Proyecto para limitar ingresos de gobernantes
Los senadores socialistas Reinaldo Gargano y José Korzeniak presentaron ayer un proyecto de ley que limita los sueldos de todos los gobernantes y funcionarios públicos, quienes no podrán cobrar más de doce veces el promedio de remuneraciones de los trabajadores y jubilados.
La iniciativa establece que la Dirección General de Estadística y Censos calculará y publicitará cada seis meses los promedios de sueldos y pasividades. Se agrega que la iniciativa será incluida en los presupuestos de todos los órganos del Estado, cualquiera sea su naturaleza: entes autónomos, servicios descentralizados y gobiernos departamentales. Ese límite regirá también para jerarcas y funcionarios de los organismos que son personas públicas no estatales, y jerarcas o funcionarios nombrados por Uruguay en organismos binacionales, multinacionales e internacionales. Se incluirá en las leyes o resoluciones que fijan las remuneraciones del Presidente de la República, del Vicepresidente, de los Ministros y de los Legisladores.
El artículo cuarto indica que desde la fecha de promulgación del proyecto hasta que comiencen a aplicarse las normas establecidas regirá un impuesto que tendrá los siguientes caracteres:
a) Serán sujetos pasivos todos los gobernantes y funcionarios cuyos sueldos o pasividades superen en más de doce veces, respectivamente, el sueldo o pasividad promedio de los trabajadores uruguayos, según el cálculo que se prevé en el artículo segundo;
b) el monto de dicho impuesto producirá una cantidad igual al exceso que perciban los sujetos pasivos de este tributo;
c) lo recaudado será distribuido por partes iguales a la educación, la salud pública y el Instituto Nacional del Menor.
En la exposición de motivos, los senadores Gargano y Korzeniak afirman que el proyecto procura introducir en la relación salarial entre los trabajadores comunes y los altos gobernantes y funcionarios, un elemento de equidad.
«El deterioro del salario del trabajador uruguayo y de las pasividades comunes ha sido constante y acelerado, adquiriendo un inusitado dramatismo en los últimos tiempos», sostienen.
Agregan que el «ritmo» de ese deterioro «no ha sido, ni de lejos, de la misma magnitud en algunos ingresos de gobernantes y altos funcionarios».
«Es necesario introducir racionalidad al tema, encarándolo con sanos criterios generales y no con impulsos erráticos ni –mucho menos aún– con propuestas que sólo persigan fines de demagogia electoral, o de ‘apunte de baterías’ contra uno de los tres poderes, con fines no muy claros.
Sobre todo si se le compara con el sistemático silencio, incluso mediático, sobre sueldos de los titulares y de algunos altos funcionarios del Poder Ejecutivo». *
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