Atentado antiisraelí: Al Qaeda no está incriminada
«Ninguno hasta ahora», dijo el ministro para la Seguridad interna, Julius Sunkuli, consultado por la prensa sobre si se había encontrado alguna conexión entre la organización que lidera Osama Bin Laden y el ataque.
Aunque creen prematuro atribuir la acción terrorista a Al Qaeda, un alto responsable estadounidense que pidió el anonimato señaló que se cree que un grupo islámico somalí, Al Ittihad al Islami (Aiai), cercano al grupo de Bin Laden, puede ser uno de los posibles responsables de los ataques en Mombasa.
Sunkuli dio ayer una conferencia de prensa para informar sobre la situación de los detenidos, seis paquistaníes y cuatro somalíes, y anunciar la liberación del matrimonio después de dos días de interrogatorio.
Alice Kalhammer, originaria de la Florida, fue detenida junto a su marido español, José Tena, en relación al atentado ocurrido el jueves 28 cuando tres kamikazes impactaron un coche bomba contra el Hotel Paradise de Kikabala, cerca de Mombasa, causando 16 muertos, entre ellos tres israelíes.
Después de su liberación, Kalhammer y Tena dijeron que «están bien». «Dijimos que no sabíamos nada», en relación con los atentados, añadieron.
Kalhammer y Tena, dijo ayer un responsable del Departamento de Estado norteamericano en Nairobi, de «dos turistas inocentes que se encontraban en el sitio equivocado en el momento equivocado».
En tanto, en el Hospital general de Mombasa se vivían escenas de angustia entre los familiares de las víctimas kenianas del atentado contra el Hotel Paradise que reclaman la prometida ayuda de las autoridades para sepultar a sus seres queridos.
«Nadie se preocupa por nosotros, nadie nos ayuda, el gobierno no nos dice nada. Las autoridades israelíes no presentaron excusas ni condolencias, todos se burlan de las víctimas kenianas», dice con rabia Roger Tuku, que perdió en el atentado a una hermana y un sobrino, empleados en el Hotel Paradise.
Ayer el presidente Daniel Arap Moi se dirigió al lugar del atentado y se comprometió a suministrar el dinero necesario para el traslado de los cuerpos de las víctimas a sus lugares de origen y para los funerales, algo prohibitivo para los niveles locales de vida.
Pero entre los parientes de las nueve víctimas kenianas identificadas crecía ayer el nerviosismo por la falta de ayuda y adjudicaban la responsabilidad al comisario del distrito.
Aunque los pedidos apuntaban al gobierno de Nairobi, era tangible también el malhumor contra los israelíes, acusados de preocuparse sólo de sus víctimas.
Las autoridades de Israel advirtieron ayer a sus ciudadanos que viajan al exterior sobre el «peligro de ataques terroristas» de los que podrían ser víctimas en países africanos y asiáticos.
Después de los recientes atentados en Mombasa, la advertencia de la cancillería apunta sobre todo a Kenia, Sudáfrica, Etiopía, Eritrea, Egipto, y en particular toda la península del Sinaí, muy frecuentada por turistas israelíes. *
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