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Por esta razón Borges nunca ganó el Nobel de Literatura

La Academia Sueca desclasificó documentos en donde se explica por qué razón al escritor porteño nunca fue galardonado con la tan codiciada medalla del Nobel.

Foto: Wikimedia Commons

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Un informe desclasificado y publicado esta semana por la Academia Sueca de las Ciencias reveló el motivo principal por el cual el escritor argentino Jorge Luis Borges nunca recibió el Premio Nobel de Literatura.

El “eterno candidato” al prestigioso premio estuvo cerca de entrar al petit comité de los más importantes escritores de la historia, según la Academia Sueca, en 1967, y fue considerado esa vez como uno de los candidatos serios, pero la mención la obtuvo el guatemalteco Miguel Ángel Asturias.

El documento que se desclasificó revela una razón poco usual y que para algunos podría parecer hasta insultante: se le excluyó por ser demasiado culto.

Borges era “artificial”

Aquel año, el presidente del Comité del Nobel de Literatura, Anders Osterling, privó del galardón al autor de libros como Historia universal de la infamia y El Aleph con un comentario absolutamente destructivo para la candidatura. “Es demasiado exclusivo o artificial en su ingenioso arte en miniatura”, digo el académico, de acuerdo a publicaciones del diario sueco Svenska Dagbladet. En pocas palabras, Borges no ganó el Nobel por ser demasiado culto.

Aunque también hubo dudas con Asturias, la Academia al final se inclinó por él. Osterling también escribió una diatriba contra el centroamericano: “Es limitado en la temática revolucionaria”, aseguró. Según el diario sueco, este tipo de juicios eran comunes en el especialista pues el año anterior había rechazado a Samuel Beckett por su “tendencia nihilista y pesimista sin fondo”. Dos años después, el dramaturgo fue reconocido.

Borges apareció varias veces en las listas de candidatos al Premio Nobel de Literatura pero nunca se le otorgó. Distintas teorías han rondado esta situación por años, asegurando algunas que se trató siempre de un tema politizado. Por ejemplo, en 1976, en plena dictadura chilena, Borges viajó a ese país por invitación de Augusto Pinochet y, estando ahí, pronunció un discurso de elogio al represor calificándolo de “excelente persona”, “cordial” y “bondadoso”.

 

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