Escándalo en embajada uruguaya
Uruguay mantiene a ocho mujeres de distinta edad y condición, como agregadas civiles en Italia. Ninguna de las damas está vinculada a la carrera diplomática universitaria, así como tampoco al escalafón de la Cancillería, ni a función reconocible alguna.
La cuestión, que de por sí cuesta al Estado decenas de miles de dólares al año, podría poner incluso bajo la lupa la confianza entre ambos gobiernos. El beneficio del cargo, que se ha incluso prorrogado por más de una década en algunos casos, les está permitiendo a estas señoritas y señoras uruguayas evadir impuestos de prácticamente cualquier índole. Asimismo les concede el plácemen de documentación diplomática, una suerte de salvoconducto absoluto en la totalidad de los países de la Comunidad Económica. Existen también para estas mujeres, otra suerte de beneficios hasta de la esfera municipal, que van desde la posibilidad de contar con matrículas diplomáticas en sus vehículos, a la exoneración de aportes y multas de índole municipal.
La curiosidad de que un país con las características demográficas y económicas del nuestro, tenga ocho agregadas civiles –seis «honorarias» y dos «especiales», según la categorización– ha llamado poderosamente la atención en algunas esferas de la Ciudad Eterna. Autoridades aduaneras de la Península itálica, concretamente, han advertido el riesgo que la extensión de esta práctica a otras legaciones podría significar, amén del monto de gasto por artículos importados de estas damas en cuestión. La «Tessera» (el documento italiano que habilita a los diplomáticos a adquirir libre de impuestos), ha sido pedido y adjudicado a las damas en todos los casos. La dotación de Agregadas Civiles ante el Gobierno italiano, es casi la misma que ante El Vaticano, una relación difícilmente equiparable por país alguno en el mundo.
Aquí están, ellas son
En la nómina oficial del Ministerio de Relaciones Exteriores, de sus Agregados Civiles Honorarios en el mundo, la resolución gubernamental del 2 de abril de 1991, concedió tal rango a Clara D´Amicis, a la que se han concedido sucesivas prórrogas que le habilitan permanecer en el cargo hasta el 27 de enero de 2004.
Clara D´Amicis, es la viuda del embajador Carlos Giambruno, quien era nuestro jefe de legación en Suiza, fallecido en una curiosa circunstancia en Roma. La agregatura de D´Amicis es en el Vaticano.
Sigue en la lista de las «Agregadas» la viuda de otro embajador: Helene Dabbadie, enviudó del embajador Galbiatti. Si bien su designación, de 1999, era un contrato por tres años, obtuvo una prórroga el 28 de agosto de 2002.
También Agregada Civil Especial, Graziella Dubra, obtuvo además, dos designaciones: una de 1997, como representante ante la FAO en Roma, y otra del 98 ante el Vaticano. Los vencimientos fueron en 2000 y 2001. La prórroga estaba pendiente y la dama continúa en la nómina de la Cancillería, que rehusó hacer comentarios sobre dicha prórroga.
Aunque también bajo reserva, aparece como más evidente, y curiosamente irregular la situación de otra Agregada Civil: Lidice Gómez. En tanto es auxiliar de servicio de la legación uruguaya en Roma, estaría inhibida de acceder a tal cargo. Sin embargo y además de tenerlo, es la esposa de Guzmán Carriquiri, quien ocupa a su vez una alta jerarquía en el Vaticano. Su condición de Agregada Civil, vencerá según la Cancillería el 8 de mayo de 2004.
Margarita González es doctora en medicina. Y además, hasta donde ha sido posible indagar, la única «Agregada Médica» que existe en las nóminas de representantes uruguayos oficiales en el exterior. Está asignada en Roma.
Ana María Larrañaga es un caso todavía más curioso. Es Agregada Civil en Turismo. Asignada en Milán, donde reside, carece de oficina alguna donde cumplir sus funciones, desconociéndose aspecto alguno de su actuación turística en la afamada conocida ciudad. Su nombramiento aparece con la única razón de quien apadrinó su cargo: el ex ministro de Turismo Benito Stern.
Las que cobran
Los dos nombres que faltan en la lista tienen la diferencia con las demás de que están presupuestadas. Laura Galarza, hija del general Galarza de extensa actuación en Washington; y Sylvia Irrázabal, son «Agregadas Civiles Especiales», ante la Santa Sede y el gobierno de Italia, respectivamente. Además de ventajas idénticas a las anteriores damas, poseen sueldos oscilantes en los 3.000 dólares mensuales, además de beneficios similares a los funcionarios «de carrera».
Galarza está en el cargo desde 1999, habiendo obtenido una primera prórroga que le permite seguir en el cargo hasta el 27 de noviembre de este año.
Irrazábal, aspira a su primera prórroga la que deberá efectivizarse en los próximos días: designada el 16 de febrero de 2000, su contrato vence el 28 de febrero próximo.
El caso de las Agregadas Civiles Especiales es particularmente interesante, en tanto Uruguay es de los últimos países en el mundo que mantiene dicho cargo. A esta decena de «Agregados Civiles Especiales» diseminados por el mundo, el Ministerio de Relaciones Exteriores les paga medio millón de dólares anualmente, para esta función perimida en la diplomacia moderna. Fuentes de la Cancillería calificaron al cargo como una modalidad «de nueva generación» para el pago de favores políticos, dando cargo, destino y dinero, a individuos ajenos a la carrera diplomática.
El último decreto gubernamental en la materia firmado por Julio M. Sanguinetti en 1996, había establecido la obligación que estos agregados tuvieran «reconocidas aptitudes en el sector de actividades sobre el cual verse la designación». Su remuneración mensual quedó fijada en «el equivalente al noventa por ciento (90%) del sueldo que corresponda a un Secretario de Tercera en el mismo destino y se efectivizará con cargo a la partida de contratación de Cancilleres y Auxiliares Administrativos», según el decreto. Algo así como 3.000 dólares de salario mensual básico. *
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