Vaticinio del presidente por Menem alertó al embajador que procura tender puentes entre ambos gobiernos

Volonté hizo gestiones ante Duhalde para salvar el traspié de Jorge Batlle

El objetivo de Volonté era, en ese momento, salvar, aunque sea en una conversación por teléfono el traspié del mandatario uruguayo que tres días antes había expresado públicamente su preferencia por Carlos Menem, el rival de Néstor Kirchner, el candidato del presidente Duhalde.

Volonté consiguió al final que ambos presidentes hablaran por teléfono, «con más cordialidad de la que el propio diplomático esperaba», reveló ayer en una nota el prestigioso periodista argentino Joaquín Morales Solá, columnista del diario La Nación.

Según cuenta Morales Solá, Batlle envió en el acto 25 mil litros de leche a Santa Fe y equipos purificadores de agua, las UPAs, para contribuir a resolver el drama humano de la inundación.

Las gestiones que llevó adelante Volonté no hacen sino confirmar lo que en estos días se concretó: Batlle le había errado en su comentario y Kirchner y su entorno están muy molestos. Pero no sólo Kirchner, la diputada y candidata a la presidencia Elisa Carrió se había referido al asunto en declaraciones a LA REPUBLICA. Las declaraciones de Batlle a la cadena CNN, en el sentido que el próximo presidente de los argentinos sería Carlos Menem «son una notoria injerencia» en los asuntos internos de un país vecino y además socio en el Mercosur.

Es por esa preferencia de Batlle que Kirchner, el casi seguro presidente de los argentinos, según apuntan todas las encuestas, decidió no viajar a Uruguay en la minigira preelectoral que hoy lo pone en Brasil y mañana en Chile.

No es la primera vez que Batlle hace referencia a la Argentina que, en principio, en medios diplomáticos no debería hacer el presidente de otro país. Antes lo había hecho en las polémicas declaraciones en la cadena Bloomberg. «Sabe quién va a ser el próximo presidente de la Argentina: Menem», había dicho Batlle.

Morales Solá se extendió en sus consideraciones sobre el presidente de los uruguayos y el desaire de Kirchner. «Batlle es hijo de una argentina, su matrimonio más largo lo tuvo con una argentina y sus hijos son mitad uruguayos y mitad argentinos. El problema del Presidente uruguayo es que, a veces, piensa y habla como un argentino. Después de todo, hizo aquella declaración sobre Menem (ante la cadena Bloomberg) cuando la mitad de la sociedad argentina creía que el ex presidente volvería al poder indefectiblemente». Concluyó diciendo que «Kirchner debería pasar por Montevideo».

La minigira prelectoral de Kirchner tiene como objetivos aceitar contactos y avanzar en consolidar el Mercosur como polo de políticas en común, y es parte de la estrategia del comando de campaña del candidato con miras al balotaje, de mostrarlo como virtual presidente mucho más preocupado en los problemas del país que en discutir con su rival Menem. Es en el marco de esa estrategia que se reunirá con Lagos y Lula. La agenda de los encuentros será abierta pero el candidato se encargará de dejar en claro que  en caso de resultar electo  las relaciones carnales con Estados Unidos quedarán en el olvido y que buscará consensuar todas sus decisiones de política exterior con Chile y, principalmente, con Brasil. Hoy Kirchner se encontrará a solas con Lula, y ése es uno de los objetivos que buscó con más intensidad para esta segunda parte de la campaña. Hasta ahora, el presidente brasileño había cruzado acusaciones con Menem y repartía sus simpatías electorales entre Kirchner y Elisa Carrió. La foto del abrazo con el gobernador de Santa Cruz marcará el fin de su prescindencia en la compulsa electoral argentina. Pero Kirchner no quiere quedarse sólo con la foto sino que su idea es mostrarse como un presidente en funciones, preocupado por los problemas de la gestión mientras Menem le dice las peores cosas y se desgañita pidiendo que le den la oportunidad de debatir. A ninguno de los dos mandatarios extranjeros se le escapará, seguramente, una sola referencia sobre el proceso político argentino, pero la decisión de recibir a uno de los dos candidatos en las vísperas de elecciones decisivas es un gesto que habla más que las palabras y eso lo sabe Menem. Pero también es un gesto que habla por sí solo que Kirchner no visite a Batlle. *

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