado el dominio del Estado. «Mediante procedimientos de adopción de decisiones altamente elitistas, agentes externos y funcionarios no electos, definen las formas de las decisiones macroeconómicas y macrosociales que tienen efecto en las estructuras básicas de la economía y en el estándar de vida. Funcionarios nombrados por la Secretaría del Tesoro de EEUU, del Banco Mundial y el FMI deciden sobre el gasto del gobierno, relaciones de propiedad (propiedad privada contra pública), estrategias de desarrollo (mercados de exportación o domésticos) y muchos otros aspectos decisivos de la existencia social uruguaya, evitando el sistema electoral», afirma el texto. Tras describir las tendencias estructurales de la crisis, el PCU propone conformar un bloque alternativo de poder, con un proyecto a largo plazo «que conduzca al socialismo (…) previsiblemente jalonado por etapas y transiciones flexibles y dinámicas, nunca fijas o estáticas». Asimismo, la característica del gobierno del EP-FA será «nacional, popular y democrática». El avance hacia otro horizonte deberá atender a una profundización de la democracia, ya que «la constitución, la ley, las instancias electorales, resultan imprescindibles para que haya democracia. Pero sin una participación efectiva de la población organizada en las grandes decisiones sociales, se convierten en formas vacías de contenido sustantivo. Luchamos, entonces, por una sociedad donde la auto-organización juegue un papel decisivo a todos los niveles de la vida social. O, lo que es lo mismo, para que sean los trabajadores-ciudadanos quienes decidan soberana y democráticamente las grandes orientaciones de la producción y del consumo». En ese plano de ampliación de la participación ciudadana, el documento analiza la situación de la descentralización en Montevideo y tras defender la oportunidad de su implementación, advierte que hay «riesgos de resecamiento del proceso», se han detectado «empoderamientos» que «constituían trabas para el desarrollo de la más amplia participación. Dicho más simplemente, muchos de los protagonistas no estaban en la práctica tan dispuestos a ampliarlo, custodiando celosamente su espacio de poder». *

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