El gobierno uruguayo restó trascendencia a acusación y definía si acompaña o no enmienda planteada por Costa Rica

Cuba calificó a Uruguay de "vil lacayo"

La votación en la ciudad de Ginebra iba a tener lugar ayer. Sin embargo, la presentación de una serie de enmiendas por parte de Costa Rica y Cuba aplazó por un día la definición del tema.

El delegado alterno de Uruguay ante la Comisión de Derechos Humanos (CDH) de la ONU, Ricardo González, leyó ayer en la sesión del organismo una declaración que resume la posición del gobierno sobre el tema Cuba.

González reivindicó la anterior resolución de la CDH, en la que se solicitaba al régimen cubano que recibiera al representante del Alto Comisionado de Derechos Humanos de Naciones Unidas.

El delegado uruguayo no evidenció la posibilidad de un endurecimiento de la posición, sin embargo, ello no supone que Uruguay mantenga la cautela de la moción que patrocina junto a Perú, Costa Rica y Nicaragua. Al cierre de esta edición se registraban febriles negociaciones con la intención de asegurar un tono condenatorio en la resolución del organismo multilateral. Fuentes del gobierno dijeron a LA REPUBLICA que la posición de Uruguay era la «más equilibrada». Por otro lado, oficialmente se restó trascendencia a las acusaciones de Cuba. Se recordó además que Batlle planteó en su primera reunión con Bush «lo perjudicial» que era el bloqueo para Cuba. De todas formas, las palabras de González prevén la eventualidad, tanto de habilitar un cambio hacia el endurecimiento como de mantenerse en la actual postura. Un factor a tener en cuenta es que Costa Rica presentó una enmienda, que apoyada por países europeos y por Estados Unidos, condena explícitamente la reciente ola de represión de disidentes por parte del régimen castrista y reclama la «liberación inmediata» de los opositores encarcelados, según informó AFP. Por su parte Cuba contraatacó, presentando dos enmiendas. Una reclama que se levante «el embargo unilateral e ilegal» impuesto por Estados Unidos y la otra pide al alto comisionado para los Derechos Humanos, Sergio Vieira de Mello, que evalúe «los efectos de los actos terroristas» cometidos contra Cuba y ordenados, según La Habana, desde EEUU. «Las Naciones Unidas fueron fundadas con el propósito de traer la paz para el mundo y no para saciar los intereses de una superpotencia a favor de la agresión a un pequeño país, como tampoco para que sirva de pretexto la imposición de un criminal bloqueo y justificación de su política agresiva contra Cuba», dijo el embajador cubano Iván Mora Godoy. En tanto , en La Habana el gobierno acusó a Estados Unidos de acudir a «brutales presiones y groseros chantajes» para «buscar la condena de Cuba» en la CDH de la ONU, con la «complicidad de gobiernos lacayos» de América Latina y de «sus aliados europeos». En un tono desafiante advertía a Washington y sus «aliados» que les será «difícil salir del colosal enredo» y de la «derrota moral» que se produjo en Ginebra, donde se pospuso hasta hoy la votación, aunque reconoció la ventaja de EEUU que fue «alcanzada mediante brutales presiones sobre varios países del Tercer Mundo».

Mientras que ONU atribuyó el atraso por «problemas de procedimiento» para el régimen cubano, «EEUU se vio envuelto en un humillante e inédito revés que dio lugar a la posposición, durante 24 horas, de la votación sobre el infame proyecto de resolución (de condena a Cuba) presentado por los gobiernos títeres de Perú, Uruguay y Costa Rica», señaló un comunicado oficial divulgado en La Habana. Además, en el marco de su ofensiva diplomática, el gobierno de Fidel Castro expresó que Washington realiza «colosales presiones» sobre pequeños países para que voten en la Comisión de Derechos Humanos una condena y calificó de «viles lacayos del imperio» a las naciones promotoras de la resolución. Los dardos no apuntaron Argentina y Brasil permanecieron a salvo de las críticas cubanas. Ambos gobiernos anunciaron que se abstendrían en la votación. Los representantes estadounidenses en la CDH hacían todo lo posible ayer por la noche para recabar el apoyo de otros países miembros, en particular latinoamericanos, para bloquear esas dos enmiendas y evitar cualquier referencia al embargo.

Este último punto presenta una dificultad particular para Washington porque el bloqueo económico impuesto desde 1962 es denunciado desde hace diez años por la Asamblea General de la ONU.

El año pasado, 173 países, un número récord, adoptaron una resolución en la que condenaban el embargo. Todos los países de la Unión Europea (UE) votaron a favor. Sólo Estados Unidos, Israel y las islas Marshall votaron en contra. No obstante, el conjunto de los miembros de la UE rechazará probablemente hoy jueves las dos enmiendas cubanas y se sumará al texto de Costa Rica. Dijo en la Comisión que «no sólo existe en Cuba un déficit flagrante en materia de libertades democráticas, sino que hemos asistido consternados  en el mismo momento en que esta Comisión desarrollaba sus trabajos  a una ola de arrestos y juicios sumarios sin precedentes, que ha afectado a un significativo número de disidentes políticos y que culmina con la imposición de la pena capital a tres secuestradores».

En consecuencia, añadió, «el esfuerzo de diálogo y cooperación de esta Comisión por lo tanto, ha sido impugnado de hecho, por el gobierno de Cuba, antes y durante la presente sesión de la CDH. Esto nos crea a todos el imperativo de reafirmar el valor jurídico y moral de nuestras decisiones. De respaldar la vigencia del sistema multilateral. De reforzar la tutela internacional de los derechos individuales y de la dignidad del hombre en todo el mundo y de repudiar la pena de muerte en cualquier lugar en que ella se produzca y en particular cuando la misma se llevó a acabo en forma sumaria y sin las garantías del debido proceso».

Previamente y en el comienzo de su exposición había alabado la resolución tomada el año pasado (muy similar a la presentada en éste), asegurando que la misma fue ponderada en su redacción. «Ella reflejó un claro empeño en lograr un equilibrio semántico y político destinado a facilitar las condiciones para que el gobierno cubano emprendiera, por fin, una verdadera cooperación con este órgano del sistema de ONU que el mismo integra y abriese el camino para su retorno a la familia democrática latinoamericana». De ahí que «el proyecto de resolución sobre la situación de los derechos humanos en Cuba que hoy tenemos, constituye, a juicio de Uruguay, un claro reflejo de la gran preocupación que existe entre la mayoría de los miembros de la comunidad internacional, y de esta Comisión». La moción presentada por los cuatro países latinoamericanos, sin la enmienda de Costa Rica, expresa su satisfacción por la designación de la francesa Christine Chanet como representante del alto comisionado y le permita cumplir su mandato en Cuba. *

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