Mañana se vota en Ginebra moción uruguaya contra Cuba
Como adelantara en exclusivo LA REPUBLICA el presidente Jorge Batlle se comprometió con EEUU a impulsar nuevamente la moción de condena a Cuba en el marco de la Comisión de DDHH de la ONU que sesiona en Ginebra.
El año pasado Uruguay presentó a último momento una moción por la que EEUU estuvo presionando durante meses y de la que incluso hubo un borrador en inglés entregado por Colin Powell a varias cancillerías varios meses antes.
Este año Uruguay presentó una moción junto a Costa Rica, Nicaragua y Perú, referida a la situación de los derechos humanos en ese país.
Todos los años EEUU promueve la condena a Cuba en Ginebra y presiona a los países miembro de la Comisión para lograr sus propósitos.
En los últimos dos años Uruguay se ha transformado en pieza clave de la maniobra diplomática de EEUU, considerada primordial en la política de ese país hacia este hemisferio, a la que no ha hecho perder importancia ni siquiera la guerra e invasión a Irak.
En momentos en que se va a considerar ese tema en Ginebra, Cuba descubrió y desmanteló una operación de EEUU que, según el gobierno de la isla, financió y organizó una serie de movimientos y reuniones. El desmantelamiento de la red culminó con el procesamiento de varias personas que EEUU presenta como periodistas independientes y Cuba como «agentes financiados» por el gobierno de Bush.
Más recientemente Cuba procesó y aplicó la pena de muerte por fusilamiento a tres hombres que armados secuestraron una embarcación, tomaron varios rehenes y pretendieron huir a Miami.
Estos hechos aumentaron la polémica y mientras desde el Partido Colorado se pidió que Uruguay endureciera la posición, desde la izquierda, aún discrepando con la pena de muerte se señaló el doble discurso del gobierno que no condenó la guerra pero asume una postura de cuestionamiento a Cuba.
El senador de la Lista 15, Juan Adolfo Singer, envió ayer una carta al canciller interino Guillermo Valles, en la que solicita que en la reunión de mañana de la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas, que Uruguay «proponga allí no una simple verificación de la situación de los derechos humanos en Cuba, como lo había propuesto recientemente, sino una condena expresa y categórica por su flagrante violación. Esa condena debería constituir, simultáneamente, una exigencia de liberación de los presos de conciencia, iniciando así una movilización de la comunidad internacional en defensa de los derechos humanos y del libre ejercicio del periodismo ultrajados por el gobierno cubano.
Es con ese propósito, que comparten la mayoría de mis colegas legisladores, que le estoy enviando estas líneas. La acción de Uruguay en el sentido indicado será de nuevo un clarinazo por la libertad», dijo el legislador colorado. Fuentes oficiales indicaron anoche, que Uruguay no planteará mañana ninguna modificación a la postura inicial sobre el caso. El gobierno entiende que en este momento lo más «equilibrado» es el planteo que impulsa Uruguay: que las autoridades cubanas dejen trabajar a la delegada del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas.
A toda esta situación se suman los duros cuestionamientos que realizaron este fin de semana los ex presidentes Julio Sanguinetti (Partido Colorado) y Luis Lacalle (Partido Nacional).
En tanto, desde la izquierda, el tema se maneja con cautela. El diputado de la Corriente Popular, Carlos Pita, señaló su «total rechazo» a la pena de muerte, y recordó que comparte el movimiento global que pide derogar este tipo de medidas. «Me parece una lástima que se haya aplicado la pena de muerte en Cuba», dijo el legislador, quien recordó que esta medida se toma en varias partes del mundo, incluso en Estados Unidos. Al respecto, dijo que le llamaba la atención el hecho de que en Uruguay dirigentes políticos condenen duramente a Cuba por este hecho, pero que no ocurra lo mismo cuando sucede en varios lugares de Estados Unidos.
Pita, además, opinó que detrás de toda este tema «hay un verdadero movimiento llevado adelante por la administración Bush que trata de desenfocar lo que fue la masacre en Irak, y llevar a que la opinión pública hable ahora de Cuba». En ese contexto calificó como «lamentable» la actitud del gobierno uruguayo, que «no condenó la ilegal guerra de Irak, y ahora saca pecho por el tema Cuba, porque Estados Unidos se lo pide». En tanto, el PIT-CNT anunció que el jueves realizará un acto de apoyo al gobierno de Cuba por considerar que los juicios sumarios a disidentes son episodios generados por Estados Unidos o grupos anticastristas, para exponer al régimen comunista como violador de los derechos humanos.
El dirigente Juan Castillo, dijo que será «en solidaridad con Cuba y por la reinstalación de relaciones diplomáticas». Señaló que los juicios sumarios a disidentes cubanos son parte de «una situación que se repite periódicamente. Es decir, se genera un hecho en Cuba donde Estados Unidos participa o lo hace con organizaciones anticastristas que operan para producir estos hechos. Es una clara injerencia».
Saramago
El escritor portugués José Saramago, Premio Nobel de Literatura de 1998, marcó diferencias con la revolución cubana en una tribuna publicada en el diario El País de Madrid bajo el título «Hasta aquí he llegado». «Hasta aquí he llegado. Desde ahora en adelante Cuba seguirá su camino, yo me quedo. (…) Cuba no ha ganado ninguna heroica batalla fusilando a esos tres hombres, pero sí ha perdido mi confianza, ha dañado mis esperanzas, ha defraudado mis ilusiones. Hasta aquí he llegado», escribe el escritor afincado en España, donde ha sido una de las figuras más activas en las manifestaciones contra la guerra en Irak.
«Ahora llegan los fusilamientos. Secuestrar un barco o un avión es crimen severamente punible en cualquier país del mundo, pero no se condena a muerte a los secuestradores, sobre todo teniendo en cuenta que no hubo víctimas», subraya el autor .
A nivel cultural, la administración cubana también fue criticada. La Plataforma Cultura contra la Guerra, que conforman cineastas y artistas españoles, condenó ayer las ejecuciones.
«Lamentamos las ejecuciones en Cuba y nos solidarizamos con el dolor de sus familiares y amigos», afirma un comunicado de la Plataforma contra la Guerra. *
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