"Nadie apuesta a la vida caminando sobre el cadáver de un compañero"
En ese eventual gobierno blanco, el candidato reconoce que deberá haber nuevas coaliciones y no descarta ni a los colorados ni a la izquierda. En ese sentido afirmó que «si somos gobierno, la primera mano es para los dos partidos, con la idea de conformar una coalición en la base de la concesión».
En materia de política exterior, el ex canciller considera que el país debe apuntar a integrarse «en todos los ámbitos», tanto con la Unión Europea y Estados Unidos como con la región, manejando esos «escenarios simultáneos con mucha personalidad. Debe haber un contenido estratégico, que no dependa del humor de un presidente. Puede depender del estilo de un presidente pero no de su humor. La diplomacia es una expresión de la política exterior que representa una estrategia del país, no es la versión presidencial de la diplomacia».
Pero si bien admite que el «estilo» del presidente Jorge Batlle ha marcado algunos distanciamientos con países vecinos, entiende que «también es cierto que determinados estilos pudieron ser positivos en el relacionamiento con los organismos internacionales en la forma que se nos tiró el salvavidas para que Uruguay no quedara sumido en el default». Desde su punto de vista, Uruguay no puede despreciar el Mercosur pero debe mostrar «una inteligencia molesta», lo que implica «hacer propuestas» en lugar de aceptar las imposiciones de sus socios mayoritarios.
El fortalecimiento de la colectividad
¿Cómo cree que está posicionado al Partido Nacional en la opinión pública respecto a los demás partidos políticos?
El Partido Nacional está mejor en las preferencias políticas pero no porque haya crecido sino porque viene decreciendo el Partido Colorado. Tenemos que buscar que el partido se potencie en su capacidad de propuesta y su contacto con la gente.
Dentro de este Partido Nacional, ¿no percibe una polarización entre Luis Alberto Lacalle y Jorge Larrañaga?
El doctor Larrañaga tiene una forma de comunicación con la gente que me parece muy bueno que la tenga, mientras que el doctor Lacalle concentra el grupo mayoritario dentro del Partido Nacional. Esta dinámica entre ellos permite que otros vayan buscando su posicionamiento con el objetivo de hacer crecer al partido. Aquí lo importante es que las candidaturas no sean el instrumento de una división sino instrumento de fortalecimiento de la colectividad política.
En cualquier colectividad política los dirigentes tienen sentido si lideran con sensibilidad frente a los problemas y no con un simple objetivo electoral para que prevalezca una candidatura.
Estilo «levantisco»
A nivel partidario, ¿no se ha dejado un poco de lado esta búsqueda del objetivo común?
El estilo del relacionamiento nacionalista es un poco levantisco, fermental, de muchas divisiones, muy individualista. La diversidad es muy positiva pero lo importante es que aporte para que el partido crezca en su relacionamiento con la gente, haciéndolo creíble. No podemos buscar que crezcan uno o dos candidatos a costa del apoyo de la comunidad.
No me asusta la diversidad entre los candidatos. Lo preocupante es que no haya una propuesta común, cualquiera sea su candidato.
Usted se refiere a la necesidad de «hacer creíble» al Partido Nacional. ¿Ha perdido credibilidad?
Las preferencias electorales lo demuestran. La credibilidad se compone de coherencia, transparencia y profesionalidad. Se debe ser coherente para poder ser interpretados por una colectividad política. Coherentes en la actitud y la forma de actuar.
También debemos ser transparentes desde la actuación individual hasta la colectiva. Esa dimensión ética no solo se ve en la conducta personal sino también en la forma de relacionarnos con los problemas de la gente.
Y la profesionalidad consiste en que detrás de las ideas del partido existan gobernantes capaces de asumir las responsabilidades con un conocimiento y una preparación adecuada.
No diría que ha perdido credibilidad el Partido Nacional pero sí que debe renovar su credibilidad sin confrontar ni descalificar. Nadie construye una corriente positiva sobre la base de sentimientos negativos. Nadie apuesta a la vida caminando sobre el cadáver de un compañero. Yo tengo diferencias claras con el doctor Lacalle en su visión económica, social y política pero eso no me hace llegar a la conclusión de que seamos absolutamente incompatibles. Lo que tenemos que hacer es aumentar la credibilidad dando al partido un sentido orgánico.
«Mucho más barro que zapatos»
¿Qué propone Abreu como candidato que lo haga preferible a los demás?
Formas de relacionarse, experiencia, visión estratégica del país. Son cosas que van marcando la identidad.
Yo soy hijo de un inmigrante pero no quiero ser padre de un emigrante. Esto también me acerca al tema social con cierta solidaridad y sensibilidad y está vinculado a la imagen política. A veces se piensa que Abreu es el ex canciller, el técnico, el que está vestido de traje y corbata y no el que se embarra los zapatos. Yo tengo mucho más barro que zapatos, lo que sucede es que a veces las responsabilidades me han hecho disimular esa experiencia.
Yo he militado en política desde siempre pero también me he ido preparando, estudiando, madurando en un sentido más moderno de hacer política. No es bajo el caudillismo más estricto y claro ni tampoco en la visión militante universitaria que se debe transitar. Yo resumiría mis características en: exigencia, profesionalidad, seriedad y solidez.
La semana pasada el doctor Lacalle realizó su propuesta de ajuste político que el doctor Ramírez calificó como «traición al Partido Nacional». ¿Usted que opina?
Yo respeto mucho al doctor Ramírez pero mi primera aproximación a la política es por el positivo y no por el negativo. Tengo discrepancias con las propuesta del doctor Lacalle, sobre todo por falta de modernidad o por exceso de manejos instrumentales yo hablo más de modernización que de ajuste político.
Yo creo que en lugar del recorte habría que discutir si sustituir el sistema parlamentario por una Cámara, si se fuera al sistema de Primer Ministro. Yo prefiero no calificar y aportar algo que haga mejorar una idea que no comparto.
Blancos al gobierno
¿Qué perspectivas cree que tiene el Partido Nacional para las próximas elecciones?
Yo creo que el Partido Nacional va a ganar las elecciones porque vamos a enriquecer nuestra propuesta. El secreto del Uruguay es aumentar la producción y el trabajo, atrayendo inversiones y modernizando su inserción regional e internacional.
Nosotros tenemos al doctor Lacalle con su experiencia de gobierno, al doctor Larrañaga, muy comprometido con la descentralización y el desarrollo de una política nacional hacia el interior del país y lo que nosotros podemos ir agregando con una propuesta complementaria.
Nosotros no creemos en un Estado protagónico sino un Estado garante. No podemos embarcarnos en ideas privatistas o estatistas. Somos partidarios de un Estado más chico, con más músculo, con menos grasa, que sea capaz de orientar políticas industriales pero con sensibilidad social.
El Partido Nacional va a crecer porque es visión, contexto, integración, pensamiento latinoamericano. Es el Uruguay Patria Grande, moderno, integrado, con producción, servicios, preocupación por los temas sociales.
Estamos hoy en un Uruguay con una crisis nunca vista. Más allá de la intencionalidad, ¿considera que el Partido Nacional puede dar una salida a esta crisis?
La salida siempre existe pero debe ser coordinada con las demá
s fuerzas políticas para que vaya más allá de un gobierno o de un presidente. Si le digo que la salida está hoy, le miento. Si le digo que había que empezar ayer, ya estoy tarde. Tenemos que empezar a trabajar en esto. Yo creo que de esta crisis vamos a salir entre todos pero nosotros tenemos que crear las condiciones. Hay que dar valor a la producción y hacer atractiva la inversión.
Alianzas imprescindibles
¿Usted cree que el futuro gobierno deberá ser de coalición? Los blancos, ¿con quien harían alianzas?
La historia del Partido Nacional ha sido defender la coparticipación para dar la gobernabilidad entre distintos partidos políticos. La coalición como forma de buscar caminos va a ser con el Partido Colorado o el Frente Amplio.
No va a haber posibilidad de que un partido gobierne solo porque tendría una confrontación sistémica. Si somos gobierno, la primera mano es para los dos partidos, con la idea de conformar una coalición en la base de la concesión. La coalición es algo inmodificable en nuestro relacionamiento político, independientemente de quienes sean los actores. La suerte del país está ligada a la estabilidad política y al relacionamiento.
El Partido Nacional, ¿podría conformar una coalición con el Encuentro Progresista?
Yo no tengo duda pero si hablamos de política exterior y en el medio de eso yo salgo a combatir la invasión a Irak y me quedo tímido o corto para condenar los fusilamientos en Cuba, ¿cuáles son los conceptos de libertad y derechos humanos que manejamos? Hay que ser coherentes.
Pero en este caso específico se puede plantear lo mismo para el Partido Colorado, que condena a Cuba y no a EEUU.
Es verdad y ahí es que tenemos discrepancias naturales. A mí me gustan las cosas más claras. Yo les noto ambigüedades tanto al Partido Colorado como al Encuentro Progresista en materia de política exterior.
Esto no quiere decir que vamos a buscar la discrepancia desde el inicio del diálogo. Lo que tenemos que hacer es buscar las cosas en común para empezar a conversar.
Integración total
El presidente Jorge Batlle ha impulsado una política exterior orientada a los países del norte y no hacia el Mercosur. ¿Usted que opina?
Cada presidente tiene su estilo. Yo fui canciller durante el gobierno del doctor Lacalle. Yo pertenezco a otro grupo pero siempre me identifiqué con los principios de derecho internacional del doctor Luis Alberto de Herrera. El estilo del doctor Batlle es de un humor mucho más anglosajón, con cercanía a los EEUU, mayor desprendimiento de la región.
Yo creo en todos los escenarios simultáneos pero no puedo devaluar mi condición de integrante de una región.
Uruguay debe ser molestamente inteligente, tener propuestas, discrepancias y espíritu constructivo frente a sus socios. No hace mucho el candidato Kirchner pasó por arriba del Uruguay y no es el primero que pasa por arriba. Tenemos que hacerlos aterrizar.
Lo importante es manejar los escenarios simultáneos con mucha personalidad. Debe haber un contenido estratégico, que no dependa del humor de un presidente. Puede depender del estilo de un presidente pero no de su humor.
La diplomacia es una expresión de la política exterior que representa una estrategia del país, no es la versión presidencial de la diplomacia.
El «estilo» de Batlle
¿Es posible restablecer con firmeza los vínculos diplomáticos con el Mercosur luego de tantos comentarios poco felices del presidente Batlle respecto a los países vecinos?
La personalidad va marcando determinadas líneas o incluso los acentos y la forma en que cada uno emite sus propias palabras. Pero la verdad es que muchas veces se utiliza esto como excusa para profundizar una estrategia que no beneficia al país por parte de Argentina y Brasil. Los países pequeños no pueden permitir estas excusas.
También es cierto que determinados estilos pudieron ser positivos en el relacionamiento con los organismos internacionales en la forma que se nos tiró el salvavidas para que Uruguay no quedara sumido en el default.
¿Y cuál es el estilo que usted prefiere?
Prefiero una política exterior más consensuada y trabajada, de mayor entendimiento, con un estilo más agresivo en el buen sentido, de inteligencia molesta.
Lo bueno es que se molesten por lo bien que pensamos y no por lo que les gusta o no que digamos. Eso hace la diferencia.
En una mesa de negociación hay un ministro con un Estado. Detrás puede haber 160 o tres millones de personas pero si las ideas son buenas, eso es lo que importa. Tenemos que hacer que el Mercosur sea salvado pero para eso Uruguay tiene que cambiar su estilo y proponer ideas. *
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