Colorados centran sus argumentaciones en cuestionar a Fidel Castro

Críticas a Batlle dominan debate en la Junta

Durante seis horas, colorados y encuentristas debatieron el tema cubano. Los blancos estuvieron ausentes, a pesar de ser los que mocionaron para que el tema fuera tratado en forma urgente, dado que la sesión se produjo de madrugada y no estuvieron dispuestos a participar. Si bien todos los ediles coincidieron en su rechazo a la pena de muerte, la diferencia radicó en las críticas a EEUU y a Batlle por parte de la izquierda mientras los colorados apuntaron hacia Fidel Castro. El Encuentro Progresista (EP), además, aclaró en todo momento que no se puede pretender tener injerencia en otros gobiernos y destacó que la pena de muerte existe en varios países y no sólo en Cuba.

El socialista Walter Morodo dijo que los comentarios de Batlle en Norteamérica son «la continuación de lo que sucedió el año pasado, en que se prestó en forma servil para hacerle un trabajo al presidente Bush». A su entender, Batlle «quebró» los principios de la autodeterminación y la no injerencia en los asuntos de otras naciones. Además considera que al respaldar las acciones norteamericanas en Irak, el primer mandatario «se prestó en forma servil al apoyo a una campaña prácticamente condenada por el mundo entero, salvo desgraciadas excepciones. Se trata de un verdadero genocidio y este es un hecho indiscutible». En este tema Batlle actuó «arrogándose una representación que no tiene y nadie puede dar lo que no tiene. De alguna manera, esto es el engranaje de una campaña infame y vil».

 

Pena por Batlle

El socialista Gastón Silva coincidió con Morodo en que las palabras de Batlle «comprometieron a tres millones de uruguayos que no piensan como él». Silva entiende que Batlle tiene «un aislamiento cada vez mayor. Me parece que la figura del Presidente se ha ido despegando de cosas fundamentales: del sentido común y los consensos, sobre todo en temas tan importantes y tan sentidos para la humanidad».

El curul dijo sentir «tristeza y pena porque ese Presidente de la República Oriental del Uruguay que estaba ahí representa a tres millones de uruguayos, y cuando la gente lo ve, no ve al Presidente de los uruguayos, sino al Uruguay».

Fernando González señaló que el primer mandatario «pasó por encima de la declaración de la Cancillería y de lo que la opinión pública de este país piensa. Pasó por arriba de todo». Este aspecto fue compartido por Delia Rodríguez, quien apuntó que «la mayoría de los uruguayos se expresó en un sentido y el gobierno en otro. Puedo llegar a entender que haya compromisos internacionales asumidos, pero cuando nos llevan a un extremo tal de mandaderos, me preocupa seriamente, incluso por la imagen que damos en cuanto a la autodeterminación que podemos tener».

Rodríguez reclamó además que se tenga un criterio único, ya que no se puede ser «respetuosos con unos y soberbios con otros. Somos muy chiquitos y me parece que no estamos midiendo lo que nos puede costar el hecho de arrodillarnos tanto».

 

«Renguera democrática»

El coordinador de la bancada encuentrista, Gabriel Weiss, manifestó que se sufre de «renguera democrática» si se critica la situación de los derechos humanos en Cuba pero no se contempla la situación de «los detenidos de Guantánamo o los once recluidos desde hace más de un año sin causa ni juicio en Gran Bretaña. También tendríamos que plantear sesiones extraordinarias y manifestar nuestro repudio al respecto».

Respecto a los dichos de Batlle indicó que «ni siquiera tiene una comprensión de la historia. Afirma que los Estados Unidos nunca colonizó. Pregúntenle a México qué significa Texas, Nuevo México y California». A su entender, el Presidente también «tiene un problema cuando dice que recuerda que Estados Unidos encabezó la coalición para derrotar al nazismo. Si tenemos que recordar cómo entró Estados Unidos a pelear contra el nazismo, nos vamos a tener que remontar a Pearl Harbour. Hacía tiempo que la guerra había comenzado». El edil del Espacio 90 Jorge Mazzarovich puntualizó que «en estos días se ha tirado casi todo por la borda, menos la dignidad del pueblo uruguayo, que no la puede tirar nadie». Desde su punto de vista el presidente Batlle «naturalmente tiene que terminar su mandato, pero tiene que hacerlo si nos aclara a todos los uruguayos que no es el gobernador designado después de la guerra de Irak por el Presidente Bush. Porque la historia del Uruguay no nos permitiría tamaña barbaridad».

Mazzarovich también criticó los dichos de Batlle sobre el supuesto triunfo de Carlos Saúl Menem en Argentina. «Para pararnos en el mundo, parece que lo primero que hay que hacer es pegarle a los vecinos y elegirles el Presidente -comentó-. Si llega a perder Menem, nos hacen una cruz más grande que la de la Iglesia Matriz».

 

Postura anticastrista

Aunque coincidentes con el EP en la oposición a la pena de muerte, los colorados se concentraron en criticar el régimen castrista y sus «actos de perpetuo poder», según lo definió el forista Duilio Albertoni. El edil expresó que los fusilamientos de Cuba constituyen «actos de vandalismo político» pero confía en que el gobierno del «dictador Castro ya está cayendo. No tiene por qué seguir cobrando vidas humanas, no tiene por qué seguir fusilando cubanos y no tiene por qué seguir condenando a la gente por el solo hecho de querer expresar sus ideas».

Albertoni admitió, sin embargo, que «las hostilidades no provienen de un solo lado, ya que también las hay por parte del gobierno de Estados Unidos». Este aspecto fue compartido por el quincista Mario Linzo, quien reconoció «con total objetividad que, probablemente, la situación que hoy soporta Cuba haya sido en gran parte responsabilidad de los Estados Unidos. Todos sabemos lo que era Cuba con Batista y compañía, cuando estaban la mafia y los casinos».

Linzo además defendió la posición crítica de Batlle respecto a Castro porque cree que «los dictadores no tienen buena letra en el resto del mundo. Ahora se acusa de genuflexo a Batlle cuando lo dijo Castro, quien no vaciló en mandar a combatir a Angola, por ejemplo, y a otros lugares de Africa».

Por otra parte el forista Duilio Zuppardi calificó a Castro como «un viejo decrépito, inmoral, asesino. Es un descerebrado. Esa frialdad de asesinar a una persona porque piensa diferente manifiesta muchas cosas y no sólo mi conformación asesina, sino mi falta de confianza para mantenerme al tope de un gobierno».

 

Espacio para la dictadura

Pese a que el tema de debate era claramente la situación cubana, los ediles dedicaron parte de la sesión, ya sobre las ocho de la mañana y después de estar más de doce horas en Sala, para revisar la dictadura militar.

El edil Eduardo Brenta criticó a los partidos que tienen «en sus filas» a ex integrantes del gobierno de facto. Ante esto, la edila Cristina Ferro se manifestó «incapaz de integrar un partido en el que ocupen cargos electos democráticamente algunos ciudadanos que se llevaron por delante la Constitución, que levantaron las armas contra las instituciones de la República, y que asesinaron a mansalva. No me sentiría capaz de sentarme alrededor de una mesa a programar, a discutir y a decidir con esos personajes que, aún hoy, ofenden el espíritu democrático, porque mienten, porque engañan y porque, sobre todas las cosas, han tenido una actitud falsa cuando atentaron contra las instituciones; y la siguen teniendo hoy, cuando se callan lo que piensan para poder llegar, supuestamente, a una victoria que tanto anhelan. Seguramente, si un día alcanzan lo que quieren lograr, van a sacar nuevamente las uñas, y van a demostrar lo que son: unos pichones de tiranos, porque eso es lo que siempre quisieron ser». *

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