Brecha ratificó sus denuncias
El semanario Brecha ratificó la información publicada en la edición del 3 de enero respecto a la actuación del secretario privado del intendente de Montevideo, Mario Areán.
En la edición de ayer, el periodista del semanario Sergio Israel respondió a dos cartas que enviarón a Brecha y LA REPUBLICA, los directores de la comuna Alfredo Asti y Alberto Ortega.
En la misiva, Asti responde al artículo donde se hace referencia a la compra, por parte de Areán, de un automóvil Nissan, que había formado parte de la flota de la Suprema Corte de Justicia. Se indica que Areán visitó a Asti -director general del Departamento de Recursos Financieros de la Intendencia- para evitarse el pago de la cuenta atrasada que tenía el auto. Según la nota, el jerarca no dio lugar al pedido, cosa que sí realizó el suplente de Asti, Enrique Cabrera.
En su carta, Asti sostuvo que en la nota se realizaron «comentarios inexactos». El funcionario de la IMM negó que se hayan entregado las nuevas chapas sin haber pagado la deuda.
Ayer Brecha respondió que sus informantes confirmaron la infomación básica: Areán, «usando sus influencias, obtuvo lo que cualquier otro montevideano no lograría».
Además, se sostiene que el semanario «tiene en su poder copia de las facturas y conoce el nombre de los funcionarios que realizaron las cuestionadas operaciones por orden del contador Cabrera».
En tanto Ortega -director general de la Unidad Central de Planificación Municipal- responde al mismo artículo, pero en este caso referido al relacionamiento de la IMM con la cadena de supermercado Carrefour.
En la nota se afirmó que hubo una supuesta transacción entre un representante de la firma internacional y el dueño del terreno, donde se instalaría la empresa, en la que el comprador habría mencionado la existencia de «gastos especiales de un millón de dólares para un tal Mario Arón (sic)». También se aludió a que «existen indicios de que jugaron terceros», en relación a otras cadenas de supermercados ya instaladas en el país, para supuestamente trancar la llegada de los franceses.
Ortega dijo en la carta que la tramitación de la solicitud de Carrefur fue larga y compleja «por varios motivos». Afirmó que «contrariamente a lo que dice el artículo, la tramitación sí se concretó en una resolución expresa y negativa, extensamente fundamentada, en la que la IMM no hizo lugar a la implantación propuesta». Brecha respondió que «los episodios relatados en la nota ocurrieron en parte con posterioridad a esa resolución contraria. El pedido de ‘Mario Arón’ fue realizado en el año 2001″. Agrega que el 4 de diciembrede 2000, la Unidad Central de Planificación rechazó la instalación del hipermercado. Sin embargo, un mes después, en enero de 2001, Carrefour intentó renegociar la compra de los terrenos y esas conversaciones se prolongaron hasta fines de febrero de ese año». *
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