Ante los militares, Batlle reclamó "abrir los brazos a los hermanos"
Mientras el profesor Fernando Assunçao recibía el aplauso del auditorio que lo escuchó anoche en el Centro Militar (CM), Batlle, sorpresivamente, enfiló hacia el estrado, se sentó en la mesa y agarró el micrófono. «No estaba previsto que hablara, pero es la vieja tentación, quizás, como consecuencia de la prohibición de hablar que me lleva a decir dos o tres cosas», dijo el presidente ante los militares en actividad y en retiro que se encontraban en uno de los salones del Centro Militar, que ayer festejaba sus cien años de creación. Entre los presentes se encontraban los tres comandantes en jefe de las Fuerzas Armadas y el presidente del CM, Juan Modesto Rebollo.
Esas «dos o tres cosas» insumieron media hora de discurso, en el que el presidente se refirió en dos oportunidades a la paz entre los uruguayos.
El mandatario se remontó a fines del siglo XIX, y recordó que por esos momentos se vivió una situación económica y financiera parecida a la que ocurrió en el país en los últimos tiempos. Con algo de ironía, señaló que durante la presidencia del general Lorenzo Batlle (su bisabuelo) «se fundieron varios bancos, se fundaron y se fundieron, entre otros el Mauá».
En medio de estos problemas, el país creció con «dificultad» y en conflicto: «gente que quedó tendida en los campos, muertos y desaparecidos sin saber cuál había sido el motivo que en cada circunstancia había dado origen a ese acaecer; que lucharon por las cosas que creyeron que debían dar su vida».
El mandatario se refirió entonces a las palabras del entonces presidente José Batlle y Ordóñez (su tío abuelo) quien después de firmada la paz de 1904 le dijo «a los cuerpos militares que representaban al gobierno, que había que abrirle los brazos a los hermanos, que habían andado o caído en el no siempre claro camino del deber, para alcanzar la paz, que es un bien enormemente anhelado por todos los pueblos, siempre difícil de lograr y preservar».
El presidente saltó varias décadas y se ubicó al mundo de pos segunda guerra mundial. Afirmó que América «después del 50, dejó de formar parte de la historia nada más que para ser un campo de agramante (lugar de confusión) donde se disputaron por la fuerza y por la violencia, uno contra los otros para imponer por la violencia teorías que por los votos no se podían imponer, violentando las democracias, y haciendo que estos países sufrieran enormemente y vivieran acontecimientos que los jóvenes que entraron como cadetes a la escuela militar jamás pensaron que iban a vivir esos acontecimientos. Más allá del acierto o del error de cada una de las acciones civiles y no civiles, lo cierto es que el continente entero fue arrastrado a participar de una confrontación que no le era propia, que no la había buscado y que le era totalmente ajena».
Batlle aseguró que «esos tiempos han pasado, y ha sido difícil restañar las heridas y ha sido un proceso largo, que unos países lo han hecho mejor que otros y yo creo que el Uruguay lo ha hecho mejor que otros», dijo aludiendo al informe final de la Comisión para la Paz, que busca cerrar el capítulo de los desaparecidos durante la dictadura.
Batlle dijo que cree que este es «un proceso que nos va ir acercándonos cada día a la paz, y en eso, todos tenemos que hacer los esfuerzos necesarios, sabedores de que no vamos a estar siempre totalmente acertados, en cada uno de los pasos, y en cada una de las acciones pero que sí que vamos a estar acertados en el objetivo final». *
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