Vázquez advierte que eventual "gauchadita" de los EEUU ante el FMI "no será gratuita"
En su audición semanal de CX 36, el presidente del EP-FA se refirió extensamente al tema de la deuda externa pública, pronunciándose por su renegociación.
El comentario sobre la visita que días pasados realizó una misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) y la nula información sobre las conversaciones que mantuvo con el equipo económico del gobierno, fue la introducción a la cuestión de la deuda. Vázquez expresó su preocupación por lo que calificó de «silencio atronador».
«Hace unos días, estuvo en Uruguay una misión técnica del FMI. Los funcionarios que integraban dicha misión llegaron, estuvieron y se fueron en silencio. También, el gobierno uruguayo se ha mostrado inusualmente hermético a la hora de informar de los motivos y alcances de esta visita. Tal actitud resulta especialmente sugestiva si se tiene en cuenta la habitual locuacidad de varios de sus principales voceros. Sin embargo, ha trascendido -y en ello ha de reconocerse el papel importante desempeñado por varios medios de prensa- que la razón principal de esta nueva misión del FMI es negociar con el gobierno uruguayo, una reprogramación de los próximos vencimientos de la deuda externa uruguaya, ya que a juicio del organismo internacional, el plan original presentado por el gobierno nacional para 2003 es insustentable», señaló el dirigente de la izquierda uruguaya.
Para Vázquez, no se necesita ser «demasiado perspicaz para entender lo que estas expresiones significan en el lenguaje tecnocrático y aséptico que suele usarse en estas circunstancias. Por otra parte, lo que se quiere decir no es novedad para nadie. Se quiere decir que tal como vienen y están las cosas, a nuestro país le resultará muy difícil cumplir con los compromisos asumidos en materia de pago de su deuda externa, y que ante tal eventualidad más vale tomar algunas previsiones (antes) de caer en eso, que ahora se llama default y que no es otra cosa que una cesación de pagos (con todos los efectos que la misma tiene cuando quien se declara insolvente es un país).
Renegociar
Otra resultante cuestionable de las conversaciones entre el gobierno uruguayo y la misión del FMI, es para Vázquez el trascendido de que «en ciertos ámbitos del FMI hay molestia con la actitud del gobierno uruguayo de apelar reiteradamente al peso de los Estados Unidos en dicho organismo, para que sus representantes en el mismo le aceleren los trámites. Una gauchadita. Aceleramiento que difícilmente sea gratuito, si se tiene en cuenta el alineamiento casi incondicional que el gobierno uruguayo guarda respecto al estadounidense, en aspectos de la política internacional. Recuérdese el patético episodio que derivó en la ruptura de relaciones diplomáticas con Cuba y aquella fiebre pro ALCA que padeció el propio doctor Batlle, meses atrás». De inmediato se refirió a un tercer aspecto presente en las conversaciones, el hecho de que el FMI «pretende experimentar en Uruguay un mecanismo para la restructuración de la deuda externa, destinado a países en situación similar a las del nuestro, diseñado por la vicepresidenta del mismo, la estadounidense Anne Krueger; que ocupa ese cargo por mandato del presidente Bush. Ese mecanismo permitiría salvar del default a los países que están en riesgo de caer en él. Claro, tal salvataje no es gratuito y el costo del mismo ha sido, incluso, duramente criticado por otros técnicos y directivos del Fondo. Lo cierto es que el asunto de reprogramación o renegociación (que no es lo mismo y lo aclararemos en su momento, en el Frente hablamos de renegociar) de la deuda externa, está planteado en la agenda política del país». Para Vázquez, el tema está planteado a pesar de declaraciones en contrario de voceros del gobierno, como las realizadas en ocasión de la visita del secretario del Tesoro estadounidense. Incluso, añadió, de los dichos de Batlle (estamos en línea con el FMI), al regresar de la asunción de la gobernación (Florida) por parte del hermano de Bush.
El líder de la izquierda sostuvo que para su fuerza política dicha problemática no es novedosa y formó parte sustancial de su informe al Plenario Nacional del 9 de noviembre de 2002.
Por tanto remarcó, debe reconocerse el grave problema de la deuda bruta pública que agobia al país y cuestiona sus posibilidades de desarrollo. «No solamente debemos mucho, sino que debemos mal» y ello, agregó, se transforma en una «linda herencia para el gobierno que viene».
El presidente del EP-FA destacó la falta de información sobre el monto de los servicios a pagar, hecho destacable en las cifras dadas en noviembre pasado cuando se habló de U$S 1634 millones y ahora resultan que serían 2.059. «Nunca sabemos dónde estamos parados», concluyó.
Según Vázquez, la herencia se transforma en una pesada carga para el pueblo uruguayo, «que tendrá que hacerse cargo de la ineficiencia e irresponsabilidad de sucesivos gobiernos de los doctores Sanguinetti, Lacalle y Batlle y de sus respectivos económicos. De estos últimos se podría decir que como ciudadanos con responsabilidad de gobierno, no estuvieron a la altura de sus antecedentes económicos. Lo cual confirma que puede ser más fácil formar un académico que un buen ciudadano».
En una nueva referencia al informe del Plenario recordó la necesidad planteada en él, de tener un rol protagónico en el tema y «embarrarse» en la solución del problema. *
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