Lissidini hizo dos propuestas para legalizar a los bagayeros salteños
El vendedor Hugo Bérniz participó de la reunión e informó al diario salteño Cambio que el jerarca le propuso dos alternativas con el fin de pasar de la informalidad a la legalidad: «Una, es que nosotros adquiramos el derecho de importación de mercadería y, la otra, que compremos los productos en varias firmas de Montevideo que son importadoras de lo que vendemos en la feria y el Bagashopping», precisó.
Lissidini les brindó, además, algunos teléfonos de Montevideo para que los bagayeros pueden comenzar el contacto y establecer los lazos con importadores y comerciantes de la capital.
«La idea es que de a poco vamos adquiriendo mercadería legal y dejando de lado la ilegal. Así estamos tranquilos de que nuestra actividad comercial no va a ser atacada, como pasó el 3 de enero cuando vino el director de Aduanas con funcionarios de la dependencia y Policías, queriendo allanar los locales», señalo el comerciante.
En cuanto a la opinión de los vendedores informales sobre estas propuestas, Hugo Bérniz expresó que en primera instancia es favorable.
«Existe un gran interés, entre nosotros, de que podamos trabajar tranquilos. Estamos cansados de vivir situaciones como la del 3 de enero, y si estos planteos implican tranquilidad y poder trabajar, estamos de acuerdo», señaló.
En Salto hay casi cinco mil personas que trabajan y viven en torno a la venta de productos traídos ilegalmente. «Si se corta, como se quería hacer hace unos días, va a provocar una situación social y económica tremenda. Si logramos soluciones entre las partes, la realidad es otra», afirmó.
Prórroga de un mes
En la reunión con el director nacional de Aduanas se planteó una prórroga de un mes para que comenzara la suerte de reconversión de los vendedores informales.
«De a poco podemos ir legalizando la mercadería hasta tener toda uruguaya o traída legalmente del exterior».
Hace algunos años surgió la posibilidad de que los bagayeros se inscribieran en el BPS y la DGI y aportaran impuestos. Muchos lo hicieron, pero la realidad económica de los últimos años llevó a que la gran mayoría abandonara el sistema.
«Hay mucha gente que cree que el Bagashopping es una fuente de riquezas.
No es así, vivimos la misma problemática que todo el país y la escasez de recursos nos afecta.
Ahora estamos buscando la posibilidad de aportar el monotributo, que está más al alcance de nuestras posibilidades económicas», concluyó Bérniz.
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