Uruguay debe modificar las condiciones de negociación

La CP advierte que la reprogramación de la deuda es la única salida

«Uruguay, la depresión y la deuda», tal el documento de la CP que analiza la situación del país, el peso de la deuda externa pública en la crisis y las medidas a tomar para salir de la misma.

Para la CP, el endeudamiento público ha adquirido una importancia significativa y «el mismo se inscribe en un proceso mucho más amplio y profundo de crisis estructural de un modelo económico impulsado en el Uruguay por una articulación ideológica, social y política encabezada por todos los gobiernos desde la restauración democrática».

La deuda, añade, no sólo es una de las causas de la aguda crisis actual, sino que, «peor aún, se presenta como un obstáculo, un escollo insalvable para la salida de la crisis. El significativo volumen de la deuda así como de los vencimientos y la concentración de éstos, en los próximos 5 años, operan como una restricción determinante para cualquier proyecto de reactivación de la base productiva y el empleo de programas de inclusión social, de un modelo de crecimiento con equidad».

La CP identifica tres fuentes de recursos para destinarlos a la reactivación productiva: el ahorro interno; la Inversión Extranjera Directa (IED); y el financiamiento externo (de organismos internacionales, mediante colocación de títulos, etc.). Del primero, situado en alrededor de U$S 1.000 millones, el documento sostiene que no se podrá contar con ellos, hasta que los ahorristas recuperen la confianza perdida. En cuanto a la segunda fuente de recursos, la IED, agrega, es de esperarse que mantenga los niveles bajos registrados hasta el presente.

Sobre el último mecanismo de financiación, el texto sostiene que el actual «volumen de la deuda así como el perfil de los vencimientos son indicadores de la imposibilidad de hacer frente a los pagos pactados originalmente (…) Es imposible mantener el actual programa de pagos de la deuda sin que ello represente una mayor reducción del nivel de vida de la mayoría de los uruguayos y un dramático agravamiento de la pobreza y exclusión social «.

Por consiguiente, la CP concluye en la necesidad de la reprogramación y que ésta «debe buscar liberar recursos necesarios para la reactivación y el crecimiento de la economía, y los pagos de la deuda deben subordinarse a ese objetivo (…) Por ello, lo primero es intentar modificar las condiciones desde que el país afronta la negociación con sus acreedores. El Uruguay no debe ni puede continuar transitando por el ciclo perverso de incrementar su endeudamiento para hacer frente a los vencimientos que se vayan cumpliendo».

Default or not default

El documento incluye, además, un capítulo sobre la discusión de la existencia o no de default y de iliquidez o insolvencia. En cuanto a la falta de solvencia, la CP advierte que «basta una breve mirada a los textos de economía financiera más usados en nuestro medio para comprender el concepto de (in)solvencia y sus distintas acepciones: la insolvencia se tipifica por ‘la insuficiencia de flujos de fondos para atender los pagos de interés así como los de las deudas, en las fechas en que estaban estipulados’. Estas lecturas le ahorrarían a muchos la necesidad de recurrir a pretendidos conceptos técnicos para fundamentar sus cambiantes posiciones políticas.

Es obvio que el país no está, desde el punto de vista técnico y jurídico en situación de default. Pero no menos cierto es que el Uruguay vive una situación de «default económico» de hecho que ha sido encubierto por la obtención de «nuevos créditos». Y si aún quedan dudas acerca de esta situación de «default fáctico», los atrasos históricos e inéditos en los pagos a los proveedores del Estado (a nivel nacional y también en los municipios) y la utilización de los llamados «tique alimentación»  bonos  para pagos de salarios a los funcionarios públicos, no hacen más que corroborar la situación descrita».

Por último, en lo que parece, también, una referencia a la interna encuentrista, el texto observa que ha cambiado el ministro de Economía, «pero la política económica no ha variado un ápice, a pesar de que lo contrario ha sido expresado desde diversas tiendas». *

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