Escrito por: ROGER RODRIGUEZ

El presidente Jorge Batlle, en acuerdo con el ministro de Defensa Nacional, Yamandú Fau, designó la pasada Nochebuena al teniente coronel Eduardo E. Radaelli -acusado de participar en el secuestro y asesinato del quÃmico chileno Eugenio BerrÃos-, como nuevo secretario general del Instituto Militar de Estudios Superiores (IMES)
La resolución, difundida el 27 de diciembre –en vÃsperas del DÃa de los Inocentes– en la página web de la Presidencia de la República, incluye a Radaelli entre otros 160 oficiales superiores del Ejército a los que se les asignó nuevo destino a propuesta del Comando General del Ejército que encabeza el teniente general Carlos Daners.
Radaelli colaboró con un grupo de militares chilenos, seguidores del ex dictador Augusto Pinochet, quienes secuestraron y asesinaron en 1992 a BerrÃos dentro del territorio uruguayo, según las conclusiones a las que arribó en octubre último la jueza Olga Pérez, del Sexto Juzgado del Crimen de Santiago de Chile, cuando procesó por el crimen a seis militares chilenos.
BerrÃos, un cientÃfico que trabajaba como agente de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) de Chile, habÃa realizado experimentos para crear un arma biológica con gas sarÃn, que se pensó utilizar contra el ex canciller chileno Orlando Letelier, quien fue asesinado con un explosivo en Washington en 1976.
En setiembre 1991, cuando se realizaba en Estados Unidos el juicio por Letelier, BerrÃos fue trasladado a Montevideo para mantenerlo fuera del alcance judicial. Otro tanto habÃa ocurrido con otros militares chilenos que lograron cobijo en Uruguay en una ampliación del viejo Plan Cóndor.
Radaelli y Tomás Casella, otro militar uruguayo que lució como edecán del propio general Pinochet durante su última visita a Montevideo en febrero de 1993, fueron custodias de BerrÃos en un apartamento montevideano y luego en un chalé de Parque del Plata, propiedad del teniente coronel ahora destinado al IMES.
El 15 de noviembre de 1992, BerrÃos escapó de sus escoltas y se presentó ante la comisarÃa de Parque del Plata gritando haber sido secuestrado y que Pinochet lo querÃa asesinar. Ante la misma unidad policial se habÃa presentado minutos antes el entonces capitán Radaelli, quien explicó que habÃa escapado una persona bajo su custodia y que era un asunto muy grave que podÃa costarle la vida.
BerrÃos fue devuelto a su custodia en un oscuro procedimiento en el que intervino el entonces jefe de PolicÃa de Canelones, coronel Ramón Rivas. Fue la última vez que se vio con vida al cientÃfico chileno. De la comisarÃa canaria –cuyo libro de novedades desapareció– lo trasladaron Casella y el propio Radaelli.
El incidente recién se conoció en junio de 1993. Ante el escándalo polÃtico generado, el entonces ministro de Defensa, Mariano Brito –actual rector de la Universidad de Montevideo– y el entonces canciller, Sergio Abreu, aseguraron al Parlamento que BerrÃos se encontraba en Italia. Asà les informaron el entonces comandante en jefe del Ejército, general Juan Modesto Rebollo y el jefe de inteligencia militar, general Mario Aguerrondo.
El 13 de abril de 1995, el cuerpo de BerrÃos apareció semienterrado en una duna del balneario El Pinar con dos balazos en el cráneo. Nueve años después de su muerte, el cuerpo fue repatriado a Chile y enterrado, en un funeral al que sólo asistieron su abogado y tres familiares. Desde la aparición del cuerpo de BerrÃos se acumula un expediente en el juzgado penal de la localidad de Pando, actualmente en manos del juez Alvaro González, quien resolvió meses atrás reabrir el caso ante el pronunciamiento judicial y las pruebas surgidas en la Justicia chilena, que ha reclamado el testimonio de los militares uruguayos. En los primeros dÃas de junio de 1993 –cuando se presume fue asesinado BerrÃos–, también se produjo el crimen de una estudiante de odontologÃa, Claudia Mariana Pouso Alonso, cuyo cuerpo fue encontrado colgado de una bufanda en Parque del Plata. VivÃa frente a la casa de Radaelli. *
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