"Otro país": informe de coyuntura
Este planteo de una salida a través de la política, es presentado en el libro «Informe de Coyuntura (nº 3), Otro País», elaborado por el Observatorio Político, un emprendimiento del Instituto de Ciencia Política de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República, que reunió para este número a decenas de analistas. LA REPUBLICA publica un resumen de algunos estudios publicados en este número editado por Trilce.
Caetano afirma que pese a que «parece profundizarse» la brecha entre gobierno y oposición, la coyuntura demanda «como pocas veces» animarse a concretar acuerdos consistentes.
Entiende que se distinguen dos «exigencias globales que conforman el programa de esa demanda creciente de acuerdos amplios entre todos los partidos: en primer término, encarar respuestas eficaces y rápidas para un plan de contingencia social con el que enfrentar la emergencia del corto plazo; en segundo lugar, acordar un mapa de ruta mínimo en ciertas áreas estratégicas que requieren una previsibilidad que no puede ofrecer ningún gobierno por sí solo».
Caetano indica que las áreas de esos acuerdos podría tratar las políticas sociales del abatimiento de la pobreza y de la marginalidad y de reforzamiento del capital social; iniciativas educativas en áreas como la cobertura de preescolares, el abatimiento de la deserción o la construcción de redes de protección social vinculadas al sistema educativo, restructuración del sistema tributario, políticas activas de generación de empleo.
En tanto, el investigador José Rilla afirma que el sistema político ha «funcionado razonablemente bien», pero advierte que «dejar de hacerlo en tanto no produzca resultados o lo que la ciudadanía juzgue como resultado, en tanto no asegure la continuidad de cierta tensión competitiva entre los actores partidarios, en tanto se mantenga la lealtad a las reglas de juego institucional».
Además, Rilla señala que la idea general de que el «Frente Amplio ganará las próximas elecciones», es «relativamente estabilizadora por cuanto no sólo posterga presiones sino que también aloja e institucionaliza la oposición al gobierno, crecientemente justificada». Una izquierda, según Jaime Yaffé («Aprontándose para la cosecha: El moderado ajuste de la estrategia opositora de la izquierda»), que se ha encaminado a una combinación de moderación en el aspecto programático, y radicalización en la parte opositora, funcional a la búsqueda de un triunfo electoral.
Salidas
En la introducción del libro, Caetano rechaza la idea de que la crisis (que a fines de julio y agosto generó «otro país») sea exclusivamente consecuencia de la situación regional.
Muchos de los factores económicos, sociales y políticos que convergieron en el colapso de 2002, no nacieron con la crisis regional, «en más de un sentido venían de antes y referían a problemas estructurales de origen local».
Por su parte, Luis Bértola («La crisis actual y la historia»), luego de referirse a los aspectos cíclicos de la crisis, afirma que de esta «siempre se sale». Para ello, «es necesario salir de la trampa del endeudamiento. La deuda que tiene Uruguay no se puede pagar. Todo dependerá de la tolerancia y capacidad negociadora; de las quitas y de las renegociaciones. Luego la recuperación vendrá por el sector exportador, obviamente la agroindustria (…) El país debe salir de esta crisis con un cambio de política productiva, debe apostar al ahorro interno y a las instituciones financieras que estén al servicio de un futuro productivo para el Uruguay; debe apostar a la educación y a la equidad; debe apostar a la tecnología y al valor que puedan agregar sus hombres y mujeres en su actividad creativa».
Fernando Filgueira («Tendencias, coyuntura y estructura: La crisis social en Uruguay») apunta en su análisis que la de Uruguay no es una crisis cíclica de la economía sino una «caída estructural de la misma».
Empero, advierte que el malestar social, la pobreza y la desigualdad «no responden meramente a la reciente agudización de la crisis económica, ni siquiera a los últimos años recesivos». Filgueira sostiene que la economía deberá hacer su parte para empezar a remontar la actual crisis social, «pero existen medidas concretas de corto, mediano y largo plazo que es posible instrumentar y que poseen como actores privilegiados al Estado y a la sociedad civil».
Alfonso Castiglia («El gambito ministerial en Economía ¡Es la política, estúpidos!») ingresa en el estudio de decisiones políticas gravitantes, como lo fue el relevo del ministro de Economía Alberto Bensión, ensaya algunas explicaciones de la misma y de las consecuencias que ésta tuvo.
Nicolás Bentancur («Las instituciones estatales en la crisis nacional»), por su parte analiza las consecuencias de la crisis desde el punto de vista institucional.
Romeo Pérez Antón («Las expectativas en el área giran hacia el Mercosur») estudia el impacto de la crisis a nivel regional.
José Rilla («Hipótesis sobre la crisis y la estabilidad. ¿Desde dónde caímos? ¿Por qué no nos hundimos?») advierte sobre el cuadro agudo de la crisis, enumera una serie de factores de estabilidad que aún perduran en el país y manifiesta que ninguno de ellos tiene existencia asegurada en el futuro inmediato. Como ejemplo, analiza el siguiente enunciado: «El Frente Amplio ganará las próximas elecciones». Al respecto, señala que «esta es una convicción relativamente generalizada, tanto entre sus partidarios como entre sus adversarios» y agrega que esta «premonición» tiene tal entidad «que puede hacerle perder la elección una vez más, pero en el cuadro de la crisis opera como horizonte temporal y como estímulo a la postergación de las demandas más acuciantes». Daniel Buquet («La crisis económica y el sistema político») avizora un escenario preelectoral en un contexto de creciente conflictividad política y social, con un gobierno «relativamente paralizado en su capacidad de tomar nuevas decisiones, el Partido Nacional jugando en la oposición y el EP-FA buscando contener y canalizar el descontento» y sentencia que «el mantenimiento de la estabilidad política, si bien no luce en serio peligro, va a depender cada vez más de la madurez que demuestren en su comportamiento los principales actores políticos y, sobre todo, de que la economía no reciba nuevos golpes».
Daniel Chasquetti («El Parlamento bajo presión»), estudia el desempeño legislativo durante el año 2002, la cantidad de leyes sancionadas (104), la capacidad fiscalizadora a través de pedidos de informes (346) y el rendimiento de los legisladores, en términos de cantidad de proyectos presentados y pedidos de informes.
Adolfo Garcé («El Partido Nacional y la aritmética de la competencia interna») analiza la decisión del Partido Nacional de reformular el apoyo al presidente Jorge Batlle y retirar sus cinco ministros del gabinete. También diseña el mapa de la interna blanca con un balance de cada uno de los sectores nacionalistas. *
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