Argentina reflotará en febrero el polémico proyecto del puente Colonia-Buenos Aires
La noticia repercutió en Colonia del Sacramento luego de que en diciembre de 2002 Roberto Grandich, ex empresario local y ex edil departamental por la Lista 15, le enviara una extensa carta al primer mandatario de la vecina orilla en su condición de coordinador –desde 1985 hasta la fecha– de todas las acciones pro puente que se llevan a cabo en esta zona.
El planteo de Grandich, avalado por el presidente de la comisión nacional del puente, ingeniero José Serrato, apuntó a reiterar a las autoridades argentinas la necesidad de que ese país apruebe el Tratado de Construcción de esta megaobra, decisión que debe ser adoptada a nivel parlamentario en primera instancia, tal como ocurriera en Uruguay en 1999.
A pesar del interés que en todo momento manifestó la administración central porteña, el Congreso «cajoneó» el tema especialmente por las fuertes presiones de los legisladores de algunas provincias litoraleñas, portavoces del sentimiento adverso de los gobernadores.
A comienzos de esta semana, y cuando todo parecía haber quedado una vez más diluido en el olvido, Grandich recibió respuesta oficial desde Argentina, firmada por Juan Carlos Sereno, director de Documentación Presidencial del gobierno de Duhalde.
Sereno comunicó al dirigente coloniense que «el tema (del puente) actualmente forma parte del expediente 000366/2003 que manejan Duhalde y algunos de sus principales colaboradores», según explicó a LA REPUBLICA el propio Grandich. El representante local de la comisión pro puente comentó: «de acuerdo a los datos que he recibido, hay buena disposición al más alto nivel oficial argentino para que esta obra vuelva a estar en carrera por la posibilidad de crear varios miles de puestos de trabajo, en un momento económico tan grave para el país hermano».
En caso de que pueda ser superado el escollo del Congreso, el paso siguiente sería «volver a consultar a todas las empresas que en su momento se presentaron a un llamado de expresiones de interés para construir el puente».
«Si se mantienen dispuestas a participar», dijo Grandich, «estaría habilitado el mecanismo de selección de las mejores ofertas, y en caso contrario se tendría que realizar una nueva convocatoria de aspirantes».
La construcción de esta controvertida obra binacional demandaría una inversión de 850 millones de dólares y sus defensores aseguran que «unas diez mil familias tendrían asegurado el sustento», durante la realización del proyecto.
La idea de hacer este enlace a través del Río de la Plata surgió por vez primera en Uruguay en el año 1961, con una propuesta de la empresa norteamericana Palmer y Baker que no encontró eco favorable. En 1985, de vuelta a la vida democrática, el Partido Colorado propició el resurgimiento de la iniciativa y al frente de la Comisión Nacional de Apoyo se instaló el ingeniero José Serrato, quien aún continúa en el cargo.
«Es una estafa»
En Colonia del Sacramento, la posibilidad de que se plasme esta obra binacional es duramente criticada por la Sociedad Ecológica San Gabriel, grupo ambientalista que elaboró en nuestro país los primeros y más severos documentos contrarios al proyecto.
Días pasados Eduardo Caballero, directivo de San Gabriel, declaró al semanario Noticias, de Juan Lacaze: «El tema del puente es un gran pantanal en el que se pueden haber gastado cerca de cuarenta millones de dólares en estudios y consultorías».
«Yo creo que algún día se van a conocer todas las estafas que nos hicieron los banqueros en el Uruguay, pero jamás se va a saber la gran estafa que fue lo que se gastó en el tema puente Colonia-Buenos Aires».
A juicio de Caballero «ése es uno de los secretos mejor guardados en la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP) porque se intentó averiguar y nunca se pudo saber realmente lo que costó la idea de este famoso puente, y si esa plata hubiera sido bien invertida –con o sin puente– habría servido para planificar y ejecutar mejores cosas».
En uno de sus primeros documentos sobre esta discutida iniciativa, la Sociedad Ecológica San Gabriel aseguraba: «Parecería que una vez más, como tantas veces ha ocurrido en su historia, Colonia está predestinada a ver afectada su identidad, tan sólo que hoy se usan instrumentos más sutiles: los financieros y los de la publicidad».
«Nos preguntamos por fin: ¿Es esto integración cuando ambas partes se benefician sin perder identidad? ¿O es anexión, y seremos absorbidos por un país vecino, convirtiéndose por fin el Río de la Plata en un río interior de la República Argentina?». *
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