Para Astori, la izquierda debe superar la "visión conspirativa" si aspira a gobernar
El senador de Asamblea Uruguay, habló anoche en el acto del noveno aniversario de su sector y reafirmó la línea por él seguida, en la crisis que vive el país. Astori reivindicó la idea de que la verdadera renovación de la izquierda es comenzar a gobernar desde ahora, sin descartar la búsqueda de soluciones junto al gobierno (al que no nombró), para superar las dificultades del presente.
En el comienzo de su discurso trazó algunos puntos básicos para un futuro gobierno de izquierda, afirmando que debe ponerse el sistema financiero al servicio de la producción, y no como se hizo hasta ahora que se privilegió la especulación. Asimismo planteó la necesidad de definir prioridades en el sector productivo, con el desarrollo de políticas selectivas; ir hacia una reforma tributaria, con eje en el impuesto a la renta de las personas físicas; desdolarizar la economía, racionalizar el gasto público.
Un capítulo especial lo constituyó la iniciativa de una reforma del Estado, con tres escenarios: empresas públicas, gobierno central e intendencias. En la reducción de gastos, propuso «terminar con esos funcionarios públicos que no necesitan del Estado, ni éste de ellos». Con ello, añadió, sería posible mejorar la remuneración de los empleados estatales y terminar con el clientelismo en la administración.
En el plano internacional se pronunció por fortalecer el Mercosur, «como plataforma de lanzamiento hacia el mundo» y reformar dos organismos internacionales, los cuales han demostrado que no cumplen el rol para el que fueron creados: el FMI y el Consejo de Seguridad de la ONU.
Sobre el presente, Astori resaltó que el canje de deuda logrado por el gobierno con los tenedores de bonos, fue un «instrumento que nos quitó angustia. Sobre la problemática de los deudores en dólares y los ahorristas, afirmó que no hay salida sectorial y que debe estudiarse una solución de conjunto, para que los deudores paguen, los ahorristas cobren y los trabajadores bancarios mantengan sus puestos de trabajo.
El líder de AU sostuvo que la anhelada reactivación no surgirá «por generación espontánea», sino que se alcanzará con políticas activas, de inversión pública y, al mismo tiempo, de reducción del gasto público.
Buscar las coincidencias
Astori reivindicó las posturas asumidas por su sector en el último período, en particular aquellas en las que acompañó algunas iniciativas legales del gobierno, pues la tarea es ayudar a encontrar salidas a la crisis del país.
El desafío para la izquierda, aseguró, es «tener capacidad de gobierno ahora, que estamos en la oposición».
Ello, añadió, no significa borrar las discrepancias, «no se trata de eso. Se trata de saber sí, que con las discrepancias no se ayuda a salir. Capacidad de gobierno es ayudar al país, no al gobierno. Buscando los acuerdos imprescindibles para hacer posibles algunas soluciones. Capacidad de gobierno es perder el miedo a coincidir. Tenemos, sobre todo en la izquierda, mucho miedo a coincidir con los que piensan distinto. Eso nos deteriora la capacidad para gobernar. Capacidad de gobierno es terminar con la visión conspirativa de la historia, que divide a la sociedad en buenos y malos, siendo nosotros siempre los buenos y los malos los que piensan diferente. Por supuesto, visión conspirativa que implica rechazar de plano todo lo que venga de ellos, a veces sin siquiera analizarlo. Capacidad de gobierno es evitar que el país se tranque, partido en dos mitades cuyos puentes se dinamitan y no hay diálogo. Capacidad de gobierno es buscar empecinadamente tender esos puentes. Sobre todo, porque como dijo Tabaré, el pueblo uruguayo nos necesita hoy».
En esa línea de razonamiento, Astori concluyó que «capacidad de gobierno es construir soluciones que ayuden a resolver problemas, que vayan proyectando hacia el futuro una masa mínima de encuentros que nos permitan, también, llevar adelante transformaciones estructurales».
Revolución
Tras recordar que su sector nació en el FA, y que por tanto no tiene otro espacio de realización, Astori trajo al tapete el Congreso del FA del 6 de junio de 1989, cuando fue candidato a la vicepresidencia junto a Líber Seregni. El primero, afirmó, en que se produjeron debates de actualización programática y donde se renovaron banderas históricas de la coalición de izquierda, como la nacionalización de la banca y «que por la vía de los hechos se habían realizado, pues sólo existía banca pública y extranjera.
Pero, el líder de AU recordó especialmente su afirmación de que lo iniciado a partir de ese Congreso, se seguía «llamando revolución».
«La revolución es un conjunto de principios, de convicciones, de valores superiores, que ni siquiera son rozados por esta discusión. Por eso esto se sigue llamando revolución. Porque está más allá de la renovación programática. Es más, la renovación programática está al servicio de la revolución. Quiero decirles hoy que sigo pensando lo mismo», aseguró.
Más adelante hizo la salvedad de que «quizás no es la revolución en el sentido histórico glorioso, en que una clase aplasta con dureza a otra para imponer su programa. Hoy la revolución es resolver democráticamente, entre todos, construir una sociedad donde los valores superiores sean los de la dignidad del trabajo, la producción, la solidaridad, la inclusión de los débiles y desheredados. Revolución es anteponer siempre el interés colectivo al individual y sectorial. Revolución es terminar con esos espacios intermedios, que son los que se ocupan de impedir que la ayuda llegue a los de abajo, que absorben cuánta ventaja y beneficio hay. Revolución es respetar todas las decisiones populares nos gusten o no, incluyendo aquellas que eligen gobiernos de los adversarios. Revolución es tener el coraje de reconocer errores propios y méritos ajenos. Revolución es ver a la convivencia democrática como punto de salida y de llegada, como base fundamental». *
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