Menem dio un paso al costado y fue acusado de cobarde por su rival electoral

Kirchner es el nuevo presidente argentino

Una vez que estampó la firma en el texto explicando las razones de su deserción, el ex mandatario grabó un spot publicitario para ser transmitido por TV. «No estaban dadas las condiciones para el balotaje», explicó a un público que lo ovacionaba.

¿Por qué demoró el riojano una huida anunciada? ¿Intentó sacarle a Eduardo Duhalde, actual presidente de los argentinos, algunas concesiones de las que se hablan en los lugares recoletos de la política, pero sin precisarse de qué se habla?

A tal punto quedó instalada la duda de que ella hizo mención, réditos políticos aparte, Ricardo López Murphy (LM), quien ayer por la tarde, antes de que se conociera la dimisión de Menem, señaló que » renuncie o no, el daño institucional esta hecho».

LM descartó que tuviera la intención de reclamar ante la defección del binomio menemista su participación en el segundo turno por haber sido tercero en las elecciones del 27 de abril. Como lo señaló ayer LA REPUBLICA, hubo amagos de abogados de derecha de imponer esa postura, basada en vacíos que tiene la ley electoral, respecto de la norma constitucional sobre qué es considerada una mayoría.

«El daño ya está hecho. Otra vez sopa. Están negociando otra vez, la culpa es de los dos, de Menem y de Duhalde», tronó el ex pretendiente de centro-derecha. «Una vez más la Argentina se conmueve, la posible renuncia a competir en la segunda vuelta por parte de Carlos Menem conjuga todos esos signos políticos negativos. Los episodios que rodearon la renuncia del vicepresidente (Carlos Alvarez), de los dos presidentes (Raúl Alfonsín y Fernando de la Rúa), la transferencia a la ciudadanía su incapacidad de negociar, hoy asistimos a una nueva posible ruptura institucional», indicó López Murphy algunas horas antes de que el riojano formalizara su dimisión.

Kirchner habló ante sus partidarios  también sin esa confirmación aún en su conocimiento , y allí acusó a Menem de realizar «un golpe a la democracia» y de querer «robar el derecho al voto» a la ciudadanía. Y con singular dureza señaló que las maniobras del ex presidente son producto de «su último rostro, el de la cobardía, y su último gesto, el de la huida».

Según las normas, el Tribunal Nacional Electoral, cuando se notifique  lo hacía anoche  de la renuncia del binomio Menem-Juan Carlos Romero, automáticamente proclama como ganador (por abandono) a Néstor Kirchner. La semana próxima, la Asamblea Legislativa lo proclamará nuevo presidente de los argentinos, y el 25 de Mayo  Día de la Revolución de 1810 , le tomará el juramento de práctica. Kirchner hablará al país desde el Parlamento comunicando su programa de acción, y luego, en la Casa Rosada, Duhalde le hará entrega de los atributos presidenciales: bastón y banda presidencial.

Las cosas que Menem robó

Kirchner leyó su discurso, pero al recibir una señal mímica de que Menem había dimitido, se lanzó a improvisar y remarcó que «mi generación recuerda otros golpes a la democracia, pero lo inédito es que en esta oportunidad el intento proviene de un ex presidente constitucional que, al no poder lograr ser reelecto por tercera vez, tira del mantel sin importar el daño, dispara contra las instituciones con la misma violencia de su discurso».

Antes había dicho que Menem «primero le robó a los argentinos el derecho a trabajar, luego el derecho a comer, a estudiar, la esperanza, y ahora vino por el último derecho que quedaba en pie: el voto». También anunció el fin de los pactos entre «la política y las corporaciones», y sostuvo que, al entrar a la casa de gobierno, los ideales no quedarán atrás en nombre del pragmatismo. Se verá.

Kirchner regresó anoche a su provincia, Santa Cruz, no tanto para votar en una elección que ya no será (de todos modos, en el Ministerio de Interior ayer se seguía organizando el acto electoral del domingo), como para despegarse de la idea generalizada de que su futuro depende de Eduardo Duhalde.

En Río Gallegos terminará por definir en soledad su gabinete, del que solo se conoce el nombre del titular de Economía, el ministro actual, Roberto Lavagna. Los demás son conjeturas. Es imposible que el duhaldismo, más allá de su mentor, no intente presionar para darle al gabinete futuro un perfil panperonista, con hegemonía de los amigos del actual mandatario. Esto está en el aire, aunque Duhalde lo niegue.

Kirchner se propone hacer consultas políticas, no de designaciones, con López Murphy y la líder del ARI, Elisa Carrió. El ARI ayer decidió sostener las instituciones y proclamar que la designación de Kirchner es legal y que su legitimidad estará dada por el acierto de sus políticas que respondan al deseo de las grandes mayorías que el domingo iban sepultar con sufragios a Menem. Según las encuestas, Kirchner iba a ganar con una mayoría sin precedentes en el país, más del 70% de los votos, y Menem apenas superaría el nivel que alcanzó en el primer turno, razón bastante notoria como para tirar la toalla y evitar el bochorno.

Pero ni el futuro presidente ni nadie desconoce que esa mayoría era más en repudio a Carlos Menem, su política y estilo de aprovecharse del poder, que de respaldo al sureño. Ganarse las simpatías de ese inmenso y heterogéneo espacio es su gran desafío.

Otro reto inevitable es diferenciarse de Duhalde, o mejor dicho, del poderoso aparato peronista de la provincia de Buenos Aires. El presidente es hoy otro triunfador. A su manera y por sus motivos, interpretó la voluntad ciudadana de acabar con Menem y lo que significa.

También debe Kirchner evitar caer preso de la idea de que primero de todo es conquistar la unidad del fragmentado peronismo, un reto que ayer lanzó el menemista Rubén Marín, gobernador de La Pampa, y uno de los personajes que pidió a Menem su deserción para que su derrota no cayera sobre las chances de candidatos a varios cargos, ejecutivos y legislativos, que tendrá lugar los próximos meses.

¿Se acabó Menem? Ayer se rumoreaba que podría hacerse de una banca en el Senado Nacional ya que es suplente de una senadora de La Rioja. Si da ese paso, es para mantener la inmunidad; poca gracia le hace participar de debates en la Cámara Alta. «Me quedo en la Argentina, pero iré a Chile a ver a mi esposa». Se trata de Cecilia Bolocco, ex reina de belleza y que guarda cama por su difícil embarazo. Este asunto de la inmunidad hace temblar a muchos menemistas con acusaciones ante los tribunales y sin protección aparente de las autoridades futuras. Otra cosa es decretar el fin del menemismo, que es un fenómeno muy vinculado al neoliberalismo en su versión salvaje y procaz. Todavía hay mucha tela por cortar*

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