Llamadas al Director
¿Por qué es el silencio de la prensa sobre el problema del colegio Saint Catherine’s?
Señor Director:
¿Sabía usted que los dueños del colegio Saint Catherine’s se fugaron del país con tres millones de dólares hace un par de meses? Lo que no entiendo es por qué el silencio de la prensa sobre este tema; no sé si es que se quiere ocultar para proteger los intereses de la escuela privada… no sé. Habría que investigar un poco más. También quiero decir que una de las personas vinculadas con este asunto es hija de Espalter. Por ahora los padres se están reuniendo para llevar la administración, pero los docentes hace meses que no cobran.
Teléfono: 4090…
El Director: Estimado lector, me limito a publicar su llamada y a tomar nota de la situación que en ella plantea. Sin embargo, debo decirle que no existe en absoluto ninguna predisposición de favorecer ningún interés determinado en lo que tiene que ver con la información extensa o reducida de este hecho. Quienes tenemos bajo nuestra responsabilidad la dirección de un medio de comunicación masivo, debemos muchas veces priorizar algunas informaciones en desmedro de otras. Lo que nunca hacemos o al menos deberíamos hacer todos aquellos que estamos al frente de un medio de comunicación es acusar gratuitamente y sin pruebas reales a persona o institución alguna. Ese ha sido siempre el espíritu de este multimedio plural, y prueba de ello son los reiterados juicios a que he sido convocado, juicios todos que he ganado justamente por sostener la información con el respaldo de la verdad. Gracias por llamar.
Prosperidad en beneficio de todos: una responsabilidad moral
Señor Director:
Será desacertado cualquier intento de reactivación que no supere definitivamente la estructura conservadora existente en materia de redistribución del producto. Una mayoría cuantitativamente muy amplia, cada vez más amplia, con capacidad adquisitiva insuficiente o nula, llevará al fracaso toda política que no interprete cabalmente el sentido de equidad. Se ve con absoluta claridad cómo los gobiernos haciendo uso y abuso del crédito sin ningún tipo de control, han endeudado alegre e irresponsablemente el país superando todos los límites de razonabilidad. Y lo que es peor, sin exigir y sin obtener la más mínima reciprocidad de parte de los países prestamistas que no abren sus mercados a nuestros productos dejándonos sin la necesaria capacidad de repago que permitiría atender el endeudamiento en forma genuina, es decir, sin recurrir a la consabida «calesita»: pagar una deuda con un nuevo préstamo. Y el Estado, aun fundido como lo han dejado, es el único hilo conductor de la reactivación. Para ello debe iniciar un nuevo orden económico destinado a dar pan y trabajo a vastísimos sectores de la población. No hay Estado chico ni grande; sólo a la medida de la población, de sus necesidades. Sólo el Estado eficiente y administrado sin clientelismo político o amiguismo. Se presenta entonces el momento, la gran oportunidad de hacer saltar el ritmo decadente y crítico de nuestra economía. El libre mercado ya es insostenible. Por ello la administración económica deberá fijar una política de precios, para lo cual solicitará al comercio, industria y sindicatos su concurrencia para señalar el precio de tal o cual producto o artículo; darlos a conocer a la población a través de boletines oficiales de precios que sin costo alguno deberán estar a la mano de cualquier ciudadano…Y lo más importante: la marcha de este proceso debe ser acompañada en todo momento por una recuperación salarial sostenida y dirigida a los sectores de más bajos recursos. Es la única forma existente para incrementar el consumo de bienes y servicios. Con la mejora del poder adquisitivo y el deseo de alcanzar niveles de vida decorosos, de inmediato se ha de manifestar la disposición a consumir y necesariamente aumentará la producción en forma directamente proporcional a la mejora de los ingresos de las masas, redundando este estímulo en beneficio del propio Estado, en el equilibrio fiscal.
Teléfono: (0542) 33…
El Director: Estimado lector, a pesar de lo extenso de su llamadas, la transcribo textualmente considerando la seriedad de su propuesta. Muchas gracias y créame que la forma de cambiar este estado de cosas es justamente asumiendo todos el compromiso de aportar un granito o una tonelada de esfuerzos para la reconstrucción del país.
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