Ejército "no reconoce" a informantes que contribuyeron con la Comisión para la Paz
Daners consideró que el tema de los detenidos desaparecidos «está laudado» con la Ley de Caducidad y la de Amnistía, aunque sostuvo que «hay gente que no entiende» lo del «estado del alma que habla el presidente».
El Jefe del Ejército encabezó ayer los actos en el Centro Militar y Círculo Militar de homenaje a los «caídos en la lucha contra la sedición».
Por primera vez, las ceremonias no incluyeron parte oratoria. Los recordatorios consistieron en la entonación del himno nacional y en la colocación de una ofrenda floral al pie de las placas que reproducen los nombres de siete oficiales muertos entre 1972 y 1976.
En el Círculo Militar, el acto comenzó puntualmente a la hora 11 y contó con la presencia de un centenar de personas. Una hora después, el Centro Militar tributó su homenaje, ante igual número de asociados.
Daners afirmó después a la prensa que «el silencio» de los mandos militares se debe a un «fiel principio». «Hemos colaborado con el silencio» porque «hemos sido muy cautos y respetuosos en el transitar del país», agregó.
Consultado sobre el procesamiento del ex canciller de la dictadura, Juan Carlos Blanco, Daners dijo que «llama la atención» que se le adjudica haber sido «coautor de un delito, cuando no está el autor». De todos modos, sostuvo, «jamás abro juicio sobre la Justicia».
Agregó que el Ejército analiza el contenido del informe final de la Comisión para la Paz y dijo no reconocer a los «interlocutores» que proporcionaron información al grupo.
«No reconozco los interlocutores», manifestó Daners.
«La información clave»
La Comisión para la Paz culminó la semana pasada su actuación, después de dos años y medio de trabajo, para esclarecer la situación de los detenidos desaparecidos. En el informe final entregado el jueves al presidente Jorge Batlle, el grupo confirmó 26 denuncias de uruguayos desaparecidos en el Uruguay – 3 anteriores a junio de 1973 y 23 posteriores-. La Comisión lamentó no poder ubicar los restos, salvo en un caso. No obstante, basado en fuentes militares, transmitió a los familiares de las víctimas la versión de que la mayoría de los cuerpos «habrían sido enterrados en dependencias de las Fuerzas Armadas», luego «exhumados hacia fines de 1984, incinerados o cremados» y arrojados al Río de la Plata.
En el informe, la Comisión lamentó la falta de colaboración de los militares, aunque dejó expresa constancia que, por decisión del presidente, el grupo «no entabló nunca contactos de nivel institucional con las Fuerzas Armadas, ni se reunió con los mandos y jerarquías respectivas». «La información clave o final que permitía completar las historias y confirmar los destinos de las personas denunciadas, estaba en manos de fuentes policiales o militares que, no en todos los casos, estuvieron dispuestas a entrevistarse con los miembros de la Comisión o a aportarle información», advirtió. *
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