Embajador Silverstein ratificó compromiso de EEUU de ayudar al gobierno uruguayo
En una carta dirigida al director de LA REPUBLICA, doctor Federico Fasano Mertens, el diplomático puso de manifiesto la intención de EEUU de «ayudar a Uruguay a superar las actuales dificultades económicas». –«El artículo (publicado por LA REPUBLICA en la víspera) describe con exactitud el fuerte compromiso de mi gobierno de ayudar a Uruguay a superar las actuales dificultades económicas».
El presidente Jorge Batlle se reunió el miércoles con Silverstein a quien pidió destrabar los fondos de U$S 485: de ayuda al Uruguay que el FMI mantiene retenidos desde diciembre. El préstamo es clave para pagar puntualmente los intereses de la deuda externa.
Silverstein se comprometió a colaborar, por segunda vez, mientras una misión técnica del organismo encabezada por Gilbert Terrier revisa desde hace una semana la evolución de la economía uruguaya y el cumplimiento de las metas contenidas en la carta de intención de Uruguay con el Fondo sobre crecimiento, déficit fiscal, inflación, devaluación, reservas y otras variables.
En la carta, el diplomático negó sin embargo haber tenido injerencia en el proceso legislativo que culminó en la aprobación de la Ley sobre Estabilidad del sistema financiero, el pasado mes de agosto. En ese sentido, Silverstein dijo tener «el mayor respeto por el Parlamento uruguayo, destacando la independencia con que se desempeña. Es éste uno de los tantos valores comunes a ambos países».– (ver texto completo de la carta en pág. 34).
El domingo 4 de agosto de 2002, y tras maratónicas sesiones de ambas Cámaras, el Parlamento sancionó la citada Ley que creó un fondo de estabilidad al sistema financiero, con los votos de colorados, blancos y del Nuevo Espacio Independiente. Ese mismo día, el embajador Silverstein, anunció que el Banco Central del Uruguay recibiría un adelanto de U$S 1.500: concedido por el gobierno de Estados Unidos. En una rueda de prensa en la sede de la embajada, el diplomático confirmó además las gestiones de su gobierno ante el FMI y el Grupo de los Siete para conceder el crédito al Uruguay. También destacó que el gobierno y el Parlamento dio «pasos valientes» para responder a los requerimientos de los organismos internacionales y, por tanto, «merecen nuestro apoyo».
Uruguay confía en que el FMI cumpla durante 2003 y 2004 con el desembolso de 3.000 millones de dólares, otorgados durante el estallido de la crisis de 2002 que le costó la pérdida del 45% de los depósitos bancarios y del 80% de las reservas hasta julio, pero condicionados a metas económicas y fiscales.
Gabriel Oddone, del Centro de Investigaciones Económicas (Cinve) alertó que «si el diagnóstico del FMI es que Uruguay va a entrar en default (cesación de pagos) y no libera los fondos, habrá una incertidumbre muy grande».
Según Oddone, si el FMI da el dinero prometido, Uruguay pagará su deuda puntualmente; en caso contrario, sería imposible.
En el último trimestre de 2002, sin auxilio del Fondo, Uruguay abonó 854 millones de dólares, y en 2003 debe pagar 2.025 millones de dólares de su deuda pública externa, 595 millones de dólares en el primer trimestre del año. *
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