BCU amplía denuncia contra el Grupo Peirano
La Comisión Investigadora sobre el sistema financiero y bancario recibió en la víspera a las autoridades del Banco Central del Uruguay y a funcionarios de la Unidad de analistas e inspectores a cargo de la supervisión del Banco Montevideo.
En ese sentido, se analizó el proceso de participación de la Superintendencia de Intermediación de Instituciones Financieras en el proceso de adquisición por parte del Montevideo del banco Caja Obrera, los elementos que dieron lugar a las dificultades financieras en el Montevideo y las causas que llevaron a que dicho banco fuera intervenido.
De Brun aseguró a LA REPUBLICA que habrá una ampliación de las denuncias ya existentes del BCU contra las ex autoridades del Banco Montevideo. Las denuncias iniciales se referían a la existencia de una organización para delinquir.
Según fuentes participantes de la reunión, el directorio del BCU aseguró que surgieron nuevos elementos a partir de los cuales se puede confirmar la existencia de una organización en el Banco Montevideo -compuesta por el propio Grupo Peirano- la que llevó adelante una operativa tendiente al fraude, con el cometido de ocultar transferencias de dinero las que no quedaban registradas en los libros contables de la institución.
Se trata de transferencias al Trade & Commerce Bank (TCB), compra de documentos del Estado Argentino a Velox Envestment por una suma de 38 millones de dólares.
Según trascendió, la operativa de Grupo Peirano provocó el vaciamiento del Banco Montevideo y una transferencia a sus empresas colaterales -TCB, Velox en Argentina, el Banco Alemán de Paraguay y cuentas personales-, que supera los 300 millones de dólares. Aunque, las actuales autoridades del Banco Central se refieren a que el déficit del Montevideo era de 300 millones de dólares.
Por su parte, el diputado Raúl Sendic (Movimiento 26 de Marzo) señaló que si bien no es lo mismo déficit que operativa irregular, de todas maneras está registrado por los auditores del banco «una transferencia de 311 millones de dólares a las empresas colaterales del Grupo Peirano en los primeros meses del año 2002.
«Por tanto, es importante que se materialice la ampliación de información a la Justicia, la cual ya está trabajando en el tema, la que referida a transferencias que no quedaron registradas», agregó el parlamentario Por otro lado, las autoridades del Banco Central aseguraron que en la denuncia inicial contra los directores del Montevideo también se incluyó una denuncia contra el presidente de la Bolsa de Valores, Ignacio Rospide por transferencias de depósitos al TCB.
«Lentitud en los controles»
En tanto, el diputado Pablo Mieres (Partido Independiente) consideró que el BCU con respecto al Montevideo, actuó con «lentitud».
Recordó que a principios de marzo de 2002 el BCU emitió una resolución «exigente» con respecto al cese inmediato de las acciones irregulares del Montevideo que asistía al TCB «y no eliminaba los créditos a las sociedades y a las personas vinculadas al grupo».
«Sin embargo, el BCU en lugar de aumentar la presión sobre el Montevideo, luego de constatar que el Montevideo estaba trabajando de manera irregular, comienza una suerte de regateo entre ambas instituciones», agregó el parlamentario.
En ese tiempo, el Banco Central dio plazos y demoró dos meses, mientras el directorio del Montevideo continuó realizando las actividades cuestionadas.
Cuando el Montevideo vuelve a incumplir con una obligación de capitalización «recién entonces comienza un proceso más exigente del BCU que culmina con la intervención un mes después».
No obstante, «en ese período el BCU asiste al Montevideo por cerca de 40 millones de dólares y el banco propiedad del Grupo Peirano incrementa su asistencia al TCB por 30 millones de dólares; es decir, el Montevideo ganó tiempo para seguir actuando fuera del marco reglamentario vigente». Mieres aseguró que el directorio actual del BCU reconoció que «las demoras tienen que ver con decisiones jerárquicas tomadas por el ex directorio del Banco Central y el ex superintendente, Carlos Fernández Becchino. Por su parte, De Brun explicó, en declaraciones a la prensa, que los controles fueron «en la línea de intensificación de la supervisión del banco lo cual tuvo una respuesta por parte de la dirección del Montevideo no acorde con lo que el Central solicitaba.
Por tanto, se hizo lugar a la constitución de una veeduría la cual por no conseguir que se aplicaran las disposiciones del BCU terminó con la intervención lisa y llana, pero no hubo una rebaja de los controles. *
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