Respuestas al Director

Respuesta de una lectora

Señor Director:

Con enorme sorpresa leí en Llamadas al Director la respuesta que dio al oyente que se quejó de palabras (palabrotas o de mal tono, por lo menos) que aparecen tanto en el diario como en la radio.

No soy pacata, no estoy mal formada psico-sexualmente, pero en el correr de los años elegí y sigo eligiendo el lenguaje que uso. A lo largo de nuestra vida y en todos los momentos elegimos y seleccionamos lo que queremos ser y hacer.

Claro, no siempre es totalmente posible eso, pero lo intentamos. Por elección (y por suerte) llevé una vida honrada como docente y como persona. Luché, en la medida de lo posible, por la acción positiva, el buen hacer y el buen decir. Al igual que los demás ciudadanos conozco vocablos que decido no usar, porque no los creo apropiados y porque hay otros ya en el lenguaje. Algo o alguien puede molestarme, fastidiarme, perturbarme, hartarme, incomodarme, importunarme, ofenderme, disgustarme, desagradarme, enfadarme… ¡Qué rica la lengua de Cervantes! ¡Qué exquisita llega a ser! ¡Y cómo se la puede destrozar! ¿Sabe qué? No me lo imagino, no me lo puedo imaginar a usted usando esa palabra frente a un juez.

Lo saluda atte:

Hypólita – CI: 814.219-1

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