Llamadas al Director
¿Se acuerda de la familia uruguaya?
Señor Director:
¿Se acuerda de la familia uruguaya? Tengo 72 años y nueve nietos de cinco hijos, tres varones y dos mujeres. Escuche bien: mis nietos son uno sueco, uno alemán, dos españoles, dos canadienses, dos portorriqueños y uno uruguayo. Tengo una nuera alemana, una sueca y una uruguaya y dos yernos uno portorriqueño y otro español de Islas Canarias. Yo me preciaba que desde remotas generaciones mi familia era oriunda de estas tierras, en un árbol genealógico que entroncaba con indígenas. Mi marido era un español de aquellos llegados de Pontevedra al comienzo del siglo pasado, trabajador como un burro de carga y bueno como un pedazo de pan. Mi familia uruguaya hoy es ésta. Y lo que es peor. Estoy sola, llena de fotos y cartas y sentada al costado del teléfono esperando siempre que suene con la voz de alguno de ellos desde el otro lado, donde viven, en Estocolmo, en Québec, en Hamburgo, en Nueva York y en Boston. Por eso le decía: ¿se acuerda de aquellas familias uruguayas?
Teléfono: 9156…
El Director: ¿Cómo no comprender su situación ni conmoverse con esa desgarradora realidad? Su testimonio, amiga lectora, es un reflejo de un país descuartizado, de una diáspora que costará varias generaciones hacer retroceder para reconstruir aquella familia uruguaya a la que usted hace referencia.
A los niños del ministro le molestaban los perros
Señor Director:
Quiero comunicarle un hecho que pasó en Semana Santa en Pinares, Punta del Este. El señor ministro Alonso, porque le molestaba el ladrido de noche de una perra, pidió que la sacaran y la pusieran en otro lado; porque el ministro dijo que sus niños lloraban de noche y no podían dormir. Y yo le quisiera preguntar al ministro si acaso él no sabe que hay niños que no lloran solamente por los ladridos de un perro, sino que hay miles de niños que lloran porque no tienen ni qué comer. Yo soy una abuela.
Teléfono: 6190…
El Director: Debo reconocer, estimada lectora, que su reflexión es pertinente. Sin embargo, no por ello podemos censurar a quien trata de proteger razonablemente el sueño de sus hijos.
Quince días sin barrendero en la calle Anzani
Señor Director:
Quisiera pedirle al señor Arana que tuviera un poquito más de atención sobre el asunto del barrido de las calles. Estamos pagando tarifa como zona uno y tenemos que recoger la basura que hacen los árboles sobre los cordones. Hay falta de higiene, hay falta de barrido. El personal de limpieza hace más de 15 días que no pasa por la calle Anzani.
Teléfono: 4878…
El Director: Su reclamo es de toda justicia, estimado lector, y estoy seguro de que las autoridades municipales tomarán muy en cuenta su denuncia. ¿Los vecinos se presentaron ya ante el Centro Comunal Zonal? Si no lo han hecho, les sugiero que lo hagan porque es allí que deben dirigir sus reclamos. Buena suerte.
¿Por qué ser del Frente?
Señor Director:
No puedo entender el pensamiento del Frente. Cuando les pregunto a los frentistas por qué son del Frente me responden lo mismo: «Ya no aguanto más este país», o «no soporto el imperialismo yanqui que nos domina», sin tener en cuenta que es allí adonde emigra la gente en busca de un futuro mejor (¡qué hipocresía!, ¿no?). El pobre y estúpido pensamiento del Frente es criticar y menospreciar el pensamiento diferente. Y yo les pregunto: ¿qué carajo van a hacer si ganan las elecciones? (Para muestra basta un botón: la IMM). Y me contesto: atacar a EEUU y apoyar una dictadura miserable como la de Fidel, y nos veríamos en un caos socio-político monetario con respecto al mundo. Pero me olvido que la idea del Frente es «reactivar la industria por medio de la agricultura exclusivamente, o sea la clásica quintita del fondo». La verdad no quiero esto para mi país.
Teléfono: 03756…
El Director: Cumplo con publicar su mensaje, estimado lector. Como usted ya sabe, todas las opiniones tienen cabida en el medio plural, aun aquellas que, como la suya, adolecen de falta de información.
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