FFAA del Uruguay, son testigos en el Congo de un genocidio
Imágenes de terror y espanto recorren la ciudad de Bunia al noreste de la República Democrática del Congo (RDC), donde está instalado el contingente uruguayo de cascos azules. Desde el pasado 4 de mayo se recuperaron unos 280 cadáveres en esta localidad, escenario de recientes enfrentamientos interétnicos, indicó ayer un portavoz de la Misión de la ONU en el país (Monuc).
«Otros cincuenta cadáveres fueron recogidos ayer (martes) en Bunia», indicó Hamadun Turé, portavoz de la Monuc.
Turé añadió que «más de 230 cuerpos fueron recuperados» entre el 4 de mayo y el 19 de mayo. Otro responsable de la ONU, que pidió permanecer en el anonimato, afirmó que la mayoría de los cuerpos pertenecían a civiles. «Los cadáveres comenzaban a descomponerse, por lo tanto es más difícil saber si sufrieron atrocidades», agregó Turé. Este es el primer balance global de las violencias en Bunia, principal ciudad del distrito de Ituri, que obligaron a huir a la mayor parte de los 350.000 habitantes.
Un contingente de 500 «cascos azules» uruguayos se encuentra apostado en Bunia, bajo el mando de Naciones Unidas, colaborando en el mantenimiento de la paz.
El 12 de mayo, los rebeldes de la Unión de Patriotas Congoleños (UPC, en su mayoría compuesta por la etnia minoritaria en Ituri, los hema) había tomado el control de Bunia tras violentos combates con las milicias lendu. Los enfrentamientos continuaron luego de tomada la ciudad.
Los trabajos para recuperar los cadáveres continúa
El Consejo de Seguridad de la ONU avaló recientemente un pedido del secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, en el que pide a los Estados miembros que participen en una operación militar de urgencia en Ituri, en donde las violencias interétnicas causaron desde 1999 unos 50.000 muertos y 500.000 desplazados. *
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