El Presidente recibió ayer una carta que firman entre otros nueve Premios Nobel

88.572 poetas e intelectuales del mundo pidieron a Batlle por la nuera de Gelman

Adhirieron también a la misiva todos los miembros de la Declaración de Berna (Suiza), del Congreso de Escritores Europeos EWC con sus 52 organizaciones literarias en 28 países de Europa y de los 22 Centros PEN de Alemania, Armenia, Australia (Perth), Austria, Bielorrusia, Colombia, Eslovenia, España (Catalunya), Estados Unidos, Francia, Ghana, Guinea, Hungría, Italia, Kurdistán, Macedonia, México (San Miguel), Montenegro, Nicaragua, Portugal, la República Checa y Rumania. Entre las miles de firmas destacan, en Uruguay: Mario Benedetti, Eduardo Galeano, Idea Vilariño. En Argentina: Ricardo Piglia, Roberto Cossa, Cristina Banegas, Tomás Eloy Martínez, Quino, Mercedes Sosa, Carlos Gorostiza, Héctor Alterio, Duilio Marzio, Jorge Lavelli, Horacio Verbitsky. Wim Winders de Alemania; Jacinta Hayne, cineasta de Australia; Oscar Niemeyer y Nélida Piñán, del Brasil; Sophie Heide Kam, poeta de Burkina Faso; Paul Dakeyá, poeta y editor de Camerún; William Ospina, poeta de Colombia; Nicole Brossard, escritora de Canadá; de Cuba: los poetas José Kozer, Cintio Vitier, Fina Marruz; Chile: Ariel Dorfman, Volodia Teitelboim, Luis Sepúlveda; Nassar Abdalah Nssar, poeta de Egipto; de España: José Viñals, poeta, Pedro Almodóvar, el cineasta, el actor Antonio Banderas, el poeta Tomás Segovia; de EEUU. Arthur Miller, Noam Chomsky, la actriz Melanie Griffith, Norman Mailer; Eduardo Olves escultor de Filipinas; de Israel: Israel Eliraz, poeta; Japón: poeta Satoko Tamura; México: José Emilio Pacheco, Sergio Pitol, cineastas Carlos Carreras y Arturo Ripstein, Margo Glantz; Palestina: el compositor Marwan Abado; Rubén Blades de Panamá; Bryce Etchenique de Perú; la actriz Emma Thompson y el director Christopher Hampton de Gran Bretaña; Nguyen Chi Yrung de Vietnam.

La investigación

Como ya informara LA REPUBLICA, la Comisión para la Paz, concluyó en su informe final del 10 de abril último que «existen elementos de convicción coincidentes y relevantes que permiten asumir» que María Claudia «fue detenida en la Argentina y trasladada a nuestro país (Uruguay), donde estuvo detenida en un centro clandestino de detención y dio a luz una hija que le fue quitada y entregada a una familia uruguaya, pero no ha podido (la Comisión) confirmar plenamente las circunstancias de su muerte».

El decreto de Batlle convirtiendo a ese informe en posición oficial del gobierno uruguayo certifica la verdad de la investigación realizada por Juan Gelman y su compañera Mara la Madrid y la llevada adelante por LA REPUBLICA que culminó con el hallazgo de la nieta del poeta argentino. Posteriormente la continuidad de esta investigación por LA REPUBLICA y Brecha permitió afirmar que María Claudia había sido trasladada a una base clandestina llamada Valparaíso y posteriormente ejecutada.

Según diversas fuentes y de acuerdo a lo manifestado por el propio Batlle al senador Rafael Michelini, el capitán de Granaderos Ricardo «Conejo» Medina fue quien la ejecutó. LA REPUBLICA también informó que los restos de María Claudia estuvieron sepultados en el predio del Batallón 13 de Infantería.

Actualmente la Justicia uruguaya investiga el caso de María Claudia y, como informamos en la edición de ayer, se presentó ante el juez Gustavo Mirabal un «amicus curiae», inédito recurso judicial en Uruguay que entraña una opinión acerca del caso firmada por juristas que no intervienen en el proceso. El texto fue preparado por Raúl Zaffaroni de Argentina y adhirieron Robert Badinter, ex ministro de Justicia de Mitterrand, Jacinta Balbela, ex miembro de la Corte Suprema de Uruguay, y otros juristas notorios de Brasil, España, Italia y Costa Rica, entre otros. A continuación, transcribimos el texto de la carta

«Carta abierta al doctor Jorge Luis Batlle Ibáñez Presidente de la República Oriental del Uruguay

Mayo 15 de 2003.

Señor Presidente:

Muchos de los abajo firmantes, 88.572 poetas, escritores, intelectuales, artistas y ciudadanos de 122 países de los cinco continentes, entre ellos los Premios Nobel de la Paz Rigoberta Menchú Tum y Adolfo Pérez Esquivel, y los Premios Nobel de Literatura Imre Kertész, Gabriel García Márquez, Günter Grass, Wole Soyinka, José Saramago, Derek Walcott, Darío Fo, y más de diez mil ciudadanos del mundo que, hasta ahora, se adhirieron a la carta abierta «Justicia para María Claudia» de la página web www.JuanGelman.org, así como todos los miembros de la Declaración de Berna (Suiza), del Congreso de Escritores Europeos EWC con sus 52 organizaciones literarias en 28 países de Europa y de los 22 Centros PEN de Alemania, Armenia, Australia (Perth), Austria, Bielorrusia, Colombia, Eslovenia, España (Catalunya), Estados Unidos, Francia, Ghana, Guinea, Hungría, Italia, Kurdistán, Macedonia, México (San Miguel), Montenegro, Nicaragua, Portugal, la República Checa y Rumania, hemos tenido ya el honor de dirigirnos a Usted el 21 de marzo de 2000 para solicitarle que apoye los esfuerzos de Juan Gelman destinados a encontrar a su nieta y a develar el destino de su nuera María Claudia García Irureta Goyena de Gelman, desaparecida en Uruguay. Lo primero ocurrió y ha tenido usted el mérito de convalidarlo. Sin embargo, a pesar de que han transcurrido más de tres años desde entonces, aún no tenemos respuesta a nuestro pedido de que se investigue a fondo el destino de María Claudia.

Reiteramos con urgencia nuestro total apoyo al debido esclarecimiento de la suerte corrida por María Claudia y también a la inaplazable búsqueda de sus restos para enterrarlos digna y humanamente. Cada desaparecido vaga en el vacío y busca su lugar para reposar en paz. Nadie puede negar a ningún ser humano ese derecho inalienable. Es, Señor Presidente, su noble facultad y honroso deber el facilitar todos los conocimientos de que Usted dispone para reafirmar nítidamente tal derecho. Como Usted sabe, María Claudia es la nuera del gran poeta argentino, y de la lengua española toda, Juan Gelman. Es internacionalmente notorio que en agosto de 1976 María Claudia fue secuestrada en Buenos Aires junto con su esposo, Marcelo Ariel Gelman, por efectivos de la dictadura militar argentina. En octubre de ese año, embarazada de ocho meses y medio, fue llevada a Montevideo por militares uruguayos e internada en un centro clandestino de detención instalado en un local del SID (Servicio de Información de Defensa) en Montevideo. A principios de 1977, luego de robarle su bebé, fue asesinada por un miembro identificado de la policía metropolitana del Uruguay.

Señor Presidente: conocemos que en su carácter de Mando Supremo de las Fuerzas Armadas de Uruguay, está Usted constitucionalmente facultado para averiguar lo que algunos militares y policías de su país ocultan con tanto celo desde hace más de un cuarto de siglo. Y conocemos, sobre todo, sus honorables antecedentes familiares y su preocupación por cerrar las heridas aún abiertas en la sociedad uruguaya. A todo ello apelamos de nuevo respetuosamente para solicitarle que proceda a fin de que cristalice el deseo de brindar un entierro civilizado a los restos de la nuera de Juan Gelman, desaparecida en su país.

Ayer, hoy y mañana forman un solo cuerpo: el cuerpo del hombre y la mujer de todos los siglos. El arte y la poesía lo comprueban. Por eso nosotros, poetas y escritores, intelectuales, artistas y ciudadanos del mundo entero, esperamos de su grandeza, Señor Presidente, que haga lo necesario para que tal fin se cumpla. Aguardando su respuesta, Señor Presidente, lo saludamos con toda nuestra deferencia». *

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