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La izquierda rechazó la postura de Seregni

Los principales dirigentes de los más representativos grupos de la izquierda nacional rechazaron con firmeza la teoría de Seregni, según la cual las violaciones de los derechos humanos cometidas por los militares, amparados en la impunidad del Estado, se ubican en un mismo nivel a las cometidas por el Movimiento de Liberación Nacional, que mantuvo cautivas a personas como Ulyses Pereyra Reverbel y Carlos Frick Davie en la “Cárcel del Pueblo”. Además, reinstala el tema del pedido de perdón por parte de quienes participaron en aquellos enfrentamientos armados que terminaron con decenas de compatriotas desaparecidos y miles de presos políticos y exiliados.

Seregni había sido consultado por el semanario Búsqueda sobre las recientes gestiones del titular del Poder Ejecutivo en busca de una solución al tema de los detenidos desaparecidos y los delitos de lesa humanidad cometidos durante el gobierno militar. Sin embargo, el ex presidente del FA planteó su visión respecto a la responsabilidad que le cupo al MLN-Tupamaros, al Frente Amplio y a él mismo como presidente de dicha fuerza política.

En su lógica, el ex dirigente de la coalición de izquierda cuestiona la visión de algunos frenteamplistas que sostienen –según dijo Seregni– que las violaciones a los derechos humanos perpetradas por los “adversarios” son malas y las cometidas por quienes “piensan como yo” no lo son tanto. Además, retrocede varios años en el debate acerca del papel que jugó el movimiento guerrillero en los hechos ocurridos a finales la década del 70 y 80, cuando el MLN ya había sido abatido por los militares.

Seregni se ubica, de esta manera, en una posición central –que hasta el momento no había tenido– en la discusión de los hechos ocurridos durante el período más oscuro de la historia del país, enfocando el asunto desde un punto de vista que nada tiene que ver con el objetivo central de la discusión, es decir, las formas de encontrar la verdad sobre la suerte corrida por los detenidos desaparecidos durante el período de gobierno militar.

Si bien todos los dirigentes o legisladores de la izquierda discreparon con sus declaraciones, las reacciones fueron disímiles. Dirigentes de primera línea de Asamblea Uruguay y la Vertiente Artiguista –los más afines a su ideología, según sus propias declaraciones– como los senadores Alberto Cid y Enrique Rubio, dijeron que “no se puede comparar el terrorismo de Estado” con los “errores” cometidos por la guerrilla.

Por su parte, el senador y ex guerrillero tupamaro José Mujica, dijo que “el general desde un tiempo a esta parte sólo le da palos a la izquierda y jamás critica este modelo social y económico” y comparó el tenor de sus declaraciones con “el proceso que sufrió (el ex senador de la 1001, Francisco) Rodríguez Camusso”.

En tanto, el secretario general del PVP, Hugo Cores, señaló que Seregni eligió “un medio equivocado para discutir estos temas, como el semanario Búsqueda”, al que calificó de ser “visceralmente antizquierdista desde sus inicios”.

El senador y secretario general del Partido Socialista, Reinaldo Gargano, prefirió no realizar declaraciones “por razones políticas”, al igual que el general Víctor Licandro, quien atribuyó su silencio a su condición de presidente del Tribunal de Conducta Política.

Senador Alberto Cid:

“No contribuye en nada” Si bien reconoció el “derecho que el general tiene a realizar una autocrítica”, el senador y secretario general de Asamblea Uruguay Alberto Cid señaló que no es el momento de “formular declaraciones públicas que pongan en la palestra temas del pasado que no ayudan a permitir navegar esta situación”.

Cid también discrepó con la postura de Seregni ante el perdón. “Creo que no contribuye en nada a una situación que debe navegar por otro rumbo”. Asimismo dijo que la situación de los “detenidos por el Estado no puede ser comparable a aquellos que se opusieron a un Estado de dictadura que asumieron conductas muy puntuales, algunas equivocadas y reconocidas por la organización como los cuatro soldados (muertos cuando hacían guardia en la puerta de la casa del entonces comandante en jefe del Ejército) o el peón rural (Pascasio Báez)”.

Cid señaló que las detenciones llevadas a cabo por la guerrilla, “no estuvieron revestidas de una destrucción sistemática del ser humano, era un acto de lucha política, que si bien pudo estar equivocado, no destruía a todo aquel que pensaba distinto, que fue lo que hizo la dictadura militar, que destruyó a aquellos que firmaban una declaración de apoyo a Cuba o participaban de una actividad gremial. Creo que no es comparable”.

Senador José Mujica:

“Una flaca memoria” “Desde un tiempo a esta parte, cada vez que Seregni sale públicamente, lo único que hace es darle palos a la izquierda y jamás en sus declaraciones se ve el más mínimo elemento de condena a la política económica y social que constituye una brutal agresión a los derechos humanos, en un país donde se multiplican los niños pobres por doquier”, señaló Mujica al ser consultado por LA REPUBLICA.

“Uno se pregunta si subliminalmente el viejo general no está envejeciendo y está volviendo a su viejo Partido Colorado”, dijo. Y agregó enseguida: “Yo sé que por la edad que tiene tendría que constituirse en una especie de patriarca más allá del bien y del mal. Por todo lo que representó y por todo lo que de una forma u otra, miles y miles de frenteamplistas pusieron para elevarlo a la consideración pública. (Pero) no tiene derecho a cometer semejante grosería intelectual, salvo que esté en una involución impuesta por los años, de considerar que la izquierda nunca se preocupó por los derechos humanos”.

En este sentido dijo que el ex presidente del FA se olvidó “de los viejos anarquistas fundadores de los gremios en el Uruguay que pelearon y hasta murieron por la ley de ocho horas”. Mujica reconoció que “hubo deformaciones, pero no se puede hacer tabla rasa de todas esas cosas”. “Tiene flaca memoria el general. Hay cosas conversadas en momentos cruciales, de papeles a asumir frente al golpe de Estado que era inminente”, dijo en alusión al plan de resistencia que el MLN, el PCU y el grupo de militares afines a Seregni, realizaron en el año 71, frente a la hipótesis de un golpe de Estado si la izquierda ganaba el gobierno. En el mismo, los aparatos militares del MLN, el PCU y Seregni, se ubicarían en distintas zonas de la capital para enfrentarse con las Fuerzas Armadas.

Mujica también señaló que Seregni “se olvida de sus errores de debilidad cuando servía como general a un gobierno colorado”. También discrepó con la postura del militar retirado respecto al perdón. “¿Quién dijo que las instituciones llegado el caso no piden perdón? ¿Qué fue a hacer el rey de Japón con su nieta a China, una de las casas reales más viejas que existen sobre este mundo? ¿Qué hizo el Papa en nombre de la Iglesia? Por favor. ¿Qué hizo Alemania respecto a la nación judía? Eso es una grosería de carácter intelectual”.

Otra de las discrepancias de Mujica, es la crítica de Seregni al MLN, por los actos de sangre cometidos en medio de un enfrentamiento armado. “Las críticas que él hace, las puede hacer cualquier civil o un integrante de una ONG, pero no un hombre de carrera militar que gastó su vida en el estudio del arte científico de destruir eventualmente al enemigo”. “El (Seregni) como general, en definitiva pasó su vida estudiando meticulosamente el arte y la ciencia de la guerra. Entiendo que cualquier militar puede decir que eso es para defender la soberanía, pero despojada de cualquier consideración, el aprender concientemente el arte militar no se compa
dece mucho con los derechos humanos”, agregó el legislador.

Al referirse al episodio del 18 de mayo de 1972, que terminó con la vida de cuatro soldados, dijo que en ese momento “se estaba torturando, violando mujeres, se masacraba y se encarcelaba a troche y moche. En el plano de esa lucha, a Seregni no le pasa que el enfrentamiento fue con la custodia de un general que estaba comprometido con lo que estaba pasando”. Asimismo agregó: “El debe de saber que ahí hubo un tiroteo y hubo compañeros heridos, porque se les tiró desde la azotea y que en definitiva los compañeros mataban o morían, porque no es la escena que se presentó a la opinión pública”. Mujica dijo que la foto en que aparecen los cuatro soldados sentados en un jeep, “fue un maquillaje, un recurso de guerra para galvanizar a las Fuerzas Armadas”.

“Yo me pregunto si el general no está sufriendo un proceso como Rodríguez Camusso o algo por estilo. Yo también me estoy poniendo viejo. Ojalá que la vida me destruya antes de vivir un proceso así”, concluyó el parlamentario tupamaro.

Senador Fernández Huidobro:

“Modo superficial y frívolo” Por su parte, el también senador del MLN Eleuterio Fernández Huidobro consideró que el semanario “Búsqueda logró algo. Corrió un telón periodístico y hoy se habla del tema planteado por Seregni y no de la horrorosa Ley de Urgencia”.

Interrogado por LA REPUBLICA, el senador encuentrista sostuvo que quizá el ex presidente del FA quiera “reconciliarse con el grupo más recalcitrante del Ejército, pero nunca lo logrará porque lo siguen considerando traidor”.

Fernández Huidobro estimó que “es muy difícil discutir este tipo de cosas de un modo tan superficial y frívolo como lo propone el general Líber Seregni. Pienso que en nuestro caso, al alojar prisioneros, sea por el motivo que sea, en condiciones no aptas para tener presa a una persona, es violar a los derechos humanos. Es igual a lo que hoy está pasando en el Comcar y el Penal de Libertad, donde es flagrante la violación de los derechos humanos”.

Senador Enrique Rubio:

“El centro de la cuestión” Tras aclarar que no quería caer en “descalificaciones”, el senador de la Vertiente Artiguista Enrique Rubio discrepó con Seregni, cuando sostuvo que los derechos humanos son un tema de “reciente data”. “Creo que Seregni se equivoca en cuanto al tema de la izquierda y los derechos humanos, porque siempre hubo una veta humanista en la mayor parte de la izquierda”.

“Nosotros condenamos en lo que es personal las violaciones de los derechos humanos realizadas por la guerrilla, pero no deben sacarse de contexto, porque no se puede equiparar el terrorismo de Estado y otras formas de violación de los derechos humanos. También en el homicidio los jueces penales distinguen distintos grados. Omitirlos no es conveniente”.

Sin embargo, Rubio señaló que en torno al “tema del perdón, Seregni puede tener razón”. “Pero yo creo que no debemos quedar prisioneros de hechos que pasaron hace treinta años. Pienso que el centro de la cuestion está en respaldar al Presidente de la República en el avance del esclarecimiento de la verdad y demandarle que siga avanzando en este terreno”.

Dirigente Hugo Cores:

“Un medio equivocado” En tanto, el secretario general del PVP, Hugo Cores, señaló que Seregni eligió “un medio equivocado para discutir estos temas, como el semanario Búsqueda”, al que calificó de ser “visceralmente antizquierdista desde sus inicios”.

Cores agregó que “la mayor parte de los dirigentes batllistas que fundaron el FA, como Zelmar Michelini, Alba Roballo, o Rodríguez Fabregat” y algunos que “no lo fundaron como Amílcar Vasconcellos, señalaban que en los años 68 y 69 en el Uruguay se había desvirtuado el régimen democrático, por uno cuasi dictatorial”.

Doctor Federico Fasano:

“Discrepo con Seregni” El director de LA REPUBLICA, Dr. Federico Fasano Mertens, marcó sus discrepancias con los conceptos de Seregni durante la reapertura de la sala del viejo Cine 18 de Julio, donde el jueves se presentó la película “Garage Olimpo”.

Sin nombrar a Seregni, Fasano se refirió a sus manifestaciones al semanario Búsqueda. “No puedo obviar un tema que me llegó hoy muy hondamente. Hoy leí las declaraciones de un connotado dirigente político de la izquierda uruguaya que mucho respeto y que cumplió años de prisión en las cárceles de la dictadura y debo decir que discrepo con ellas. Dice el emblemático dirigente que los militares no deben pedir perdón y esta película precisamente nos va a inclinar cuando la vean hacia la tesis contraria”.

“Para mí hay algo grande en quien pide perdón. El perdón es un acto de grandeza histórica y un acto de coraje moral. No pedirlo por parte de aquellos que saben que cometieron crímenes horrendos contra la humanidad, es un acto de cobardía. Hasta el propio Papa Juan Pablo II tuvo el coraje de pedir perdón ante los abominables crímenes de ‘autoridad’ como dicen los teólogos, cometidos contra la humanidad durante siglos de persecución al disenso. Alemania, como Nación, pidió perdón por la barbarie cometida por el nazismo”, rememoró Fasano.

Opinó que “el acto del perdón es un acto de sinceridad ennoblecido por la contrición, por el arrepentimiento, y esto es lo que estamos esperando de los criminales de guerra”.

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