"Con Larrañaga, nos mordemos los talones"
–¿Qué temas serán abordados en esta oportunidad?
–La de enero es una reunión tradicional que organizamos desde hace seis o siete años, aprovechando a reunirnos en la primera quincena del año. Participa todo el Herrerismo –diputados, senadores, intendentes, integrantes del Comité Ejecutivo Nacional y algunos otros dirigentes nacionales– y se analizan o se tiran sobre la mesa los tres o cuatro asuntos más importantes de la agenda política del año que comienza; ése es el objetivo. Es una manera de levantar el receso político que hacemos desde el 20 de diciembre hasta ahora; con esta reunión prácticamente se acaba el receso y ya comenzamos la actividad política a pleno. Este año se va a plantear con esas características, seguramente el doctor Lacalle va a incorporar la cuestión del ajuste político como uno de los temas centrales que el Herrerismo va a patrocinar durante 2003, sin descartar otros como la reforma tributaria, el sistema nacional de salud y algunos otros asuntos que ya sabemos –porque hemos hablado con la mayoría de los compañeros en los últimos días– que se van a proponer.
–¿En qué orden de jerarquía dentro de la agenda del Herrerismo se puede ubicar el intento de reactivacción del sistema financiero?
–Las normas están aprobadas, las herramientas legales están en manos del Poder Ejecutivo. Ahora lo que resta es gestionar esa norma legal que se aprobó en el Parlamento, la cual recreó el Nuevo Banco Comercial que se pondrá en marcha a finales del mes de febrero. Está todo en manos del Poder Ejecutivo, que además, con esa ley tiene una cosa que para Uruguay es novedosa: ampliar las facultades del Banco Central. Hoy el Banco Central está en condiciones de resolver la reprogramación de depósitos, por ejemplo, en el tema Banco Caja Obrera y Cofac. Es una habilitación nueva que no tenía, una ampliación de sus facultades. Es decir que las herramientas legales necesarias para recomponer el sistema financiero están. Resta que el Poder Ejecutivo tome las acciones y cree el espacio de credibilidad que se necesita para recomponer el sistema financiero, que no se recompone si no hay serenidad, si no hay tranquilidad en los mercados, si la gente no tiene confianza para volver a los bancos.
–En relación al Partido Nacional y su interna, ¿cuál es la preocupación del sector en un año previo al proceso electoral?
–Las elecciones para el Directorio de jóvenes constituyen sin duda el episodio más importante de marzo. El Partido Nacional lanzó a principios del año pasado una campaña de afiliación mediante el cual se proponía afiliar a diez mil jóvenes en todo el país para llamar a una elección interna de jóvenes. Es el episodio político más fuerte en el Partido Nacional porque además de allí saldrán autoridades juveniles legítimamente constituidas a partir de las afiliaciones y de una elección abierta en todo el país. Es un episodio al que todos prestamos atención. Nosotros en el departamento de Rocha hemos hecho una buena afiliación de jóvenes, se ha avanzado bastante bien y ahora vamos a tener ese episodio.
Y luego, obviamente, el Herrerismo va a comenzar el trabajo político partidario en 2003 con más intensidad, no porque sea un año electoral sino porque es un año de preparación del período electoral del año que viene, y ya es tiempo de retomar la organización, de fortalecer la base y la forma tradicional en que el Herrerismo ha trabajado siempre.
–¿Qué valoración hace de la última reunión de la Convención Nacional? ¿Qué importancia tienen los episodios que enfrentaron, hasta con golpes de puños, a varios dirigentes?
–En primer lugar, el Partido no se dividió, sobrellevó esa instancia de la Convención y el retiro de los ministros sin resquebrajamientos internos. Hubo un debate muy fuerte, subido de todo. Nadie puede en este país sorprenderse por un debate fuerte dentro del Partido Nacional porque siempre ha sido así. Pero hoy ¿cómo está el Partido? Con un Directorio integrado, las fuerzas que estaban en contra de salir del gabinete están sentadas en el Directorio, es decir, el partido sigue teniendo la misma unidad de funcionamiento que tenía antes, con matices y perfiles, eso es verdad, y hay sectores que siguen reivindicando que fue una salida a destiempo, que no se podría haber ido. El Herrerismo cambió de posición, como notoriamente quedó en evidencia, retiró sus ministros del gabinete y promovió que hubiera una mayoría en la Convención que sacara los ministros. Y hoy yo creo que no hay sobre eso ni resquemores ni grandes problemas, está el partido mirando para delante, mirando otras alternativas. Ese fue un episodio políticamente muy fuerte, pero yo no veo que hayamos salido con heridas graves, solamente con choques de opiniones, pero ya pasó.
–Desde el proceso que el Herrerismo dio en llamar «embestida baguala» hasta ahora, ¿no han surgido algo más que diferencias de matices o de opinión dentro del Partido Nacional? ¿No hay facturas pendientes entre dirigentes, por ejemplo entre Lacalle y Ramírez?
–Yo creo que no, porque el Partido en su conjunto va a ir laudando esas diferencias personales. Obviamente van a quedar ahí, van a quedar presentes. El episodio personal de Ramírez y Lacalle es un episodio suficientemente importante y profundo como para que la relación entre los dos siempre tenga ese tema en el medio. Pero el Partido es un poco más importante entre los dos, no va a quedar atado a esas prendas. Hoy hay dentro del Partido otros dirigentes con prevalencia importante, el caso del doctor Larrañaga, que está en una lucha fuerte interna, de debate con el Herrerismo, en algunos casos de enfrentamiento pero muy sana, muy política como debe ser, de debate de los temas. Con Larrañaga nos enfrascamos o nos mordemos los talones pero en el debate de los temas, de los asuntos, no en otras cuestiones como sucedió en el Partido en otros momentos. A mí me parece que hoy hay en el Partido un espacio suficiente e interesante para el debate interno, para la lucha interna, que es una cuestión sana, es buena y mucho más en el Partido Nacional, que nunca fue un partido de unanimidades y de andar silenciando lo que se piensa. *
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