"Lissidini trató de utilizar a la Aduana como plataforma de una carrera política"
¿Por qué cree que cayó Lissidini?
Fue un proceso largo de trece meses. Lissidini ingresó a la DNA con la intención de hacer una buena gestión al frente del organismo más difícil de la administración pública contando con el respaldo de Batlle. Comienza un trabajo interesante en la lucha contra el contrabando, pero de a poco se va desdibujando a raíz de que trata de realizar algunos procedimientos donde la prensa lo acompañó y todo fue preparado por él.
Después nombró a una serie de asesores, sobre lo cual, la única duda que tenemos, es si los eligió él u otra persona. Lo cierto es que los cuatro funcionarios que había solicitado al Ministerio del Interior en comisión, tenían 263 sanciones y aparentemente el propio ministro del Interior, Guillermo Stirling, tuvo que haberse dado cuenta de ello cuando en octubre del pasado año los desvinculó de la comisión.
Sin embargo, Lissidini en una situación irregular prosiguió manteniendo a esos funcionarios; a uno de ellos lo nombra como encargado de la oficina 218 que era donde funcionaba el grupo de elite, y a otro lo designa como jefe de operaciones y personal.
Asimismo, en los últimos meses han existido enfrentamientos dentro de la propia Aduana entre distintos bandos. Además, Lissidini ha hecho declaraciones públicas que no fueron muy felices. Por tanto, de a poco se va deteriorando su imagen y va perdiendo el apoyo que tenía al principio.
Nadie ha salido a apoyarlo públicamente, ni Batlle ni Atchugarry y ni que hablar de la bancada de diputados del Partido Colorado que era la que estaba más contenta con la renuncia de Lissidini.
¿Atchugarry se comprometió con usted a tomar una decisión sobre Lissidini?
Teniendo en cuenta que habíamos presentado varias denuncias importantes y que la denuncia penal de la situación irregular de sus asesores termina con el procesamiento de dos policías que estaban en comisión en la Aduana entendíamos que el organismo no podía seguir de esa manera.
Por tanto, el pasado 30 de abril mantuve una conversación telefónica con Atchugarry y le manifesté mi preocupación. Le señalé que disponía de documentación sobre expedientes robados, que presentaría denuncia penal y que había mantenido reuniones fuera del Parlamento con gente que estaba dispuesta a presentar denuncias con temas relacionados con la droga y que a la larga el responsable era el propio ministro.
Atchugarry me responde que actuaría en 48 horas, y así lo hizo. El pasado viernes 2 de mayo ya estaba instalada en la Aduana la Auditoría Interna de la Nación la que tomó varias declaraciones hasta el pasado martes. Hubo reuniones entre el secretario de Estado y Lissidini quien tuvo que ir al juzgado cuando regresó de su viaje. Pero a raíz de esa reunión entre Lissidini y Atchugarry surge la decisión del director de Aduana de renunciar.
Aunque estoy informado de que se le solicitó la renuncia. Esto era esperado por cómo estaban las cosas.
Hay una decisión política del Partido Colorado que ha dejado solo a Lissidini y él trata de justificar su alejamiento por temas personales. Lissidini trató de utilizar la Aduana como plataforma de una carrera política con pretensiones, estuvo siempre en la primera línea de juego y las reglas de juego son atacar y recibir. Se ve que no estaba preparado para recibir, por tanto él sostiene que se perjudica a su familia, lo que me demuestra que ha perdido y no tiene excusas.
¿Qué pasará de ahora en adelante?
Intentaré cerrar mi participación entorno al contrabando. Ya que he investigado por más ocho años con más de 40 procesados con prisión a partir de mis denuncias, con una cantidad importante de reuniones que mantuve, alguna de ellas muy peligrosas y complejas, he trasladado a la Justicia las denuncias que recibí. Por tanto, le daré el respaldo al próximo director de Aduana y le haré llegar la documentación que tengo, pero mi participación en este tema ha llegado a su final porque se me ha tornado muy complicado.
¿Recibió presiones por investigar?
No. Realmente soy consciente que es un asunto complejo, pero nadie me obligó a estar en el tema, y siempre he recibido el respaldo permanente de Alianza Nacional. Ahora la responsabilidad es de quienes nombren al próximo director de Aduana.
Lissidini ha anunciado que iniciará acciones legales contra usted y algún medio de prensa.
Lissidini continúa haciendo declaraciones, entre otras cosas trata de inculpar a algunos medios de prensa que son los mismos que en su momento apoyaron su gestión cuando realizó distintos procedimientos y la mayoría de ellos fallidos.
También me relaciona a mí como responsable de un ataque directo hacia su persona y familia. Eso me parece un verdadero disparate, porque nunca hablé en forma personal ni de él ni de su familia a la cual no tengo ni siquiera el gusto de conocer.
Si bien me siento como gran responsable de que no siga al frente de la Aduana, porque era mi objetivo que él no estuviera más allí, ya que ahora se abre un camino nuevo con expectativas que puede ir cambiando el funcionamiento de la segunda oficina recaudadora y que se ha intentado desmantelar desde hace muchos años a esta parte, desprestigiando a los funcionarios y a su funcionamiento.
En el caso de que yo sea citado por la Justicia si Lissidini presente alguna denuncia, me comprometo públicamente a renunciar a mis fueros de legislador.
¿Ahora en qué puede cambiar la corrupción interna en la Aduana, ya que en los últimos años han renunciado sistemáticamente los directores de la administración?
Todo depende de quién sea el director. Si el director es alguien que sabe toda la interna del funcionamiento de la Aduana y conoce a los funcionarios y a su vez tiene un trato directo con el gremio y se rodea de buenos funcionarios y profesionales que los hay, entonces contará con el apoyo de todos nosotros. Creo que hay mecanismo para encaminar a la DNA.
¿Considera que Lissidini no tuvo una participación activa en la lucha contra el contrabando?
No, considero que no tuvo una participación activa y los números lo dicen claramente. Mientras Batlle manejó la cifra de 5,5 millones de dólares de contrabando incautado diariamente, Lissidini por su parte habló de 100 mil dólares por día. Aquí está el tema central que es la subfacturación y la mercadería que viene en tránsito ya que en el país queda la mercadería y sólo salen los papeles.
He recibido un expediente del contrabandista de whisky y cigarrillos más grande de toda la historia del país que en un sólo expediente tiene una evasión de 71.688 litros de whisky. La mercadería en tránsito es casi 500 contenedores por día. Con respecto a la subfacturación también realicé una denuncia penal que involucraría a 60 empresas y esto es una clara demostración de cómo se opera, ya que tres abogados de Aduana aconsejaron la inmediata denuncia penal y separación del cargo de tres contadores y un funcionario administrativo, lo que avaló el fiscal de la DNA, pero todavía no sé por qué razón Lissidini ordenó archivar el expediente. *
Intentaré cerrar mi participación en torno al contrabando ya que he investigado por más ocho años con más de 40 procesados con prisión a partir de mis denuncias».
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