"El sexo, el goce y la muerte"
–¿cómo se hubieran parado Freud y Lacan ante el fenómeno del sida, cuando el goce es, como nunca, pariente de la muerte?
–Freud ya lo había planteado cuando habló de la pulsión de muerte, porque la pulsión lleva irremediablemente a la muerte. Lacan también ubica esa relación entre el goce y la muerte. Pero el sida es un fenómeno relativamente moderno que toma desprevenida a mucha gente. En los primeros años la gente no sabía que se estaba enfermando y no era que buscara especialmente la muerte y la enfermedad en el goce sexual. Quizás era más producto de la liberación sexual, que coincidió con este flagelo terrible que es el sida. Hoy mucha gente, sabiendo de qué se trata, ha podido separar el goce de la muerte. Claro que el sida es también una enfermedad social porque implica un rechazo terrible y el sentimiento de que es un ser contagioso, que no es la fantasía que tiene el neurótico obsesivo de que va a contagiar o que va a ser contagiado. *
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