ENTREVISTA A FONDO - Eduardo Fernández, presidente de AEBU

La crisis bancaria fue un "problema de Estado ignorado por el presidente Batlle"

–Siempre se dice que empresas fuertes y prósperas tienen gremios fuertes y prósperos. El sistema financiero ha sido prioridad para los gobiernos de turno y hoy está sufriendo una de las mayores crisis. ¿Que opinión tiene con respecto a esto?

–No solamente han existido gremios fuertes en empresas fuertes. Hay firmas muy débiles que tienen sindicatos fuertes, y viceversa. Lo que pasa hoy es que los gremios debemos tener otro tipo de fortaleza. No todo pasa hoy por las resoluciones de paro y las manifestaciones en las calles. Eso vale mucho, pero no es el único componente que deben tener las organizaciones de los trabajadores.

Cierto es que el sistema financiero ha sufrido un golpe duro, durísimo. Golpe que ha repercutido en el país en su conjunto, en el sistema financiero y en el propio gremio bancario. Por esta razón cobra más vigencia lo que siempre dijimos: hoy tenemos un gremio fuerte, ¿mañana veremos?

 

–¿Cómo se llega a esta crisis?

–Porque teníamos un sistema financiero que se basó en políticas económicas, las cuales denunciamos en su momento que no iban a soportar el llamado «libre mercado». Que muchos ya salen a decir que como tal no existe. Y ello es así porque, por más que en un país se pueda implantar el libre mercado, si se depende de otros países y en los mismos se resuelven cosas distintas, se está condicionando la política del resto de los países.

Todo esto nos debe llevar a la conclusión de que los neoliberales que soñaron con una plaza financiera hoy no la tienen. O quienes decíamos que con el respaldo de depósitos de no residentes se podían hacer muchas cosas. Hoy lo cierto es que nada de esto existe. Por lo tanto hay que replantearse un nuevo sistema financiero. Si no lo hacemos, estaremos en una permanente crisis, muy difícil de determinar a dónde llevará al país.

 

–Existen cuestionamientos hacia la dirección mayoritaria del sindicato en torno a la forma de actuar en esta coyuntura tan difícil. ¿AEBU no reacciona tarde ante esta crisis? ¿El gremio no sabía que había una corrida bancaria (retiros de depósitos), que los Peirano se estaban llevando la plata, que las instituciones financieras pasaban por uno de sus peores momentos?

–Todo es relativo en esta vida; por suerte. Cada uno tiene derecho a opinar lo que quiera, pero AEBU reaccionó tarde ¿a qué? Cuando comenzó la corrida salimos a realizar todo tipo de gestiones, habidas y por haber, alertando sobre la misma. Nos entrevistamos con autoridades bancarias y políticas pidiendo que se tomaran medidas para que no se llegara a una situación como la que estamos viviendo. Hablamos en su momento con las autoridades del Banco Central del Uruguay (BCU) y del Banco de la República Oriental del Uruguay (BROU), con el ministro de Economía y Finanzas, etcétera.

A todos les dijimos lo mismo: que la corrida había que pararla a partir del planteo de medidas fuertes y claras. Primero nos encontramos con la estafa que sufre el Banco Comercial, la cual no tuvo en principio una trascendencia importante. Pero, al sumársele la situación del Banco de Galicia, se llega a un golpe duro para el sistema financiero uruguayo. Como gremio hablamos con representantes de todos los partidos políticos con representación parlamentaria, a quienes les dijimos que cada día que pasaba, la corrida debilitaba más y más al sistema financiero.

Incluso hablamos con el presidente Batlle, con quien acordamos algunas medidas. Y se llegó a la conclusión de que se estaba ante un problema de Estado; no era un problema de AEBU sino del conjunto del país. Lamentablemente, ello fue ignorado y el resultado ha sido desastroso para todos los uruguayos. Quien estuvo lento, omiso y finalmente es el responsable de lo que pasó fue el gobierno, y el propio BCU.

Pero, además, se realizaron las gestiones con la firme disposición de no generar más alarma que la que ya existía y sin salir a los medios de comunicación. Lo que buscamos fue la aplicación de algunas medidas, de parte de las autoridades, que dieran confianza y que pararan la corrida. Cosa que no pasó.

Debemos recordar, en este marco, que las calificadoras de riesgo –las que nos bajan las notas y a las cuales después hay que pagarles más intereses por los préstamos que nos dan– le dieron el más alto puntaje al Banco Montevideo. Es algo que no debemos olvidar, porque un mes y pico después esta institución debió ser intervenido.

AEBU, además, no tiene ninguna responsabilidad en el delito cometido por la familia Peirano. Y quienes digan que sabíamos lo que estaba pasando están equivocados, ya que si fuera así, los habríamos denunciado.

Cuando obtuvimos elementos sobre estos hechos nos presentamos ante el vicepresidente de la República, Luis Antonio Hierro López, y representantes de las bancadas políticas en el Parlamento, a quienes entregamos los elementos que teníamos.

 

–Ya en medio de la crisis, ¿cuál fue el papel del gremio?

–Nos encontramos en un panorama muy difícil y volvimos a presentar propuestas ante las autoridades del gobierno. También tratamos de encontrar soluciones y salidas junto a los ahorristas, los deudores y el propio Parlamento. Porque somos conscientes de que estamos ante una enorme crisis. Y hay dos caminos claros: tratar de encontrar de forma inteligente las salidas, o dejar que caiga todo. Lo cierto es que la actual situación nos puede permitir, según cómo actuemos, definir un nuevo sistema financiero que contemple a todos los protagonistas.

Es por ello que a la hora de discutir salidas AEBU convocó a otros sectores para explicar qué se jugaba cada uno de ellos en cada alternativa que se planteara. Ello determinó que no sólo se tuviera en cuenta la fuente de trabajo de cientos y cientos de compañeros. Si se hubiera tenido en cuenta solamente este problema, la reacción natural del gremio habría sido el inicio de drásticas medidas de lucha y no la búsqueda de salidas. Si se hubiera optado por el paro y la huelga, no tendríamos hoy fuentes de trabajo que defender en muchos lugares.

AEBU apostó a la búsqueda de un camino de salida. Si bien es muy empinado y está lleno de piedras, estamos haciendo camino al andar. Y esto no significa que estemos de acuerdo con la política económica del gobierno, que fue la que nos llevó a la actual situación. Lo que sí queremos es crear de una vez por todas la cultura de la unidad nacional y de la democracia de las grandes mayorías. Es la única forma de lograr salidas participativas.

–Todos estos planteos y salidas a discutir tienen como uno de los protagonistas al gobierno. Quienes son los mismos responsables de la actual crisis que vive el país. Por ello, ¿se puede encontrar alternativas con ellos?

–Lo primero que quiero destacar y subrayar es que desde el PIT-CNT y de AEBU tenemos como prioridad la defensa de las instituciones democráticas como un elemento sustancial y esencial en la vida de los pueblos. Los uruguayos conocemos bien lo que significa un golpe de Estado.

Reconocemos que el actual gobierno tiene enormes debilidades y que no se logra saber cuáles son los límites de cada ministerio, por ejemplo.

Lo que sabemos es que debimos reunirnos con el ministro de Economía y Finanzas del gobierno, nos guste o no nos guste es lo que tiene hoy el país en ese lugar. No debemos olvidarnos, además, de que en determinado momento nos encontramos con un ministro de Economía que había renunciado, un Directorio del BCU que había caído, la mitad del sector financiero privado quebrado, un BHU mal gestionado y golpeado. En este marco AEBU tuvo que reunirse con el gobierno y otros actores para encontrar salidas.

La otra
postura que se podía haber tomado hubiera sido la del enfrentamiento y –estamos convencidos– estaríamos en un caos total en todo el país.

 

–¿Cómo ve el futuro de Uruguay?

–Muy difícil. Vivimos una crisis muy grande y se nos vienen compromisos internacionales muy importantes, a lo que debe sumársele una política internacional nada clara, ya que hoy somos pro Mercosur y mañana pro ALCA. Más allá de que en los papeles tenemos la postura de la integración regional, más allá de las políticas particulares que tiene cada país.

Además, hay temas particulares que deben ser tenidos en cuenta. Un productor me decía recientemente que le podían pagar 500 dólares más la tonelada de naranja en China, pero le cuesta 1.000 dólares más el flete. Estos son elementos que se deben tener en cuenta a la hora de sostener que se abren mercados con millones de personas. Lo cierto es que hoy no existe ni tiene el gobierno ninguna planificación para el país. Por esta razón es que apostamos a la «cultura de la unidad nacional». *

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