¿La culpa la tiene la globalización?
–LA REPUBLICA: Las dificultades que atraviesa la región, ¿son producto de la globalización o se deben más bien a problemas estructurales de larga data que la globalización ha agravado?
–Juan Somavía: La respuesta a esta pregunta es compleja. Tiene que ver con los desequilibrios económicos existentes en el momento de producirse la apertura, los que en gran parte de los países no han sido superados. También con la absoluta preeminencia de las políticas de estabilidad macroeconómica, lo que junto con la pesada carga que supone la deuda externa para no pocos de nuestros países, hace que no se consideren adecuadamente ni los objetivos ni los efectos sociales de las políticas macroeconómicas.
Un tercer punto guarda relación con un cambio en el sistema de valores políticos.
La dificultad actual para compatibilizar la disciplina macroeconómica con el financiamiento de inversiones sociales se debe, en gran parte, a las medidas tomadas durante la pasada década. En esos años, las tasas de interés fueron excesivamente altas, lo cual si bien ayudó a atraer capitales externos, en muchos casos volátiles, impidió el adecuado financiamiento de muchas empresas, llevó a la quiebra a otras que estaban altamente endeudadas y, como consecuencia del aumento de la morosidad, puso en riesgo la viabilidad del propio sistema financiero. La situación actual de Argentina es un buen ejemplo de esto. Por otra parte, en muchos países el atraso cambiario resultante de operar con un tipo de cambio fijo restó competitividad a los sectores exportadores.
La política fiscal, por su parte, fue procíclica: cuanto más aumentaba el nivel de actividad económica, más aumentaba el gasto fiscal. No se tuvo en cuenta entonces una política de carácter anticíclico que permitiera ahorrar para cuando llegase el momento de las vacas flacas. Es éste el momento en que nos encontramos ahora. Las limitaciones fiscales y la carencia de recursos ahorrados durante los buenos años impiden a los gobiernos financiar las políticas sociales y de empleo que la población demanda. *
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