Batlle aceptó que la nieta de Gelman desapareció en una acción "no oficial"
Aún cuando el Poder Judicial acepte el Informe Final de la Comisión para la Paz como verdad de Estado y prueba válida para resolver que los desaparecidos están muertos, el caso de la nieta del poeta Juan Gelman deberá continuar en la órbita penal por tratarse de un delito común.
El informe final de la Comisión para la Paz establece que el secuestro, traslado ilegal a Uruguay y desaparición de María Claudia García Irureta Goyena de Gelman -como otros cinco extranjeros- fue responsabilidad de «fuerzas que actuaron de forma coordinada y no oficial o no reconocida como oficial».
Así lo indica el artículo 55 del Informe Final que el presidente Jorge Batlle ratificó como «versión oficial» en un decreto del Poder Ejecutivo emitido en la noche del miércoles donde se considera que las conclusiones de la Comisión para la Paz tienen «máxima credibilidad y certeza».
Al referirse a los casos de extranjeros desaparecidos en Uruguay, considera confirmada la denuncia sobre María Claudia «en función de que existen elementos de convicción coincidentes y relevantes» que así lo permiten asumir aunque «no ha podido confirmar plenamente las circunstancias de su muerte».
La Comisión para la Paz, y ahora el Poder Ejecutivo uruguayo, aceptan que la nieta de Gelman «fue detenida en la Argentina y trasladada a nuestro país, donde estuvo detenida en un centro clandestino de detención y dio a luz una hija que le fue quitada y entregada a una familia uruguaya».
El informe establece que se trató de un delito común, por lo tanto no amparado por la Ley de Caducidad, dado que «fueron arrestadas y trasladadas por fuerzas que actuaron de forma coordinada y no oficial o no reconocida como oficial», y por lo tanto, no respondieron a órdenes de los mandos militares.
Fiscal Moller deberá resolver
El juez penal de 2º Turno, doctor Gustavo Mirabal, realizó desde el 14 de febrero una serie de instrucciones judiciales, en las que tomó declaración a una larga lista de testigos presentados por el abogado José Luis González, representante del poeta Juan Gelman. Su trabajo pasará esta semana a manos del fiscal Enrique Moller.
A principios de diciembre, Mirabal y Moller se habían constituido en el despacho del senador Rafael Michelini a quien interrogaron sobre una versión periodística según la cual el presidente Jorge Batlle había confesado al legislador conocer al asesino de María Claudia.
Michelini ya había testimoniado sobre el tema el año pasado, cuando se presentó ante el juez argentino Jorge Urso, quien instruye la causa contra el Plan Cóndor en Buenos Aires, y le confirmó que Batlle le confió saber que «el conejo Medina» había matado a la nuera de Juan Gelman.
En sus últimas indagatorias judiciales Mirabal interrogó a personas que, secuestradas en la cárcel Automotores Orletti de Buenos Aires y trasladadas a Uruguay, llegaron ver a María Claudia en una unidad militar de Montevideo, y recibió información de periodistas que indagaron sobre el caso.
Finalizada la recopilación de testimonios, el magistrado derivó sus actuaciones al fiscal Enrique Moller quien estudiará ahora el voluminoso expediente y resolverá, a la luz de la resolución presidencial sobre el Informe Final de la Comisión para la Paz, las instancias que recomienda el ministerio público.
Detenida en Base Valparaiso
María Claudia, que no tenía militancia política, fue secuestrada junto a su esposo Marcelo Gelman en Buenos Aires el 28 de agosto de 1976 y también permaneció en Automotores Orletti hasta mediados de octubre, cuando también fue ilegalmente trasladada, embarazada, a Uruguay.
Marcelo Gelman apareció muerto en octubre de 1976, dentro de un tonel que había sido fondeado en el Delta del Tigre. María Claudia fue recluida junto a otros uruguayos en la sede del SID, hasta que dio a luz una niña que fue entregada a la familia de un policía, según investigó LA REPUBLICA.
Luego de robarle a su hija, la nuera de Gelman fue trasladada por el mayor Ricardo Arab y el coronel Rodríguez Buratti a otra cárcel clandestina conocida como «Base Valparaíso», ubicada en las cercanías del zoológico de Villa Dolores, de donde el capitán Ricardo Medina Blanco la retiró para matarla.
La «Base Valparaíso» sería el lugar donde también habrían desaparecidos otros veinte uruguayos que secuestrados en Argentina, fueron traídos a Montevideo a principios de octubre de aquel 1976 en un vuelo piloteado por el actual comandante en jefe de la Fuerza Aérea, brigadier José Pedro Malaquín. Fuentes militares y policiales indicaron a LA REPUBLICA que el cuerpo de María Claudia pudo ser enterrado en el Batallón Nº 13 de Infantería, donde un soldado de nombre Ariel López Silva dice haber sepultado el cuerpo de una mujer entre fines de 1976 y comienzos 1977. n
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