Técnico del Foro Batllista propone un "régimen tributario solidario" para la enseñanza pública
Además, propuso que de aquí a veinte años se llegue a una educación completa de quince años, se lleve adelante una reestructura del funcionamiento de la educación pública, y que se atienda la situación salarial de los docentes y maestros.
Opertti participó ayer de un debate sobre la educación en el Uruguay organizado por el Foro Batllista, junto a la consejera del Codicen, Carmen Tornaría, el ex rector de la Universidad Católica, José Luis Mendizábal, y el profesor de esa universidad Pablo da Silveira.
Uno de los principales temas abordados fue el rol del Estado en la Educación. Para Opertti, «la educación con un Estado timorato, débil, no es educación pública», y reivindicó su presencia «como motor del desarrollo de la educación».
En tanto, Da Silveira planteó algunas dudas al respecto. Indicó que la excesiva presencia del Estado puede llevar a la «estalinización» de la educación.
En su intervención, Opertti planteó que uno de los temas centrales para el futuro es lograr que el número de egresados de la enseñanza media sea similar al número que ingresa a estudiar. Por tal razón planteó como meta alcanzar en los próximos veinte años, una educación que abarque quince años: tres de educación inicial, seis de primaria y seis de secundaria.
«Ese es el objetivo que hoy nos debe convocar a todos con la independencia de nuestras miradas políticas, si queremos una sociedad más equitativa», dijo Opertti quien opinó que todavía no están dadas las condiciones para hacer obligatoria la educación media.
El especialista en educación señaló además, la necesidad de generar una «red de protección social» en secundaria, como existe a nivel de primaria, que combinen diferentes servicios: de apoyo alimentario, acceso diferenciado al servicio de transporte, deporte y recreación.
Opertti afirmó que además de tener «jóvenes motivados» para estudiar, es imperativo, que los docentes también estén motivados. «No hay transformaciones posibles sin docentes que crean en las mismas». Reclamó los incentivos necesarios «para que los jóvenes más talentosos vayan a ser docentes. No podemos dejar la docencia en manos de gente desmotivada, o por gente que busca un empleo seguro, o por una cuestión de descarte».
Pero además de la motivación, Opertti dijo que se deben mejorar las condiciones de trabajo de los docentes, y no sólo desde el punto de vista salarial. Por eso planteó que cuando el PBI crece se debe incrementar el gasto en educación.
Además propuso «pensar en buscar mecanismos progresivos de tributación, con destino más específicos a la educación. Quizás haya que pensar el tema de la capacidad de las familias, algún mecanismo distinto». En tal sentido informó que noventa mil jóvenes y niños que van al sistema público, pertenecen a la franja más alta de quintiles del país. «Habrá que discutir si ese esfuerzo solidario de algunos, puede servir para que los mas pobres tengan mejores oportunidades». También señaló la importancia de mantener el ingreso de cooperación externa. «Si Uruguay lograra una cooperación de unos 600 millones de dólares en veinte años, lograría un salto cualitativo, en infraestructura que lo pone al igual que una sociedad de primer mundo».
En tanto, Da Silveira, afirmó que se necesita «una educación que asegure: calidad educativa, integración social, sentido de país, es decir la idea que todos necesitamos de todos». En su opinión hay un déficit «grave» en las tres áreas.
Tornaría a su vez, entiende que se deben mantener las ideas fundacionales de la educación: laicidad, obligatoriedad y gratuidad.
Sostuvo que existe un «problema de identidad» en la educación media que se debe resolver, ya que todos los egresados no siempre terminan en la universidad. Se mostró a favor de que se implemente educación a distancia, y reivindicó los bachilleratos tecnológicos, que permiten una alta inserción laboral.
Tornaría aprovechó la oportunidad, para expresar que existe un «problema estructural» con la limpieza en los centros educativos. Indicó que un gran número de funcionarios dedicados a esta actividad «no van, no limpian, y siempre están enfermos». Por ello se implementó un plan de becas para que, estudiantes de los centros hagan la tarea de limpieza. Esto permitió un ahorro a la ANEP del 34% en el rubro limpieza.
Debate
Hacia el final del encuentro se produjo un debate entre Da Silveira y Tornaría, en torno al papel del Estado y el proselitismo político.
Da Silveira criticó la figura del ministro de Educación que no tiene tanta injerencia en el tema como en otras partes del mundo. Dijo que es una función «rarísima».
Agregó que «tenemos un sistema de gobierno muy raro: una estructura de financiamiento (en la que) el Estado reconoce como legítimo todo un abanico de opciones educativas, pero financia sólo una; tenemos un grado de centralismo pedagógico, hay que tener claro adónde tienen que haber llegado los alumnos cuando tienen tal edad». Tanto Tornaría como Opertti, señalaron que el tema central no es la figura del Ministerio de Educación. La consejera del Codicen, le recordó a Da Silveira que el Estado subsidia a la educación privada.
Luego se discutió sobre el proselitismo político en la educación. Tornaría indicó que «no está permitida» y que siempre se actúa para evitarla.
«En los últimos años se da una suerte de pequeños grupos que actúan en el ámbito educativo y que no es demasiado sencillo en un Estado de derecho, comprobar determinadas cosas. Lo que debemos evitar es la convivencia del desamparo de muchos y la impunidad de unos pocos».
Da Silveira respondió que hay una «altísima politización de la enseñanza. Tengo la sensación, que si en las últimas elecciones sólo hubieran votado los docentes de la enseñanza pública, hay una fuerza política que habría tenido la titularidad del Poder Ejecutivo y la mayoría de las dos cámaras, eso es un hecho. Hace muchos años que se busca evitar, con la estrategia de control y contención, debemos preguntarnos si esa estrategia no ha sido eficaz. (Hay que) poner a los docentes a dedicarse estrictamente a lo que tiene que ser su profesión». Entiende que hubo una estrategia de un partido político (en alusión al Frente Amplio) de hacerse fuerte en este ámbito.
Molesta, Tornaría dijo que estaba preocupada por esta visión. Dirigiéndose a Da Silveira, sostuvo: «si tú juzgas la conducta profesional por lo que vota, yo me quedo enormemente preocupada. Es deshonestidad intelectual». *
Te recomendamos
autoconvocado
Tulio Rodríguez, vocero de los camioneros, es negacionistas de los desaparecidos y militante de las armas
Se ha hecho famoso en los medios por poner la cara en nombre de los camioneros, aunque en el pasado también ha militado en causas como el negacionismo a los desaparecidos y ha esgrimido insultos contra figuras del gobierno.
Compartí tu opinión con toda la comunidad