Moción presentada por Uruguay reactivó el debate nacional sobre la situación en el país caribeño

No cesa la polémica sobre Cuba

La Comisión de Derechos Humanos de la ONU aprobó el pasado jueves por escasa mayoría (24 votos a favor, 20 en contra y 9 abstenciones) una resolución «moderada» sobre los derechos humanos en Cuba (ver pág. 5).

Al diputado Víctor Rossi (Alianza Progresista) no le sorprendió la resolución que tomó Naciones Unidas, aunque señaló que «efectivamente da la sensación de que hay una permanente preocupación por parte de Uruguay y de algunos países respecto a la situación de derechos humanos en Cuba que no es igual respecto a otros países, dictaduras o pueblos que mueren de hambre y que son masacrados».

«Sería bueno que la ONU tuviera la autoridad para poder defender los derechos humanos en todas las circunstancias y casos. Nos somos partidarios de las resoluciones de penas de muerte en ningún país del mundo, pero es muy difícil separar y condenar la situación de Cuba bloqueada y con un permanente hostigamiento de parte de Estados Unidos con la situación de otros países donde los derechos humanos son también preocupantes y, sin embargo, no merecen ni siquiera de atención por parte de los organismos internacionales».

La dirigente del Partido Comunista del Uruguay (PCU), Alicia Pintos, señaló que con respecto al fusilamiento en Cuba de tres secuestradores de una lancha de pasajeros y la prisión de 79 disidentes, su sector aún no ha fijado una posición colectiva. Sin embargo adelantó que, personalmente, se ubica siempre desde el ángulo de la defensa de la Revolución Cubana, de sus dificultades ante el bloqueo, la presencia estadounidense en Guantánamo y la permanente «conspiración yanqui contra su pueblo y gobierno». Pintos dijo que el proceso abierto con la agresión de Estados Unidos y Gran Bretaña a Irak, tiene su correlato en la región, tanto en la presencia militar estadounidense en Colombia como con el impulso de actividades contrarrevolucionarias en la isla caribeña.

Por eso, añadió, «aun estando en contra de la pena de muerte, pienso que hay razones valederas del gobierno cubano para actuar así». Para el diputado Jaime Trobo (Herrerismo) se trata de una resolución que «se hacía esperar desde hace mucho tiempo en virtud de que está claro que los derechos humanos en Cuba no son respetados por un gobierno que es resultado de la imposición de la voluntad de un gobernante apoyado por las fuerzas armadas que, además, no permite la existencia de partidos políticos y opiniones alternativas o disidentes».

«Entonces, el hecho de que Naciones Unidas, a través de su Comisión de Derechos Humanos, resuelva la designación de un relator para supervisión de los derechos humanos en Cuba y que conozca con profundidad la situación, y sobre todo en lo que tiene que ver al tratamiento de los disidentes, nos parece que es una cuestión ajustada», agregó el parlamentario nacionalista.

Para Trobo, si bien desde el Uruguay debe propiciarse el principio de autodeterminación de los pueblos, no obstante también debe reconocerse que «esto es posible siempre y cuando exista libertad de opinión, de expresión y de militancia de diversos partidos políticos».

Opinó que Uruguay ha tenido con Cuba «una solidaridad histórica respecto a sus reclamos en cuanto a la posibilidad de tener una economía de relacionamiento intenso con todo el mundo y, por tanto es el país que está en mejores condiciones de reclamarle a la isla el cumplimiento de normas elementales de convivencia democrática» . Por su parte, el diputado Jorge Barrera (Batllismo Lista 15) respaldó la actuación del gobierno de Uruguay en la medida en que ha sido una declaración «mesurada, racional y que tiene presente la situación de los derechos humanos en Cuba y, por tanto, la votación mayoritaria de la Unión Europea, de América y de los integrantes de la Comisión de Derechos Humanos ha sido la más acertada».

El legislador oficialista señaló que «ha habido una posición muy clara de Uruguay en el sentido de ratificar lo mismo que había presentando el año anterior ante la ONU», por lo que resaltó que «hay una coherencia de política del Uruguay».

Sostuvo que la decisión de Argentina y Brasil de no acompañar la moción «es respetable en la medida que tienen derecho a tomar esa postura, pero es equivocada».

El diputado Raúl Sendic (Movimiento 26 de Marzo) calificó de «triste y vergonzoso el papel de Uruguay ya que estuvo entre las naciones proponentes de la moción, cumpliendo por segundo año consecutivo con el mandado de los Estados Unidos de Norteamérica».

Por otro lado, resaltó la postura de «dignidad de la representación cubana que hizo una reseña de la situación y acontecimientos que de alguna manera muestran el crecimiento de las hostilidades de los Estados Unidos hacia la isla».

Asimismo, señaló que existe «contradicción entre quienes se dicen preocupados por los derechos humanos en Cuba pero no votaron la moción que propuso Cuba de rechazo al bloqueo que impuso EEUU a la isla, como es el caso de Uruguay, por tanto el papel de nuestro país ha sido vergonzoso».

Para el parlamentario encuentrista, «internacionalmente se está ambientando una posible invasión a Cuba después de haber visto la situación que se generó en Irak y teniendo en cuenta que la isla caribeña está considerada como parte del eje del mal que definió EEUU».

Consideró que Brasil, pero sobre todo Argentina, gobiernos que se apartaron de la postura de nuestro país, «muestran que mantienen una postura de dignidad que perdió Uruguay, ya que se ha extraviado el rumbo de la política exterior».

En oposición, el diputado Rúben Díaz (Foro Batllista) resaltó que no entiende las opiniones «ortopédicas en materia de los derechos humanos y cómo se puede decir que se sostienen esos derechos pero que no se apoya una posición como la uruguaya que tiende a esclarecer una situación por demás complicada».

«Que hoy Cuba siga asesinando gente sin juicios y en forma sumaria porque quiere abandonar el territorio de su país, parece inadmisible y mucho más que haya gente que todavía comparta y no condene ese tipo de actitudes, y que existan países que no estén dispuestos a que intervengan los organismos correspondientes de Naciones Unidas», añadió el parlamentario. En tanto, el diputado Pablo Mieres (Partido Independiente) resaltó que se está asistiendo al «endurecimiento de un régimen dictatorial que lleva cuatro décadas de continuidad, y es bueno que la ONU marque una señal firme contra lo que es el aumento de la violación de los derechos humanos».

«Equilibrada»

Para el senador Pablo Millor (Foro Batllista) lo aprobado en Naciones Unidas «es una moción muy equilibrada porque ni siquiera condena -lo que hubiese contado con mi aprobación- la tiranía de Fidel Castro».

«Lo único que plantea la moción es el deseo de que Fidel Castro colabore con la ONU. Me hubiese gustado una condena más firme, aunque de todas maneras Castro no va a permitir el ingreso del observador, y para escarnio de nuestro país, acá seguiremos teniendo la única colonia importante de nacionales que apoyan sin ponerse rosados de vergüenza a la tiranía más vieja del planeta».

No descartó la realización de un debate en el Senado. *

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