El ex presidente del BCU aseguró que "no hay ningún elemento" para sostener que la entidad fue vaciada

Rodríguez Batlle pidió investigar quién "retuvo" informe sobre Banco Comercial

«Debo decir que no sé dónde está ese informe. Yo nunca lo vi, lo que quiere decir que hay alguien que tenía esa información y no la dio. Comprendo que el señor diputado pueda tener esa información, pero yo no la tuve y tampoco el directorio. Habrá que ver quién la tuvo, o quién la retuvo», subrayó el jueves ex jerarca del banco centralista, según la versión taquigráfica de la sesión de ese día en la Comisión Investigadora sobre el Sistema Financiero.

En el documento, presentado en Comisión por el diputado José Bayardi y atribuido a los servicios inspectivos del Banco Comercial, se asegura que el déficit de responsabilidad neta mínima al 31 de marzo pasado de dicha institución financiera asciende a 153,3 millones de dólares.

Rodríguez Batlle compareció el pasado jueves por espacio de siete horas ante la Comisión Investigadora de la Cámara de Representantes donde dejó claramente establecida su postura contraria a la posición de Medero, ex integrante del directorio del BCU, junto con la doctora Eva Holz.

El ex jerarca discrepó con las denuncias que había formulado la contadora Rosario Medero – también integrante del directorio de la institución financiera- al señalar que él no tiene «ningún elemento como para pensar que ha habido un vaciamiento en el Banco La Caja Obrera.

Medero denunció en su oportunidad, ante el grupo de investigación, que había existido un «vaciamiento» del Banco La Caja Obrera por parte del grupo Peirano. Por otro lado, dijo que en su calidad de directora del BCU «se le dificultaba obtener información».

Tales afirmaciones provocaron la reacción de Rodríguez Batlle, quien el pasado jueves y durante su segunda comparecencia ante la Investigadora expresó -según consta en la versión taquigráfica de la reunión-, que «en el Banco Central no hay expedientes secretos ni cosas de las que los directores no se enteren».

Agregó: «En el BCU no se puede hacer nada -¡nada!- si no lo resolvió el Directorio, ni comprar un lápiz». En cuanto al «vaciamiento» al que hizo referencia Medero sostuvo que él no posee «ningún elemento como para pensar que ha habido vaciamiento en el Banco La Caja Obrera», por parte del grupo Peirano.

«No tuvimos ningún informe que señalara que hubiera un perjuicio patrimonial para el Banco La Caja Obrera, sin desmedro de una pérdida de liquidez, que entendemos vinculada a la salida de depósitos», agregó el ex presidente del BCU.

Los Peirano «tenían una buena reputación»

En ese marco, se refirió a «irregularidades» cometidas por el grupo Peirano. «Pero de una irregularidad de una empresa en marcha en el sentido de que se le pide que haga una corrección, es decir que la irregularidad admite la posibilidad de ser corregida».

«Si ellos, como se comprometieron, hubieran hecho lo que dijeron, la habrían corregido. Está bien: no lo hicieron, pero porque no lo hicieron es que nosotros intervinimos y mandamos los antecedentes a la Justicia Penal», añadió el ex jerarca.

Sostuvo que le dieron al grupo Peirano «un cierto tiempo para que se corrigieran, ellos dieron alguna señal de que estaban vivos poniendo dinero, pero cuando ya no dieron señal de que estaban vivos se los manda a la Justicia y se interviene el Banco».

Resaltó que el objetivo del BCU no es cerrar el banco, sino ponerlo en «línea para que pudiera seguir funcionando y buscando las capitalizaciones y las correcciones para que el banco no cerrara».

«Antes de estos fenómenos, el Banco de Montevideo gozaba de una alta reputación y los dueños gozaban de una alta reputación en el país, a pesar de los antecedentes. Y eso es una realidad que no se puede ignorar a la hora de la evaluación. No era gente que estuviera perseguida o buscada», sostuvo Rodríguez Batlle.

Agregó: «Cuando un empresario pone capital y goza de una reputación -digamos- razonable ¿eso no vale? ¿Eso no tiene un valor? Porque si quien estaba al frente de ese banco no hubiese gozado -en ese momento, no ahora- de la reputación, es probable que lo hubiéramos cerrado».

Aunque, más adelante sostuvo que cuando el Banco Central interviene, aduce dos razones: «una es la falta de capital del Banco pero la otra es la necesidad de que se investiguen las operaciones del grupo Peirano».

«Nunca lo vi»

Rodríguez Batlle aseguró desconocer un informe de los servicios inspectivos del Banco Comercial, firmado por tres contadoras analistas – inspectores grados II y III- que presentó ante la Investigadora el diputado José Bayardi (Vertiente Artiguista) en el cual se asegura que el déficit de responsabilidad neta mínima al 31 de marzo pasado de dicha institución financiera asciende a 153,3 millones de dólares».

Esto confirmaría la irregularidad de una eventual asistencia al Comercial en ese período ya que la Carta Orgánica del BCU establece un impedimento a prestar asistencia a un banco si su patrimonio es negativo.

«Debo decir que no sé dónde está ese informe. Yo nunca lo vi, lo que quiere decir que hay alguien que tenía esa información y no la dio. Comprendo que el señor Diputado pueda tener esa información, pero yo no la tuve y tampoco el directorio. Habrá que ver quién la tuvo, o quién la retuvo», subrayó el ex jerarca del banco centralista.

Este es otros los puntos de discordia con la contadora Medero ya que la ex directora del BCU sostuvo que, según prevé «el literal A) del artículo 37, en su remisión al literal A) y párrafo final del artículo 36, el monto de los anticipos con el respaldo de documento en garantía no podrían superar el patrimonio neto de la institución asistida».

En cuanto al origen y destino de los 33 millones de dólares de capitalización del Banco Comercial, el ex presidente del BCU aseguró que le «consta que entró como capital; desde el comienzo debe haber ido a una cuenta de capitalización futura, porque las acciones no estaban emitidas».

Por otra parte, acerca de la existencia de alguna fórmula para detectar si realmente existían grupos que tenían relación con los dueños del Banco, aseguró que «no siempre es fácil».

«Hay dificultades porque no hay una buena legislación para los conglomerados económicos que permita disgregar quién es el accionista en última instancia», reconoció. *

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