Blanco, invitado a homenaje en el Centro Militar
Rebollo fue quien invitó a la cena al ex canciller de la dictadura Juan Carlos Blanco a asistir a la denominada «Cena del Centenario». Precisamente, el ex comandante en jefe fue uno de los primeros militares en concurrir a Cárcel Central a visitar al ex canciller en su reclusión, y una de las primeras voces que se alzó contra la decisión de la Justicia. «Si ya habíamos llegado a la paz con las leyes de amnistía y de caducidad, estas cosas pretenden violar lo que la soberanía había dispuesto», había dicho en un reportaje. Pero el eje de las preocupaciones de Rebollo pasan hoy por mantener en pie a la institución Centro Militar. En el editorial del último número de la revista El Soldado, dedicada al centenario, admite que la crisis golpeó las arcas de la institución, afectando los ingresos a la tesorería y limitando las posibilidades de acción, e implicó también que «un importante número de nuestros asociados halla tenido que optar por renunciar a su membresía».
Las actividades protocolares por el centenario comenzaron ayer por la mañana en el Panteón del Centro en el Cementerio del Norte, con un homenaje a los socios fallecidos.
Poco después, en la Plaza Independencia, se colocó una ofrenda floral al pie del monumento al general José Artigas.
Al mediodía, en el primer piso de la sede del Centro Militar, las autoridades de la institución encabezadas por el ex comandante en jefe del Ejército Juan Rebollo, descubrieron una placa y homenajearon a los nuevos socios honorarios y a los socios que se incorporan. Al acto asistieron, entre otros, el ministro de Defensa, Yamandú Fau, y el subsecretario de la cartera, Elías Bluth, así como los tres comandantes en jefe de las Fuerzas Armadas, el senador Pablo Millor y el diputado Daniel García Pintos. Ambos legisladores del Partido Colorado recibieron un diploma de agradecimiento por parte de la institución, que entregó ochenta distinciones. También asistió el general (r.) Manuel Fernández, ex jefe del Estado Mayor destituido por el presidente Jorge Batlle, en abril de 2000, por cuestionar la política seguida por el gobierno en torno a los detenidos desaparecidos.
«Ni tumba ni pirón»
La convocatoria a la cena homenaje podría naufragar, advirtió a LA REPUBLICA un socio de la institución, «por el precio de los tiques de adhesión; muchos no van a poder concurrir».
En el caso de los oficiales generales (teniente general y generales) pagarán 480 pesos, los oficiales superiores (coroneles) abonarán 400 pesos, los jefes (tenientes coroneles y mayores) 350 pesos, los oficiales subalternos (capitanes, tenientes 1º, tenientes 2º y alfereces) 300, al igual que los suboficiales y clases.
«Yo no voy a asistir. Antes prefiero pagar el teléfono», confió el informante.
El menú incluye un copetín de bienvenida, una cena (con una entrada, plato principal y postre), y bebidas (vino, champagne y refrescos). La velada será amenizada por dos orquestas. De todos modos, las dificultades económicas fueron reconocidas por los organizadores del evento: en la invitación, señalan que los tiques «pueden abonarse en tres cuotas». *
Compartí tu opinión con toda la comunidad