Era jefe del PRIA y al asumir Lissidini fue sancionado por una denuncia de "coima"

Aduanas designa a Pablo de Sicco en Salto para "limpiar" el "bagashopping"

La Dirección Nacional de Aduanas designará al ex jefe de la oficina de Prevención y Represión de Ilícitos Aduaneros (PRIA), Pablo de Sicco, como nuevo encargado de la represión del contrabando en Salto y Paysandú, confirmaron a LA REPUBLICA fuentes oficiales.

De Sicco tendrá como misión «limpiar» el «bagashopping» salteño y reprimir los ilícitos aduaneros en la zona, «sea afectado quien sea afectado», dijeron los informantes, quienes destacaron los antecedentes de «duro» que se le reconocen al ex funcionario policial.

Víctor Lissidini había sancionado a De Sicco el mismo día en que asumió su cargo como director nacional de Aduanas, ante una denuncia del empresario Washington Resola que acusó al ex jefe del PRIA de pedirle una coima de dos mil dólares para permitirle ingresar una mercadería.

El incidente fue presentado por la DNA ante la Justicia penal y se realizó una investigación administrativa sobre el funcionario. En ambos casos los procesos no prosperaron debido a que Resola retiró su denuncia.

El propio Resola fue, meses después, acusado por Lissidini como uno de los capos del contrabando en Uruguay, en el marco de un escándalo con repercusiones parlamentarias que derivó en un debate sobre el financiamiento de los partidos políticos y sus conexiones con el contrabando.

Luego de cumplir una suspensión en sus funciones, De Sicco volvió a realizar tareas «de rutina» en la Aduana, explicaron las fuentes que destacaron el hecho de que, casi un año más tarde, el propio Lissidini lo convocara para una misión considerada «importante».

Contrabando y… ¿drogas?

Antes de ocupar la jefatura del PRIA, De Sicco se había desempeñado al frente del Grupo de Represión de Ilícitos de Drogas (GRIA), un perfil que las autoridades de la DNA considerarían clave en este operativo, ante versiones de que en un galpón del «bagashopping» había un embarque de marihuana.

La existencia de drogas es una de las explicaciones que vienen analizando la DNA y la Dirección Nacional de Información e Inteligencia (DNA) para explicar la resistencia que enfrentó el pasado viernes el frustrado operativo que Lissidini encabezó en Salto.

En una entrevista con El Espectador, Lissidini explicó ayer que el «bagashopping» de Salto no era el objetivo del operativo aduanero, que estaba realizando el seguimiento de una camioneta para tratar de «golpear» el depósito en el que dejara su mercadería de contrabando.

«Lamentablemente la camioneta no fue al depósito, sino que entró directamente al bagashopping, lo que determinó que necesariamente fuéramos al bagashopping», declaró el director nacional de Aduanas, quien subrayó la existencia de crimen organizado en el país.

Lissidini afirmó que durante el procedimiento en el bagashopping de Salto aparecieron dos camionetas Traffic –según le confirmó la Policía salteña– con vidrios ahumados y chapas que supuestamente no existían, con nafta para prender fuego el lugar y gente para apoyar a los empleados del bagashopping. Los informantes recordaron que fue precisamente en el departamento de Salto, en noviembre de 2001, que una operación de rutina de la DNA terminó por atrapar al narcotraficante Omar Clavijo con 300 kilogramos de marihuana. Clavijo fugó un año después de la cárcel de Salto.*

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