Su remodelación costó un platal: U$S5.5:, se constataron gastos superfluos e irregularidades en las contrataciones

Edificio Mercosur, un lujo en la miseria

Castromán solicitaba conocer cuáles habían sido los gastos observados por la Auditoría Interna de la Nación con relación a las obras de dicho edificio, qué importe se invirtió en su remodelación, reciclaje y otros trabajos, si las obras fueron planificadas «a efectos de evitar gastos por la realización de trabajos que posteriormente se hayan dejado sin efecto» y, además, si la Dirección Nacional de Arquitectura del MTOP presentó las rendiciones de cuentas de la obra «con los saldos pendientes, con el debido orden y cumplimiento de las formalidades exigidas».

Asimismo, Castromán solicitó información específicamente sobre el pago de viáticos en relación a la obra conocida en el país como «edificio Mercosur».

El pedido de informes dio lugar a un informe de la Contaduría General de la Nación, de fecha 16 de mayo de 2002, requerido por el Ministerio de Economía, sobre las obras de reciclaje y remodelación del Edificio Mercosur, en base a datos aportados por la Cancillería. Esta dependencia informó que en 1997 se gastaron 5 millones de dólares, en 1998 se contabilizó un gasto de U$S 34. 962 generado por diferencias de cambio, en 1999 U$S 400.000 que corresponden a una ampliación de obras y en 2001, también por diferencia de cambio, se contabilizan U$S 31.427, totalizando U$S 5.466.389.

Por su parte, la Auditoría Interna de la Nación en un informe fechado el 18 de junio de 2002, referida a los gastos observados de las Rendiciones de Cuentas efectuadas por la Dirección Nacional de Arquitectura (DNA) del Ministerio de Transporte y Obras Públicas, señala: «1) La DNA contrató trabajos con la empresa Arquitechos SRL durante los meses de octubre y noviembre de 1997 y mayo y junio de 1998, cuando dicha empresa con fecha 31/3/97 había presentado clausura, según información brindada por la DGI y el BPS. 2) Se efectuaron compras por las cuales se pagaron precios superiores a los valores de mercado. Ejemplo: compra de 10 mástiles en el mes de noviembre de 1997 a un precio de U$S 11.800 el que incluye el costo de la fabricación y al que se le adiciona $ 10 .455 por descarga y colocación de los mismos».

En el informe de la AIN no se especifica quiénes confeccionaron y colocaron los mástiles, ni quiénes deciden tales adquisiciones, pero sí se constata otra grave irregularidad: «Se realizaron contrataciones con varias empresas que no figuraban en el Registro de Proveedores del Estado o tenían vencida su inscripción o la misma se realizó con posterioridad a la emisión de la primera factura», señala el documento. Y más adelante: «Se presentó sobrevaluada la estimación de costos original por U$S 80.000 correspondiente al precio de los andamios, ya que los mismos deben considerarse con cargo al 15% establecido en el Decreto 369/96 del 18/9/96 (…) En algunas compras no se realizó una adecuada previsión ya que se efectuaron adquisiciones que luego no fueron utilizadas o fueron sustituidas por otras». Este último es el caso de las sombrillas de acero inoxidable que costaron $117.391,20 y fueron colocadas y retiradas el mismo día. Ilustrativo de compras y trabajos que fueron sustituidos por otros, sin previsión, es el caso del granito negro, que se había colocado en la fachada principal y luego se decidió modificar la misma con granito rojo. Cabe puntualizar que el destino del granito desechado permanece, hasta la fecha, desconocido.

El informe de la AIN continúa: «En la documentación analizada se ponen de manifiesto diferentes hechos irregulares: -Trabajos y compras de los años 1998 y 1999 se cancelaron con partidas giradas por el Ministerio de Relaciones Exteriores en los años 2000 y 2001 existiendo en esa fecha partidas giradas anteriormente que estaban pendientes de rendición. -Inclusión de un comprobante de compra de materiales que correspondía a la obra en la Facultad de Medicina. -Presentación de un comprobante cuya fecha es anterior a la fecha que figura en el pie de imprenta. -Existencia de comprobantes que no reúnen las formalidades fiscales ya sea por carecer de pie de imprenta o por estar los mismos vencidos».

El mismo informe advierte además que «corresponde destacar que de acuerdo con el Decreto 369/96 del 18/9/96, la DNA adiciona al presupuesto de la obra un 15% del monto de la misma por realizarse bajo el Sistema de Administración Directa».

Más adelante, el Ministerio de Relaciones Exteriores agrega elementos a la respuesta obtenida por el diputado, en documento fechado el 17 de abril de 2002. Allí, acepta expresamente la existencia de sobreprecios, confirma el importe invertido y que la DNA cobra el 15% del presupuesto de la obra, por penosa que sea su administración. A pesar de las claras irregularidades reseñadas hasta aquí por LA REPUBLICA, el doctor Didier Opertti Badan concluye con la siguiente frase el documento: «En general la planificación fue respetada; con excepciones detectadas en materia de algunas adquisiciones que, una vez efectuadas, no fueron utilizadas o fueron sustituidas por otras». Su respuesta continúa reconociendo que «la DNA presentó las rendiciones de cuentas en forma ordenada.

Aun así se constataron irregularidades en la presentación de rendiciones de cuentas, tales como la inexistencia de un orden cronológico en los comprobantes incluidos, comprobantes que no reunieron las formalidades fiscales exigibles, o rendiciones presentadas fuera del plazo establecido en el Tocaf». Los datos aportados por el Ministerio de Relaciones Exteriores dicen también que los montos abonados por viáticos al personal obrero, ascienden a $ 5.462.182,39, (…) un 10,16% del monto total rendido ($ 53.773.343,27). *

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