El ex ministro de Economía y Finanzas compareció durante siete horas en la Comisión Investigadora

Bensión: "Para mí hubiera sido más fácil decir no firmo nada y que se caiga todo"

«Para mi hubiera sido más fácil decir: No firmo nada y que se caiga todo; igual me hubieran interpelado o llamado a una Comisión Investigadora», admitió en un pasaje de su intervención en que respondía preguntas del diputado Víctor Rossi (véase recuadro).

Bensión concurrió el 23 de diciembre a la Comisión Investigadora sobre el sistema Financiero y Bancario, que preside el diputado quincista Gabriel Pais. Su extensa participación, así como la del resto de los miembros de la Comisión, insumió cerca de siete horas de trabajo. Durante ese lapso, Bensión describió cada una de las decisiones adoptadas, aportó numerosa documentación y cifras, y cuestionó, en varias oportunidades, intervenciones anteriores de la contadora Rosario Medero, ex directora del Banco Central. Sus puntos de vista fueron fuertemente cuestionados, sobre todo por legisladores encuentristas que pusieron en duda la legalidad y conveniencia de la mayoría de las acciones emprendidas por el equipo económico.

El ex secretario de Estado -que renunció el 22 de julio pasado a pedido expreso del Partido Nacional- sostuvo que el país enfrentó durante el primer semestre del año en curso «la crisis más importante de la historia económica». Aclaró que para él no fue un período «fácil» y admitió que vivió momentos de «angustia y desesperación», a medida que se constataba el progresivo deterioro de la banca. Por otro lado, dijo que actuó «con la certeza de que la caída de un banco iba a arrastrar a algunos otros» y señaló que «la suspensión y/o liquidación de un banco, y mucho más la de varios, iba a crear graves consecuencias de orden económico y social».

Bensión afirmó que la situación en Argentina tuvo un efecto directo sobre los Bancos Galicia Uuguay, Comercial y Montevideo y un efecto indirecto sobre el resto del sistema bancario uruguayo. Otro aspecto que influyó, dijo, fue la detención en Argentina del entonces vicepresidente del Banco Comercial, Carlos Röhm, por sus actividades en ese país y la denuncia de fraude presentada en su contra por uno de los socios de la entidad, el J.P. Morgan Chase. Agregó a esto la situación del Banco Montevideo y las dificultades del grupo propietario de sus acciones en Argentina y en otros países.

Decisiones legales

Bensión afirmó que la asistencia a los bancos se adoptó a través de las distintas vías legales y reglamentarias disponibles, y con la convicción de que «la interrupción de actividades en cualquiera de esos bancos necesariamente iba a potenciar los retos en el resto del sistema, hasta un extremo que hubiera forzado a una virtual cesación de pagos en varios de los bancos instalados en el país».

También sostuvo que medidas tales como el «acuerdo de capitalización del Banco Comercial del mes de febrero» tuvo por objetivo también incidir en forma positiva sobre las expectativas de los mercados. Bensión hizo hincapié en uno de los aspectos más cuestionados de este acuerdo: la renuncia de derechos. Sobre este punto, recalcó que «no alcanza al grupo accionario de los Sres. Röhm» y aseguró que excluye también a aquellas acciones que puedan derivar de «inconductas intencionales». Respecto a los anticipos financieros, el ex secretario de Estado sentenció que el Banco Comercial recibió depósitos por U$S 242.398.000, el Banco de Montevideo y Caja Obrera, por U$S 228.500.000 y el Banco de Crédito por U$S 18.000.000.

Sobre la legalidad del acuerdo de «capitalización» del Banco Comercial, Bensión citó varios informes técnicos del Ministerio de Economía, un informe de la Sala de Abogados del Banco Central y un informe del profesor Cajarville. El ex ministro criticó a la ex directora del BCU Rosario Medero quien, dijo, «calificó más de una vez al acuerdo como ilegal y no presentó ningún infome jurídico en apoyo de esa afirmación». «Recién ahora, el Dr. Abin, un profesional muy respetable, pero, dicho con toda objetividad, sin una notoria especialización en estos temas, ha cuestionado algunos aspectos de legalidad y otros de conveniencia del referido acuerdo».

Respecto al Banco Comercial, Bensión sostuvo que el gobierno tenía dos posibilidades «reales»: la liquidación o la capitalización por U$S 133:, con cargo a los fondos públicos y rechazó que la intervención -como sugirió la contadora Medero- «hubiera ahorrado mucho dinero». «La firma del contrato correspondiente fue decidida por el Poder Ejecutivo como la única de las soluciones posibles para evitar entonces una verdadera conmoción financiera en el país, con muy graves consecuencias sobre el conjunto de la economía y la sociedad», afirmó Bensión.

Bensión cajero

Bensión admitió que impartió «ordenes verbales», en el marco de la urgencia de la situación, para aprobar la asistencia financiera a los bancos. «Existieron órdenes verbales. ¿Saben por qué? Porque yo estaba actuando de cajero del Banco Comercial. ¿Saben por qué? Porque el Banco Comercial se caía de un día para otro. ¿Saben por qué? Porque, como ustedes se imaginan, no es lógico que el Estado ponga plata a un Banco para evitar que quede al descubierto y, por lo tanto, se le cierre la cuenta corriente y se cierre el Banco. Lo hacíamos cuando disponíamos de la resolución correspondiente, que está; el informe del Tribunal de Cuentas dice que existe, que es simultánea o anterior a cada uno de los movimientos.

Había momentos en que cerraba el horario bancario y se debía cerrar la cuenta del Banco Comercial en el «clearing», y como ustedes se darán cuenta, especialmente fue en los tres primeros movimientos en los que aparece esa constancia de orden verbal. Yo tenía un interés seguramente igual al del gerente financiero del Banco Comercial para cubrir esa cuenta, porque estaba tratando de evitar el rojo de un banco que lo ponía fuera de las reglas de funcionamiento y, por lo tanto, lo ponía al borde de no poder abrir al día siguiente por una resolución del Banco Central.

Sí, señores Diputados, era así. Yo tomaba el teléfono y llamaba al tesorero y le decía: «¿Pusiste la plata? ¿Estás seguro? Mirá que la contadora de la Corporación no debe saber el trámite para poner plata en un Banco, porque esas no son cosas habituales que hace el Ministerio». Me decía: «No te preocupes; ya la puse». Y sí, estaba atrás de cada uno de esos movimientos. No cobré sueldo extra por ello, pero puedo decir que viví extremos de enorme tensión en esa circunstancia. El tesorero, quizá contagiado por esa presión del ministro telefoneando, puso en el SIIF: «Ordenes verbales del Ministro», fundamentó Bensión. *

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