El Foro Batllista realizó balance político anual en Tala

Sanguinetti: "2002 fue el año en el que se desataron todas las tormentas"

La presencia de miles de personas en la ciudad canaria de Tala, una enorme caravana de autos del Foro Batllista que se extendió a lo largo de varios kilómetros por Ruta 7, y el hecho de que era su última aparición pública del año, se conjugaron para que Sanguinetti, después de mucho tiempo, dedicara un discurso íntegro a la situación del país. A lo largo de los últimos dos años, sus constantes apariciones públicas refiriéndose exclusivamente a temas internacionales habían provocado las críticas de otros líderes políticos.

Sin embargo, anoche, durante uno 40 minutos y gesticulando todo el tiempo, Sanguinetti se refirió a la crisis, sus posibles salidas y la interna partidaria.

Sanguinetti fue presentado por el locutor del acto como un «ciudadano que es patrimonio mundial», «el mejor dirigente político del país», y el «estadista número uno de América Latina».

El líder forista comenzó su discurso señalando que 2002 fue «el año en el que se desataron todas las tormentas». Pese a todos los índices negativos, «nuestro país sigue siendo una democracia (…), sigue firme, estable y tolerante».

Por tal razón, y citando a uno de los fundadores de los Estados Unidos, Benjamin Franklin, Sanguinetti convocó a todos, gobierno y resto de la sociedad, a «luchar por reconstruir la estabilidad pasada».

El ex mandatario reconoció que la salida «no será fácil». Indicó que el gobierno «deberá sortear la deuda externa» que se vio incrementada por la crisis. «Ese dinero sirvió para que no cayéramos en el caos», sostuvo. Agregó que las autoridades deberán «administrar esas obligaciones».

Dijo que «tendremos que ganar estabilidad para que el país sea respetado como hasta ahora. Si antes hubo crédito fue porque este país tuvo credibilidad».

Todo esto, afirmó, no es sólo una tarea del gobierno, «sino de todos los uruguayos que tendrán que realizar un sacrificio que debe ser compartido».

En ese esfuerzo «debemos seguir cambiando», dijo Sanguinetti pero marcó distancia, por esta frase, con el Frente Amplio y el Partido Nacional, y hasta podría pensarse con el propio presidente Jorge Batlle: «El cambio es una palabra que a veces se conjuga demagógicamente, y curiosamente algunos que la impulsan terminan proponiendo dejar todo como está; del otro lado, están quienes quieren reformas con encono e ira hacia el Estado. Pero nosotros le recordamos lo que decía José Batlle y Ordóñez, que el Estado es el escudo de los débiles».

Sanguinetti dijo que su sector contribuye a la estabilidad del país. Reiteró que «muchas veces tenemos concordancias y muchas veces tenemos diferencias con el gobierno. Sin embargo, allí estamos y ése es nuestro modo de entender la unidad partidaria».

«Los partidos deben cuidarse del divisionismo interno. Lo ven ustedes en Argentina y llega también a los partidos de Uruguay, que desgraciadamente viven muchas veces ese mal del internismo que es un proselitismo fuera de tiempo que despedaza a los de adentro en lugar de atender al interés nacional. Lo decimos acá sin críticas para nadie, porque el Foro Batllista si algo puede revindicar es su sentido de disciplina, su honradez patriótica, su voluntad de colaborar y ayudar».

Sanguinetti resaltó la importancia de este tema, debido a que «con facilidad» se busca el descrédito de la política, y eso termina «sembrando dictaduras, como ocurrió en este país».

Al respecto, dijo que Venezuela «era un país con grandes partidos políticos, se debilitaron y un día cayeron. Y qué es entonces lo que viene después del que se vayan todos: o es un empresario que nada sabe de la vida democrática, o es alguien que viene con las armas en la mano. Eso es lo que ha visto Venezuela».

Por eso, Sanguinetti destacó la importancia del Partido Colorado como impulsor de la libertad. En tal sentido, reivindicó la figura del fundador de la colectividad, Fructuoso Rivera, «aquel glorioso presidente que sigue teniendo detractores, pero que sigue iluminándonos con su decreto de libertad».

Al final de su extenso discurso, Sanguinetti defendió a su amigo, el intendente de Canelones, Tabaré Hackenbruch, quien ha estado en permanente confrontación con la Lista 15 de ese departamento. Para el líder forista, Hackenbruch es el «símbolo del batllismo, de la honradez personal, cívica y democrática, un ejemplo de la sociedad canaria». *

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