Una posible propuesta al Encuentro Progresista
* Nuestro sabueso se conectó con un informante siempre al día con datos sobre lo que ocurre en el séptimo piso del Edificio Libertad. La cita era en Los Yuyos, el coqueto y tradicional bar enclavado en Luis Alberto de Herrera y Cubo del Norte, lugar ideal para algunos reservados encuentros políticos.
–Se acuerda –dijo el hombre– que el doctor Tabaré Vázquez invitó al presidente Jorge Batlle, cuando los dos políticos no habían llegado a la actual situación de tirantez, a compartir una copa en este boliche.
–Lo que nunca se concretó…
–Tampoco se realizaron los asados con que Batlle «amenazó» a Vázquez al principio del mandato. Recuerde que son vecinos… viven a pocas cuadras.
–Claro…
–Aquellos eran tiempos mejores, los del idilio, ahora viven los tiempos de divorcio, situación que cada día es más evidente.
–Es que las cosas cambiaron en el país y de los pocos encuentros que tuvieron nunca salió nada concreto, pese a que hubo reiteradas propuestas. Ni siquiera se arregló el tema de las integraciones de la Corte Electoral y del Tribunal de Cuentas.
–Es verdad, pero me dijeron que en pocos días el Partido Colorado presentará una nueva propuesta al Encuentro Progresista que se acercaría más a las aspiraciones de la izquierda.
–¿Usted realmente lo cree?
–Es lo que escuché en donde usted sabe…
–Si usted lo dice.
Ticket de comida también para los «públicos»
* –No puedo creer lo que me dice… ¡Que parte del sueldo a los funcionarios públicos se pagará con tickets de alimentación!
–Usted créalo o no, pero ese tema está casi resuelto. Los funcionarios no cobrarían aumentos en dinero, sino con ticket de alimentación…
–¿Es un contagio? Vio que el paro de los trabajadores de Cutcsa que estalló ayer se produjo porque la empresa pagó el 20 por ciento de los sueldos con esos tickets.
–¡Claro! Esa una idea extendida y los boys del Ministerio de Economía quieren utilizar ese sistema con los funcionarios, lo que evita erogaciones por dos conductos.
–Siga
–Claro, dejan de utilizar billetes por lo cual pueden mantener la emisión vinculada a la base monetaria. Es que el FMI ha hecho hincapié en ello.
–¿Y el segundo?
–Contablemente, porque dinero no tienen, no tendrán que asentar esa parte del sueldo de los funcionarios en el BPS. Esos pagos con vales de alimentación están exonerados de aportes.
–¿Se imagina las colas en los supermercados?
–Con la generosidad manifestada por el gobierno, dudo que los tickets sirvan para comprar muchos alimentos.
–Tiene razón.
Desmesura del gobierno ante una marcha al Este
* –¿No le pareció una desmesura la acción policial en Punta del Este?
–Una desmesura con un contenido tan reaccionario que parece increíble que ocurra en estos tiempos… Un Ministerio del Interior que actuó al grito, el del presidente Batlle, que ha perdido los estribos, el cojinillo, las riendas y hasta las espuelas. Y además…
–¿Además qué?
–Que fue una acción ilegal, violatoria de los derechos de los ciudadanos, sobre la que se dijeron además disparates de todo tipo, como que varios turistas habían perdido el avión a Buenos Aires y otros sus combinaciones con los ferry tanto en Colonia como en Montevideo. Alguien por ahí también habló de los aliscafos, aunque éstos no funcionan desde hace tiempo.
–Pero eso lo afirmó el propio Stirling.
–Ya lo sé, pero alguna gente averiguó y se supo que en el vuelo de esa tarde a Buenos Aires estuvo todo normal. Ningún pasajero canceló su asiento en razón de la marcha de Fucvam. En todo caso, si alguien no pudo pasar, fue por las vallas puestas por la Policía y no por los trabajadores que reclamaban en contra de que el dinero del Fondo Nacional de Vivienda, unos 100 millones de dólares, se use en otra cosa.
–Algo que sí hacen otros se llama «malversación de fondos».
–Me dijeron, además, que se iniciarán acciones judiciales contra el Ministerio del Interior, alegándose varias ilegalidades, además de una flagrante violación de las normas constitucionales.
–Ello es complicado pues un juez intervino para darle marco legal a la acción policial. ¿Tendrán que accionar contra él también?
–Y bueno, si avaló una irregularidad de este tamaño… Es elemental, mi querido Watson. En este caso la palabra la tiene la Suprema Corte de Justicia.
Otra vuelta de tuerca con las actualizaciones en el Palacio
* –Hoy habrá otra instancia para considerar las actualizaciones salariales, ya otorgadas, a los funcionarios del Palacio Legislativo.
–Me han dicho que primero se reunirá la bancada del Encuentro Progresista para analizar el tema y luego el Senado, donde se presentaría una propuesta del Partido Colorado.
–¿Y qué pasará?
–La idea de senadores más cerriles es, si el Encuentro Progresista no acepta reconsiderar el tema, plantear un impuesto específico para los funcionarios del Palacio, que determine la absorción del aumento.
–¿Hasta ese límite llegarían para contentar a los boys del Ministerio de Economía y a Batlle?
-Que quiere que le diga…
La grasa que cuelga de un duodécimo piso, en Washington
* El canciller Didier Opertti aseguró la pasada semana, para alivio de los contribuyentes, que la Cancillería se había desprendido de toda su grasa y que únicamente la osamenta, limpia y blanca, era la que acarreaba ahora la pesada estructura del servicio exterior.
La metáfora –repugnante si las hay– del secretario de Estado –futuro embajador ante ONU o precandidato colorado, según algunas fuentes bien informadas– dejó atónitos a uruguayos que viven en Washington.
Aprovechando sus días de asueto estival, Sherlock salió a navegar… por Internet, ajustándose su presupuesto a los tiempos bravíos que corren, de bensiones y atchugarries. En el ocaso del domingo último trabó contacto con uruguayos de la diáspora y así obtuvo la interesante nota.
–¿Cómo es posible –le decía a Sherlock Martín Pérez, un uruguayo que trabaja de soldador y le va cada vez mejor– que hayan olvidado el apartamento que la Cancillería tiene abandonado en su propia embajada?
–¿Cómo es eso? –preguntó Sherlock entusiasmado, en la penumbra de su living, sólo iluminado por la pantalla de la computadora.
–Claro, Mr. Sherlock, la Cancillería vendió la embajada y compró en Washington un edificio entero. ¿Se acuerda? Allí se destinó un amplio apartamento para la misión diplomática –que hoy ocupa Mr. Faingold–, otro para los agregados militares, otro para la oficina comercial, que ocupa Mr. Steneri. Para esta compra-venta se alegaron en su momento poderosas razones de ahorro, muy comprensibles.
–Hasta aquí todo OK — respondió Sherlock, Ahora sí en la oscuridad más absoluta de la habitación.
–Buenou, Mr. Sherlock, atájese ésta –le espetó el uruguayo, con un leve tonito local–: Resulta que en ese edificio hay un apartamento vacío, destinado a la misión de la OEA. En realidad, esta misión, a cargo de Mr. Fischer, ocupa actualmente un lujoso piso en un edificio residencial –con sauna y piscina– de la misma ciudad que le cuesta al Estado uruguayo 800 dólares mensuales de gastos comunes y que está tasado en un millón de dólares. Para más información, la dirección es 2802 N. México Avenue (suite 1210). ¿Pa’ qué?, me pregunto yo.
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