Pérez del Castillo: "Desocupación del 19,2% es un escándalo social"
Pérez del Castillo anunció en la víspera que el gobierno uruguayo se propone «convocar a un esfuerzo de unidad nacional para enfrentar la pobreza y la marginación en sus causas más profundas». El anuncio lo hizo el titular de la cartera de trabajo aquí, en Lima, Perú, en el marco de la XV Reunión Regional de la OIT que sesiona desde ayer en esta capital y que culmina en esta jornada.
Aunque el ministro no adelantó cuáles serán los mecanismos a usar en esta emergencia, señaló que si bien el Estado uruguayo «no puede asegurar un empleo para cada uno de los habitantes, se hará lo posible».
En su ponencia, realizada ante sus pares del continente, sindicalistas y empresarios, Pérez del Castillo alertó, sin embargo, sobre que el gobierno no va a caer en asistencialismos, los que –dijo– «tienen efectos perversos».
Pérez del Castillo, quien dijo a LA REPUBLICA que conversó del tema con el presidente Jorge Batlle, aseguró que «si bien la mejor forma de combatir el desempleo y la pobreza es con inversión nacional y extranjera, y con el incremento de las exportaciones, así como la entonación del mercado interno, mientras tanto, se requieren políticas activas».
«Una tasa de desocupación del 19,2% es para nosotros estar en una situación de emergencia nacional» y para ello está estudiando aplicar una batería de acciones para superar el flagelo del desempleo, al que calificó de «escándalo social».
El jerarca advirtió, no obstante, que «se depende del contexto regional» y en ese plano indicó que «comienzan a notarse inflexiones en los indicadores de Argentina, mientras que en Brasil el nuevo presidente viene estableciendo afirmaciones colmadas de sentido común», lo que hace alentar una salida para la crisis. Pérez del Castillo no dudó en elogiar a Lula: «Todos sus pasos permiten esperar el gobierno de un estadista», dijo.
A renglón seguido, Pérez del Castillo no dudó en criticar el actual orden económico internacional. Las economías pequeñas y muy abiertas, como es el caso de Uruguay, «sufren de manera peculiar los efectos perversos del egoísmo corporativista de sectores que en la interna de algunas naciones mueven sus piezas mezquinamente para adoptar políticas inmorales. Sepan que si en sus países hay problemas políticos a la hora de enfrentar las acciones de esos corporativismos, en los nuestros hay problemas humanitarios».
Así señaló que el problema de las trabas para el comercio libre comportan subsidios en el tema agrícola «mayor que la totalidad de las exportaciones de todos los países latinoamericanos».
Para Pérez del Castillo, el momento «exige la convocatoria de una nueva Ronda Uruguay, pero no para debatir sobre comercio internacional sino para la creación de empresas y de empleo».
Si bien defendió el libre mercado, el ministro de Trabajo uruguayo abogó también por el papel de agente de regulación que debe ejercer el Estado. «No esperemos del Estado lo que el Estado no nos puede dar. Si esperamos del Estado la panacea de nuestros males sociales, ahogaremos el espíritu emprendedor y la capacidad de superar las adversidades».
Agregó: «La experiencia pasada nos llama a no gastar en el largo plazo más de lo que determinan nuestros ingresos, para no sucumbir bajo el peso de la deuda externa. Hay que definir el justo equilibrio entre las metas económicas y las sociales, usando las políticas de empleo como instrumentos de crecimiento y no como dádivas asistencialistas de una política social».
Llamó luego a domesticar la globalización porque no se puede escapar de ella, pero sí hay que darse los instrumentos para corregirla.
«¿Cómo seremos tan miopes que hablemos de inversión para combatir el desempleo y pensemos sólo en la inversión del capital financiero dejando de lado la inversión del capital humano?», se preguntó e interpeló a los presentes el jerarca uruguayo.
Finalizó planteando que «el presente es un desafío y el futuro es una oportunidad a ganar». Nuevamente pidió el sacrificio de todos, «incluso los trabajadores formales que no siempre podrán ajustar sus salarios en el corto plazo, como sería de justicia que lo hicieran».
Globalización irreversible
Por su parte el representante de la Cámara de Industrias, Nelson Penino, dividió su exposición en dos partes.
Primero hizo un análisis del punto de vista externo y en ese tren fue enfático al señalar que «la globalización es una tendencia que va continuar en el futuro y es algo irreversible. El asunto a discutir no es, entonces, si oponernos a la globalización o no, sino cómo pueden nuestros países aprovechar plenamente los beneficios de ésta».
Dirigiéndose a la platea, Penino dijo que «es necesario instalar a nivel mundial un sistema de relaciones que sea equitativo. Al comercio internacional libre se lo debe hacer justo».
Reclamó de los organismos internacionales una mayor cooperación para la creación de nuevas empresas. «No debemos olvidar que la empresa privada es, en estos tiempos, la única en condiciones de generar nuevos puestos de trabajo, pero no de empleos bajo cualquier condición sino trabajo decente».
Al finalizar su exposición sobre la situación externa, Penino advirtió que «si no se procesa esta cooperación, nuestros países se verán tentados a continuar con el facilismo de permitir el crecimiento del sector informal de la economía».
A renglón seguido deslizó una crítica a la OIT al señalar que ésta «debería concentrar sus recursos en el fortalecimiento de sus mandantes y no dispersarlos en el desarrollo de otras organizaciones de la sociedad civil».
El segundo punto que abordó Penino está vinculado a la situación interna de los países de la región. En ese sentido realizó una serie de consideraciones de orden general, poniendo énfasis en la necesidad de que los países americanos completen las reestructuras de los estados para hacerlos más eficientes.
Según Penino, «la eficiencia estatal es una condición básica para generar un ambiente propicio para el desarrollo de la competitividad de las empresas privadas, que son las que aseguran la generación de puestos de trabajo decentes».
Los cuestionamientos del dirigente empresarial al peso del Estado no se hicieron esperar, es sin duda el leitmotiv tanto de la Cámara de Industrias como de la Cámara de Comercio uruguayas. «No puede haber empresas privadas competitivas mientras el sector público de nuestros estados continúe siendo altamente ineficiente». *
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