El Caso Liard: ¿espía o víctima?

Destituido en por el Senado en 1988, el ex embajador Raúl Liard había sido acusado de espionaje contra una reunión de blancos en Porto Alegre en 1983. Quince años después de su destitución se generan dudas sobre si, en realidad, el diplomático no fue víctima de una jugada política.

En julio de 1985, la revista Veja de Brasil, publicó un extenso informe en el que denunciaba cómo en febrero de 1983 Wilson Ferreira Alduante había sido vigilado por los servicios de la dictadura uruguaya durante un encuentro que el caudillo tuvo con dirigentes blancos en Porto Alegre. Las pruebas sobre el espionaje a Wilson y el grupo de dirigentes nacionalistas que habían viajado clandestinamente a Brasil, las aportó entonces el presidente del Movimiento Justicia y Derechos Humanos de Porto Alegre, Jair Lima Krsichke, que presentó una denuncia de 29 páginas al presidente José Sarney, denunciando la colaboración de los servicios brasileños.

Uno de los documentos, era el informe que en aquel 1983 había elevado el entonces cónsul uruguayo en Porto Alegre, Raúl Liard, al embajador en Brasilia, Alfredo Platas. El relato de nueve páginas sobre las actividades de Wilson constituían un detallado seguimiento del dirigente exiliado y toda la comitiva que lo acompañó. Se incluía hasta una conversación telefónica de Ferreira desde el City Hotel en el que se alojaba.

Las evidencias de colaboración de los servicios de inteligencia brasileños en pleno gobierno democrático de Sarney, derivaron en un escándalo donde se comprobó que no habían sido quemado los archivos de la dictadura norteña como había dicho el entonces secretario de Seguridad Pública, coronel Joao Oswaldo Leivas Job.

En Uruguay, el tema derivó en una acusación política contra Raúl Liard, quien, el 1º de agosto de 1985 fue acusado por el caso de espionaje a Ferreira Aldunate por el canciller interino Mario César Fernández. Luego de la instrucción de un sumario durante tres años, en setiembre de 1987, el presidente Julio María Sanguinetti y el canciller Enrique Iglesias pidieron su destitución al Senado, que decidió la destitución en junio de 1988.

Las denuncias de Raúl Liard

Desde entonces, Liard ha denunciado que fue víctima de una operación política en la que no tuvo garantías para su defensa y acusó al embajador Alfredo Platas como quien le dio instrucciones para realizar el informe sobre Ferreira y al ex presidente Julio María Sanguinetti como promotor interesado de su destitución ante el Senado.

En una extensa carta enviada hace dos años al vicepresidente Luis Hierro López, Liard formuló una nueva defensa de su caso y abundó en una serie de denuncias contra Sanguinetti y otras personalidades del cuerpo diplomático, rompiendo su silencio de funcionario del servicio exterior.

Entre sus denuncias, se incluyen las sospechas de presunto caso de contrabando de arte, del que Liard habría sido casual testigo cuando en 1975, cuando era embajador de Colombia, viajó interinamente a ocuparse de la misión de Venezuela ante el fallecimiento del embajador Fernández Artucio.

Liard sostiene que cuando pidió un inventario de la embajada en Caracas no se había incluido una extraña cuenta de 2.800 dólares por custodia de valores en el Citibank, donde había depositados unos 40 cuadros de importantes autores uruguayos (José Luis Blanes, entre otros) a nombre de la Embajada.

El destituido diplomático afirma que nunca obtuvo una explicación sobre el caso y que a partir de entonces fue víctima de persecución política que fundamenta en una serie de desencuentros con diplomáticos, afines al sector político del luego dos veces presidente de la República.

El caso Liard ha generado preocupación en el ámbito parlamentario, donde el diputado socialista Guillermo Chifflet espera la respuesta a un pedido de informes. El tema también preocupó al denunciante inicial, el activista de derechos humanos Jair Kirschke, quien ha manifestado sus dudas sobre si en realidad Liard no es la verdadera víctima de lo ocurrido.

Según una carta de lectores publicada en Brecha el pasado 10 de noviembre, su hermano Miguel Liard, actualmente refugiado en la Embajada de Venezuela, aseguró que el hijo de Wilson, Juan Raúl Ferreira Sienra, llegó a calificar como una injusticia lo ocurrido con Raúl Liard. *

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