¿Cuánto ganan los embajadores políticos?

A los salarios mensuales que perciben los embajadores, deben agregarse una serie de beneficios adicionales que el lector encontrará al final de la crónica.

En tanto a nivel de la Cancillería se mantuvo absoluto hermetismo a la hora de consultar cuánto ganan estos políticos a quienes todos pagamos por sus servicios, la lista de sueldos puede estar incompleta.

Hugo Fernández Faingold. Embajador en Estados Unidos. U$S 8.533.

Alberto Volonté. Embajador en Argentina. U$S 8.569,60.

Jorge Tálice. Embajador en Bélgica, trasladado a París, dónde ganará un mejor salario: cobrará U$S 8.013.

José María Araneo. Embajador en España. U$S 7.271,60.

Vicente Anchordoqui. Embajador en India. U$S 7.568,40.

Mario Cantón. Embajador en Paraguay. (Ahora sustituído por un embajador «de carrera», tras un sonado escándalo) U$S 7.271,60.

Nereo Lateulade, Embajador en República Dominicana. U$S 8.421.

Samuel Lichtensztein. Embajador en México. U$S 8.124,90.

Fructuoso Pittaluga. Embajador en Austria. U$S 8.050.

Miguel Angel Semino. Embajador en Francia. U$S 8.013.

Manuel Touriño. Embajador en Malasia. U$S 7271,60.

Manuel Solsona. Embajador en Ecuador. U$S 7.308,70.

Otros beneficios

Los embajadores disfrutan además de beneficios como alhajamiento de la residencia a cargo del Estado, (aunque en general viven en la residencia del anterior embajador, que ya se encontraba alhajada).

El monto de la adecuación de la residencia nunca es inferior a un sueldo.

Tres empleados para la residencia (mucama, mayordomo, jardinero u otros servicios). En algunos casos, puede agregarse una niñera.

Cobertura asistencial y médica para la familia que le acompañe.

Chofer, vehículos y afines tampoco los pagan, en tanto corren por otra cuenta que paga la Embajada.

Los embajadores disponen de acceso libre de impuestos a prácticamente cualquier insumo que deseen adquirir en ese destino. (Ello no representa gastos para el país.)

«Gastos de etiqueta». Es uno de los aspectos más controvertidos de la nómina de beneficios. Los embajadores ofrecen recepciones, o retribuyen la invitación de otros diplomáticos, cargando las cuentas al rubro «gastos de etiqueta». La controversia está centrada en que, mientras los embajadores «de carrera» documentan pormenorizadamente cuentas, facturas, recibos, y hasta fotografías de las recepciones u otros, los embajadores políticos aparecen omisos de tales justificaciones de gastos en la mayoría de los casos. *

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