Llamadas al Director

Alguien debería proteger los árboles de la ciudad

Señor Director:

Usted pensará seguramente que estoy loca, con todo lo que pasa en el país y en el mundo, preocuparme por cosas como éstas, pero desde hace mucho me tiene preocupada lo ingratos que somos, principalmente los montevideanos, con los árboles. Ellos son seres vivos y los maltratamos impunemente, porque además no existe, creo, ley alguna que los proteja. Les clavamos clavos, los ahorcamos con alambres, les encendemos fogatas en sus troncos, los herimos con cuchillos grabándole estupideces, los ahogamos con pinturas tóxicas, les enterramos grampas y metales oxidados para colgar de ellos bolsas de residuos. Creo que alguien que no esté ocupado en todas las otras grandes cosas que pasan en el país y en el mundo  no sé quién  debería ocuparse de ello. Porque los árboles, como todos los seres vivos, sufren la agresión y sangran por sus heridas y mueren cuando se les enferma o se les hiere gravemente.

Teléfono: 6007…

El Director: De ninguna manera, estimada lectora, su llamada está fuera de contexto, muy por el contrario coincido con usted en que destratamos a nuestros árboles en la ciudad y, como usted, también estimo que deberían ser más tenidos en cuenta y protegidos.

 

Esta vez se las vamos a ganar en su cancha

Señor Director:

Están queriendo sacar una ley interpretativa de la Ley de Caducidad. Hay que dejarlos que la saquen, no hay que impedirles que la saquen esta vez porque, esta vez, les tiramos abajo la anterior y la nueva que pongan. La de los lacayos inmundos que ayudaron a la dictadura, los civiles alcahuetes. Bueno, no lo van a lograr esta vez porque la gente ya perdió el miedo que tenían en el 87. Hay que dejarlos nomás, no hay problemas, se la vamos a ganar esta vez. Y se la ganamos en la misma cancha que juegan ellos.

Teléfono: (0682) 51…

El Director: Debo resaltar su entusiasmo y su fe en el pueblo, estimado lector. Pero no nos apresuremos porque aún no hay ningún proyecto concreto en ese sentido.

 

Gracias a Carlos Bouzas

Señor Director:

Muchas gracias al señor Carlos Bouzas por el excelente artículo publicado el 21 de abril en la página 9 de LA REPUBLICA. Gracias por hacer que mantengamos firme nuestra adhesión a una muy querida y real utopía. Tengo 81 años y también me quedo con Cuba.

Teléfono: 4003…

El Director: Me alegra, estimada lectora, que una columna de opinión de uno de nuestros colaboradores le haya resultado valiosa. Y la felicito por la lucidez de sus 81 años que le permite comprender la real dimensión del problema cubano y seguir apostando a la utopía.

 

No quiero caer bajo el latigazo de su retórica y su pluma

Señor Director:

¡Dios me libre ser su enemigo, Fasano! Más vale caer dentro de una máquina trituradora de carne que bajo el latigazo de su retórica y su pluma. Como soy bastante veterano, puedo decirle que su estilo me hace acordar al de grandes periodistas de este país, que hicieron de sus editoriales verdaderas cátedras de pensamiento. Considere, por favor, este mensaje como el modesto pláceme de un ciudadano común, lector de su diario, viejo batllista principista hoy abochornado testigo del vilipendio y el ultraje de un apellido que supo tener entre sus ancestros, verdaderos arquitectos sociales como Don Pepe y Luisito. Creo que en este caso, hay dos refranes que deberían cambiarse. Primero, porque está demostrado que puede robarse lo que se hereda y segundo porque hijo e’tigre puede no ser bicho overo, sino salir liso o a cuadritos

Teléfono: 3478…

El Director: Sus elogios me abruman, amigo lector, y sólo los publico para no cercenar su libertad de expresión. Sus reflexiones acerca del Batllismo de ayer y el de hoy son perfectamente compartibles, pues resulta difícil entender cómo se pueden llamar batllistas quienes van exactamente en sentido contrario de la doctrina humanista y socializante de don Pepe y don Luis.

 

Al principio nos duele

Señor Director:

No hay caso, somos pueblos gallinas. Los argentinos como nosotros, cacareamos mucho pero cuando hay que poner el huevo, nos vamos al mazo. Los del otro lado hicieron lo mismo que nosotros. Le tenemos miedo al cambio. Preferimos seguir sufriendo lo de siempre que ya sabemos dónde nos duele y por dónde nos entra y no jugamos a una posibilidad distinta. Y después que no salgan a protestar a la calle. Que se la aguanten. Como nos la estamos aguantando nosotros. Bien sentaditos donde ellos nos sentaron. O donde nosotros nos dejamos sentar. Al final voy a creer que nos gusta estar sentados ahí. ¿Sabe lo que pasa, Fasano? Al principio duele, pero después termina gustándonos. Perdóneme, ¡pero tengo una bronca que ni le cuento!

Teléfono: 4817…

El Director: Con franqueza le diré, amigo lector, que encuentro exagerado su enojo, y que desisto radicalmente de su afirmación de que somos pueblos gallinas. Es cierto que el temor al cambio existe y se mantiene en las mayorías silenciosas, pero ni los argentinos eligieron más de lo mismo ni los orientales estamos dispuestos a tropezar dos veces con la misma piedra.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje