Siete procesados por el ex Banco Comercial

Por primera vez piden la captura de los hermanos Röhm en Uruguay

Estos siete procesados estaban detenidos desde el viernes, cuando Balcaldi convocó al Juzgado de la calle Misiones a 11 personas vinculadas a dichas instituciones financieras. En la mañana del sábado fueron trasladados al Juzgado, y tras los interrogatorios cuatro fueron liberados.

El pedido de procesamiento fue solicitado por la fiscal Cristina González, por «coautoría de estafa, uso de certificado falso y encubrimiento».

Según se informó, las penas no fueron más severas debido a una declaración de Carlos Röhm a la Justicia argentina, en la que aseguró que «todos» los funcionarios del banco «cumplían tareas específicas bajo mis instrucciones». Agregó que la utilización de los títulos era de su conocimiento y de los bancos extranjeros socios.

El juez Balcaldi dijo ayer a la prensa que «éste es un juicio que empieza, no que termina. Y hay otras cosas para hacer, para indagar, para requerir en el extranjero».

En tal sentido, indicó que se pedirá la extradición al Uruguay de Carlos Röhm  hoy preso en Argentina , de su hermano, prófugo, y se pedirán que realicen declaraciones los principales responsables de los socios del ex Comercial: el Dresdner Bank, el JP Morgan y el Crédit Suisse.

Después de más de un año de trabajo en la sede penal de 4º Turno, a cargo del juez Balcaldi, se llegó a los primeros procesamientos relativos a la estafa cometida contra el ex Banco Comercial del Uruguay.

Juan José Curone, Antonio Lagos, Ignacio Llambías, Francisco Estrada Maschwitz fueron procesados con prisión con los cargos de estafa continuada y falsificación documentaria. Curone y Lagos tienen, además, el cargo de uso de certificado falso. Los tres primeros, de nacionalidad argentina, ocupaban cargos gerenciales de importancia estratégica en el ex Banco Comercial y eran piezas claves y hombres de confianza de los hermanos Röhm en la operativa de un grupo económico con sede en varios países.

Peter Shearer, también argentino, quien era el representante del ex Banco Comercial ante Sistarbanc, la sociedad que maneja las tarjetas de crédito, fundamentalmente VISA, y quien se ocupaba de contratar la publicidad de la institución, fue también procesado aunque sin prisión, mediante el pago de una fianza de US$ 50 mil.

El corredor de Bolsa Ignacio Rospide y el Cr. Medeiros, que era quien auditaba los balances de la sociedad panameña San Luis Financial & Investment Company, fueron procesados por encubrimiento aunque sin prisión, pero también tiene que pagar una fianza de US$ 50 mil.

Los citados son numerosos, y por primera vez en Uruguay se requiere la captura de Carlos y José Röhm, así como se emplazó a varios integrantes del estudio Guyer y Regules como el Dr. Nicolás Herrera, quien recientemente participara como asesor en el canje de bonos del Estado uruguayo; la Cra. María Eugenia Plá Regules, que actuaba como síndico, y el Cr. Slinger. Igualmente fueron emplazados el ex presidente del Banco Comercial, Dr. Armando Braun Lasala, el Cr. Carlos García Arocena, ex presidente de la Asociación de Bancos del Uruguay, quien viajó a los EEUU para ir a ver a su hija, el ex funcionario Fierro, los hermanos Ubilla y el Cr. José Luis Olivera García, que actuó como representante de Moodys en Uruguay. Fueron citados los integrantes del Directorio de la institución que representaban a los socios extranjeros: David Mulford, George B. Weiksner (ambos del Crédit Suisse First Boston), Brian D. O’Neill, Joseph Martin (ambos del JP Morgan), Holger Sommer, Jorst Hermann (ambos del Dresdner Bank).

Finalmente, fueron pedidas las capturas de Marcelo Muiño y Julio Tielens, integrantes del ex Banco General de Negocios de Argentina (BGN).

El Dr. Miguel Loinaz, quien junto a la Dra. Hebe Martínez Burlé presentó recientemente una ampliación de denuncia tanto contra los responsables del Banco Comercial como contra los bancos socios extranjeros, declaró a LA REPUBLICA que le parece «una muy buena idea citar a los bancos extranjeros. Su comparecencia será para aclarar, pero si no vienen, quedará en claro su participación en el vaciamiento».

El temor al Frente Amplio

El grupo económico que tenía a su frente a los hermanos Röhm estaba integrado por el Banco Comercial, la Compañía General de Negocios SAIFE (Uruguay), la Compañía General de Negocios SA de Islas Vírgenes, el Banco General de Negocios, el Nuevo Banco de Santa Fe, San Luis Financial & Investment Company de Panamá y Commercial Investment de Curaçao. Alrededor de este núcleo central operativo se movían una cantidad de empresas satélites que pertenecían a los mismos responsables de estas sociedades y que utilizaban los recursos financieros de los bancos para desarrollar su actividad ilícita. Así lograron fugarse millones de dólares tanto del Banco Comercial como del BGN, que terminaron como créditos de las empresas satélites, o bien como remesas enviadas a Nueva York, Suiza, Holanda o Panamá.

El propio Francisco Estrada Maschwitz había declarado que la creación de la Compañía General de Negocios, tanto la SAIFE como la de Islas Vírgenes, se debió al temor de una cantidad de inversionistas que temían por el triunfo del Frente Amplio en las elecciones de 1999. Esta causa fue también reconocida por Carlos Röhm en sus declaraciones ante la jueza María Servini de Cubría.

Los tres accionistas extranjeros del ex Banco Comercial participaban también en el BGN de Argentina, el Nuevo Banco de Santa Fe y las dos Compañía General de Negocios, a través de San Luis Financial & Investment Company, en la cual eran accionistas.

Tanto el Crédit Suisse First Boston, como el JP Morgan y el Dresdner Bank, así como antes la Banca Nazionale de Lavoro, habían delegado en los hermanos Carlos y José Röhm la gestión de todo el grupo económico. Sin embargo, luego de la detención de Carlos Röhm en Buenos Aires el 23 de enero de 2002, y la fuga de José Röhm primero a Zurich y luego a Nueva York, donde actualmente se encuentra, los socios extranjeros le quitaron la confianza a los Röhm y terminaron acusando a Carlos Röhm de estafa por haberse quedado con una cantidad de bonos.

Los bonos faltantes

Según el periodista de LA REPUBLICA Carlos Peláez, la maniobra de Carlos Röhm habría comenzado en los años 80, cuando el Banco General de Negocios capitalizó a una empresa llamada Pulpa Moldeada SA. Carlos Röhm dijo a la magistrada Servini de Cubría que «no era director ni accionista de esa empresa, que operaba con el BGN por cifras que nunca superaron los 300.000 dólares».

Esta declaración habría pasado casi desapercibida en el juzgado. Pero el diario La Nación de Argentina sostuvo que «tal como se ve en el acta de denuncia ante el Banco Central, ‘Puchi’ Röhm habría explicado el fraude de la siguiente manera: ‘(Carlos) utilizó títulos que se mantenían en custodia, por importes de aproximadamente 250 millones de dólares’ para cubrir deudas originadas en la ‘venta irregular de crédito en estado de mora y atraso, que habría sido realizada por el Banco General de Negocios SA en los años 80′».

Hasta que estalló el escándalo, tanto el BGN como Pulpa Moldeada SA eran manejadas por los Röhm y tenían los mismos accionistas.

Con el tiempo, a través de nuevos préstamos y capitalizaciones, esas deudas habrían llegado a 290 millones de dólares, según lo que José «Puchi» Röhm les habría dicho a sus socios. Como no se podía juntar suficiente efectivo para pagarles, y ante la fuerte presión de inversores y ahorristas, Carlos Röhm habría retirado de la Caja de Valores, obligaciones negociables del Banco Comercial y la Compañía G
eneral de Negocios por un valor aproximado a 250 millones de dólares, sin dejar rastro de esta transacción en los libros contables de esas entidades». *

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