NO SE VENDE

Mujica aseguró que no venderá su automóvil Fusca porque ofendería a los amigos que se lo regalaron

El presidente de la República, José Mujica, aseguró que desde su juventud siente “amor” por el modelo de automóviles Volkswagen Fusca, por el cual recibió ofertes millonarias de compra, y remarcó que no lo venderá porque ofendería a los amigos que juntaron el dinero para obsequiárselo.

“No sé si algún día se va o no se va, pero mientras esté vivo dormirá en el galpón y dará una vueltita”, aseguró Mujica

Cuando Mujica asistió a la Cumbre del G77+China, que tuvo lugar en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, un jeque árabe le ofreció un millón de dólares por su Wolkswagen Fusca de 1987.

Mujica se comprometió a pensarlo, pero en setiembre recibió otra oferta por su Volkswagen, de parte del embajador mexicano, Felipe Enríquez, según informó el semanario Búsqueda.

La propuesta de Enríquez consistía en subastar el Fusca en su país, con una base de diez camionetas doble tracción.
Días pasados el mandatario dijo, al ser consultado por la prensa, que el dinero de la venta podría ser destinado al Plan Juntos de viviendas, o las camionetas para dependencias de Salud Pública en el interior del país.

El Fusca no se vende

Este viernes, entretanto, el jefe de Estado se refirió -en su audición radial de M-24-, a las propuestas que recibió por su automóvil.
“Desde siempre somos amigos de los fuscas. Recuerdo que el primero lo conocimos en la década del 50, cuando éramos muchachos, y nos pareció horrible, pero con el paso de los años, cuando intentábamos cambiar la suerte del mundo en que vivimos, nos enamoramos de ellos”, recordó el mandatario.

Aseguró que en la actualidad tiene dos fuscas “uno un poco desvencijado que está guardado en el galpón, que no anda”, y el otro es el que usa desde que es Presidente.

“Ese nos lo regaló un puñado de amigos, que hizo una colecta, por eso nunca podríamos venderlo, pues ofenderíamos a ese puñado de amigos que se juntó para darnos ese regalo”, confió el jerarca de gobierno.

Reafirmó que ambos automóviles “vegetarán en los galpones de la chacra” mientras estén vivos él y su esposa, la senadora Lucía Topolansky. “Luego el porvenir dirá su destino”.

“No sé si algún día se va o no se va, pero mientras esté vivo dormirá en el galpón y dará una vueltita”, aseguró Mujica al reafirmar que el Fusca no se vende y que continuará conduciéndolo como hasta ahora.

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